La OEA y las negociaciones Cuba-EE.UU.


• 3 de abril, 2015

MIAMI. La Casa Blanca está tratando de manera desesperada de preservar a la Organización de Estados Americanos (OEA) como su formación primaria para manejar los Asuntos del Hemisferio Occidental. Después de todo, la OEA tiene su sede en Washington y trabaja para la Casa Blanca. Aunque nominalmente incluye a las 35 naciones del Hemisferio Occidental, la administración Kennedy, preparándose para la Operación Mangosta, urdió la suspensión de Cuba en 1962. Luego de eso, el presidente de EE.UU. nunca tuvo que encontrarse cara a cara con el primer ministro cubano o con el presidente de ese país en la Cumbre de la OEA.

Pero en 2009 tuvo lugar un importante cambio: la OEA votó a favor de finalizar la suspensión de Cuba. El presidente Obama dejó en claro que no asistiría a la próxima cumbre, en 2012, si asistía el presidente de Cuba.

Mientras tanto, los estados latinoamericanos y caribeños estaban creando un modelo diferente para el hemisferio –la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe. La CELAC fue establecida formalmente en 2011 en Venezuela, con la iniciativa del difunto presidente venezolano Hugo Chávez. La CELAC incluye a los 33 países de Latinoamérica y el Caribe, Cuba uno de ellos, y excluye a Estados Unidos y Canadá.

En la Cumbre de 2012 de la OEA, la Declaración Final exigía terminar con el embargo de EE.UU. contra Cuba y con la expulsión de Cuba. Estados Unidos y Canadá la vetaron, por lo que la cumbre de la OEA terminó sin declaración final. Cuando varios países planearon boicotear la Cumbre de 2015 si Cuba no estaba presente, al presidente Obama le quedaron dos opciones: podía rehusar asistir y por lo tanto quedaría aislado, o podía ser un estadista y unirse a la bienvenida a Cuba por su regreso a la OEA.

Su decisión de tratar de convertirse en un estadista contribuyó a las negociaciones secretas entre Estados Unidos y Cuba que comenzaron hace casi dos años y desembocaron en el anuncio del pasado 17 de diciembre,  que incluyó un plan para restablecer las relaciones entre los dos países y liberar ese mismo día a los tres miembros de los Cinco de Cuba que aún estaban en prisión, conjuntamente con la liberación de Alan Gross, el operativo secreto del Departamento de Estado que guardaba prisión en Cuba. Adicionalmente, Cuba liberaría a algunas otras personas que cumplían condenas por espionaje.

El presidente Obama quiso que esos anuncios llevaran a la creación de embajadas en La Habana y Washington antes de la Cumbre de la OEA en abril, lo que prepararía el terreno para actuar como un estadista. Pero hay evidentes y grandes obstáculos para el establecimiento de relaciones diplomáticas cuando Estados Unidos continúa con el embargo comercial contra Cuba, mantiene a Cuba en su lista de estados patrocinadores del terrorismo y ocupa el territorio cubano de Guantánamo. Sin embargo, parecía que se lograba algún progreso en las dos primeras sesiones de negociaciones.

Pero Washington es Washington y el imperialismo es el imperialismo. Y el 9 de marzo, una semana antes de la tercera ronda de negociaciones, el presidente Obama declaró que Venezuela es una amenaza extraordinaria a la seguridad nacional. Este bumerán regresó a su fuente de manera más rápida que lo acostumbrado. El mundo entero pudo ver con claridad que es Estados Unidos quien amenaza la seguridad nacional de Venezuela, en vez de Venezuela amenazar la seguridad nacional de Estados Unidos. Quizás la Casa Blanca supuso que las mejoradas relaciones con Cuba acallarían la reacción a la amenaza contra Venezuela.

Por el contrario, el presidente Raúl Castro acudió a Venezuela para unirse a los líderes del ALBA en apoyo al presidente venezolano Nicolás Maduro. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América es otra organización del siglo XXI cuyo objetivo es la cooperación entre naciones latinoamericanas y caribeñas, utilizando el trueque y la ayuda económica mutua. Por ejemplo, Venezuela suministra petróleo a algunos países a precios subsidiados. El presidente Obama sabe muy bien que el derrocamiento del actual gobierno venezolano afectaría adversamente a esas naciones.

The New York Times sabe esto también, por lo cual prefiere no mencionar la palabra ALBA. The Times reportó que el presidente Castro había llegado a Venezuela “para una reunión de naciones izquierdistas”, sin ni siquiera mencionar el ALBA y mucho menos lo que significa.

Mientras tanto, la tercera ronda de negociaciones terminó rápidamente después de solo un día –el día antes de que el presidente Castro partiera para Venezuela–. En su discurso en la Cumbre del Alba en Caracas, el presidente Castro dijo: “Estados Unidos debiera comprender de una vez por todas que es imposible seducir o comprar a Cuba”.

La reunión de la Cumbre de la OEA en abril en Panamá será interesante.

Tomado de Progreso Semanal