Las ideas de Google: ni ingenuos ni paranoicos


Scott-685x342Por: Harold Cárdenas Lema (haroldcardenaslema@gmail.com)  

Son emisarios de una de las marcas más influyentes del mundo y caminan las calles de La Habana hablando de construir puentes. No pueden desmarcarse de un pasado en el que han sido cómplices de políticas erradas respecto a Cuba pero vienen de manera oficial y ya se ven mejorías respecto a la visita anterior. Quienes escriben sobre ellos en los medios ni siquiera los han visto personalmente así que quizás sea hora de comentar las ideas de Google, o al menos las impresiones de varias horas de charla con ellos.

Dice el más joven del grupo que ya ha venido antes. Al inicio de su primera visita odió la isla, se acostumbró la segunda y no quería marcharse en la tercera. El resto se estrena en Cuba, excepto Brett Perlmutter quien ya acompañó a Eric Schmidt en su visita anterior. Brett es mucho más joven de lo que esperaba y según sus compañeros fue quien “corrió por todos los pasillos” tratando de que nos permitieran el acceso a sus productos. Agradecerle la posibilidad de descargar Google Chrome era tan necesario como recordarle que aun quedan servicios por habilitar para su uso desde nuestro país, algo que al parecer desconocían los visitantes.

En la esquina de la mesa donde conversamos, se encuentra la única mujer del grupo, que se identifica como representante de una organización dedicada a crear infraestructura para Internet en países subdesarrollados. Ella acaba de regresar del África y viene a Cuba para apoyar nuestros intentos de acceso a la red de redes pero el nuestro no es el único país. No lo dice explícitamente pero queda claro que estamos ahora en la lista de prioridades, de acumularse los obstáculos sencillamente pasarán a la próxima nación que necesite de su atención.

Podría sentirme incómodo por compartir mesa con representantes de un monopolio tecnológico, pero vivo en Cuba, tierra natal de ETECSA, así que la incomodidad va pasando pronto. La sustituye un sentimiento de aprehensión porque he hecho mi tarea antes de ir a conocerlos. Google Ideas está considerado un think tank (tanque pensante) con fuertes lazos en el Departamento de Estado y evidentemente juega un rol en la política del vecino norteño. Esa sensación de reserva no me abandonará toda la noche.

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Selfie con los visitantes de Google en Cuba

Mientras conversamos, frente a mí está Scott Carpenter, Director Adjunto de Google Ideas. Pregunta sobre cuestiones relacionadas a la circulación de información y cómo se ve la imagen de su empresa en Cuba. Después de mencionar el inevitable “Paquete” como alternativa nacional a la desconexión, le llega el momento a Google. La prohibición de sus servicios en nuestro país ha perjudicado su imagen en extremo, deberían hacer reparación de daños y comenzar por abrirnos todos los accesos como gesto de buena voluntad o más que eso, justicia.

Seguimos charlando y llegamos al clímax de la noche. Alguien pregunta por qué los cubanos somos tan reservados con ellos, lo perciben desde que llegaron. Le respondo que tenemos razones para creer que su país no ha renunciado al cambio de régimen en Cuba y necesitamos señales concretas de que ya podemos pasar página de esa política del pasado. Una correcta relación entre su empresa y las instituciones cubanas sería una excelente señal. Me dicen entonces que pudieran hacer visitas virtuales a museos cubanos y organizar intercambios académicos de especialistas en ambos países, la noche va terminando con buen tono.

Todos compartimos la preocupación de que una organización tan dinámica como Google pueda entrar fácilmente en contradicción con la lentitud de nuestras instituciones, menos adaptables a nuevos escenarios. Esto fue una parte de lo que hablamos esa noche pero como siempre, lo más importante en una charla es lo que no se dice, lo que pasa por la mente de Scott Carpenter. Mientras nos despedimos, resulta un tanto extraño pasarle el correo de Gmail a los miembros de Google, que irónicamente utilizan Iphone en vez de los Motorola que promueve su compañía.

Hay que señalar que esta es una visita oficial en un nuevo contexto, tanto es así que no hemos tenido noticias de que en esta ocasión los Google hayan visitado a la bloguera más famosa de Nuevo Vedado. Podemos ser escépticos en sus intenciones pero obviamente existen diferencias en esta visita respecto a la anterior.

Tampoco me parece bien que trascienda en los medios únicamente su presencia en centros educacionales, la tendencia a contar los hechos a medias solo puede conducirnos a medias verdades. El plato fuerte de su itinerario fueron encuentros con la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) y otros contactos relacionados al mundo de las comunicaciones. La mentalidad de confrontación puede hacernos creer que todo se trata de un plan urdido por la USAID (lo sea o no) y ponernos a la defensiva en un proceso que en cambio lo que requiere es fina negociación, sin ingenuos ni paranoicos. ¿Podría alguien clonar a Josefina Vidal, por favor?

Tener el raro privilegio de compartir una larga noche entre nerds provenientes de proyectos como Gmail o Youtube, más que experiencia personal es una oportunidad para hablar de temas necesarios. Aun así con estos encuentros uno corre el peligro de convertirse en cliché, de reproducir un esquema que tanto hemos criticado según el cual se llama siempre a los mismos para todo y se desconoce entonces el espectro de pensamiento joven en el país.

Por esa razón hicimos todo lo posible para socializar esta visita. Concertar un encuentro informal con un grupo más amplio de periodistas e ingenieros que sin hacerle concesiones a los Google, podrían compartir con ellos y darles una imagen más precisa de cuáles son las necesidades y anhelos de los cubanos. Esto no fue posible, el horario de los visitantes resultó más apretado de lo pensado y la agenda no lo permitió; pero es imprescindible seguir democratizando encuentros de este tipo para que no existan “voces autorizadas”.

Vale destacar que este periplo por instituciones educacionales y contactos con empresas del país, fue preparado en conjunto con las autoridades cubanas. Nadie será tan ingenuo de creer que algún funcionario nuestro les permitió tales accesos imprudentemente, o que su visita no fue objeto de atención al más alto nivel. Mientras regreso a casa pienso que he reído demasiado en la conversación, es difícil no simpatizar con este grupo de nerds y mantener buena relación ellos, que no es sinónimo de confiar. No sé cuáles son las ideas de Google pero han cambiado favorablemente su actitud respecto al pasado, o al menos esas son mis impresiones al respecto.

Publicado en: Progreso Semanal