La Geología en la Edad de Oro


Palabras pronunciadas por el Ing. Nyls G. Ponce Seoane, en la presentación de su libro “La Geología en la Edad de Oro”, en la XXIV Feria Internacional del Libro de La Habana, Cuba, 2015,

Antecedentes.

Como toda obra, este pequeño libro tiene sus antecedentes. Yo diría que los mismos se remontan al ya lejano año de 1967 cuando, tras concluir mis estudios de Geología en la URSS, regresé a Cuba y comencé mi trabajo profesional en septiembre de dicho año.
Mi primer sueldo lo dediqué a cumplir un anhelado sueño juvenil: el de tener las Obras Completas de José Martí, por lo que me dirigí a “La Moderna Poesía” y las pude adquirir.

Ya en casa, cual no fue mi sorpresa que al examinar los índices de forma general descubrí que en el tomo 28 había un escrito titulado “Geología de Cuba”. El rápido análisis realizado me indicaba que Martí, con independencia de que se había interesado en las ciencias en general, lo hizo por la Geología en particular, como lo demuestran sus artículos sobre “Petrografía”, “El terremoto de Charlestón” y otros.

Años después, con cierta experiencia profesional, comencé a dar a conocer y publicar mis escritos sobre el Apóstol y su relación con la Geología.

El como y el por qué de este trabajo.

No fue excepción por parte de Martí el referirse a aspectos geológicos en su gran proyecto de La Edad de Oro. El siempre tuvo en miras fundar una revista donde se fusionaran ciencias y letras, artes e industrias. Sus primeros intentos fallidos fueron las Revistas Guatemalteca y Venezolana, concebidas siempre con el fin de actualizar y hacer avanzar a los pueblos de Nuestra América.

Así llegamos a la Edad de Oro, revista ilustrada para los niños latinoamericanos donde puso todo su empeño integrador y en Ella no faltó, repito, la Geología, a la que siempre dedicó especial atención como se refleja de varias formas en toda su obra.

Entonces, fue así como el 19 de diciembre de 1995, el Centro de Estudios Martianos convocó al Primer Taller Nacional “Martí y La Naturaleza”, donde presenté el ensayo “La Naturaleza Geológica en la Edad de Oro”, destinado a especialistas; documento este que en realidad tenía perdido y que encontré el pasado año.

Al encontrarlo lo llevé al Instituto para darlo a conocer y para su publicación… Fue cuando la compañera Dinorah, especialista del Departamento de Gestión del Conocimiento, me planteó que lo reelaborara para niños. Acepté el reto y fue como surgió este modesto y sencillo libro que les presento en el día de hoy a ustedes.

Martí y nuestra actualidad mediática

No puedo continuar hablando de mi librito sin llamar la atención de una idea dirigida a los niños que plasmó Martí en la Edad de Oro, tanto en su Nota Preliminar como en la Ilíada de Homero referente a como se debe transmitir la información que siempre me ha gustado pero que al menos yo, nunca he visto reflejada en nuestros medios. La cito textualmente para que se aquilate la idea que tenía Martí al respecto:

“La Edad de Oro desea poner en las manos del niño de América un libro que lo ocupe y regocije, lo enseñe sin fatiga, le cuente en resumen pintoresco lo pasado y lo contemporáneo, le estimule a emplear sus facultades mentales, físicas…a estudiar de preferencia las leyes, agentes e historia de la tierra donde ha de trabajar por la gloria de su nombre y las necesidades del sustento”.

“Los temas escogidos serán siempre tales que, por mucha doctrina que lleven en sí, no parezca que la lleven…”

“El La Ilíada, aunque no lo parece, hay mucha filosofía, y mucha ciencia, y mucha política, y se enseña a los hombres, como sin querer…”

Considero que, lamentablemente, nuestro sistema de información y propaganda no ha seguido estos consejos martianos y aquí predomina, como decimos los cubanos, “la descarga” y la repetición burda y estéril, que lo que provoca es no aceptación y rechazo, obteniendose todo lo contrario a lo que se quiere.

La Geología en la Edad de Oro.

Buen, y tal como lo predicó, así lo hizo con la misma geología en la Edad de Oro. Nuestra ciencia, les digo, utiliza una terminología bastante engorrosa para el no especialista, a pesar de lo linda e interesante que es. Y Martí hace referencia a ella y a sus especialidades, como el que no quiere las cosas; pero las tiene presente y manifiesta debido a su asta cultura.

Así, en Meñique por ejemplo, que ahora está en boga, se desarrolla el cuento en un país donde “hasta de las piedras del camino salían los manantiales”. Pero el problema era que donde estaba el palacio real no había agua. Y es que era que el palacio estaba en un lugar que en cuanto se escarbaba la tierra de arriba, salía debajo el granito. Estaba sobre una roca de granito. Y se sabe que el granito, si es macizo y no está agrietado, es una roca impermeable y por lo tanto no acumula agua en su interior.

Y estoy seguro de que si en aquel país abundaba el agua era porque estaba constituido fundamentalmente por rocas sedimentarias calizas, en las cuales, producto de los fenómenos cársicos (Karst) que las caracterizan y por lo cual el agua abunda en ellas.

Y, ¿que pasó en el cuento que Meñique resolvió el problema? Bueno pues simplemente que Meñique se encontró un “pico encantado” muy semejante para nosotros los geólogos a la piqueta que usamos en el campo para golpear y ver que rocas son, así como para tomar muestras de ellas. Y el pico cavó en el granito donde abrió un pozo de 100 pies y de donde el agua brotó, no porque tuviese agua la roca, sino porque le puso en el fondo, además, una nuez encantada de la cual brotaba el agua.

Y en La Historia del Hombre contada por sus casas, impacta Martí con un lenguaje infantil, asequible incluso a no especialistas, donde describe como se forman los estratos de las rocas sedimentarias, como si fueran las capas de un pastel de hojaldre y como viene de dentro de la tierra, donde hay un mar de fuego (el magma), una masa de rocas que rompe las capas acostadas que echa por el cráter humo y fuego, explicando como se forman montañas y volcanes.

Por último, y para terminar pues no les quiero contar todo el librito, en un Paseo por la tierra de los anamitas y en los Dos Ruiseñores. Martí hace mención de varias gemas o piedras preciosas, que en definitiva son productos de la tierra y que por cierto hacen estos relatos muy actuales, pues sabemos que Adriana y Gerardo le acaban de poner el nombre de Gema a su hijita, lo que debe ser un orgullo para nosotros los geólogos pues somos los que estudiamos dichas piedras, donde se encuentran y las encontramos además. Como ven en el folleto se ilustran las gemas mencionadas por Martí.

Bien, para no cansarlos más y para que no pierdan el interés por el libro, aquí yo termino para darle paso a los otros compañeros que van a presentar sus libros.

Muchas gracias por su atención.

La Habana, sala G-3 DE La Cabaña, 20 de febrero de 2015.
“Los Educadores a disposición de la Patria”
Primera Conferencia Nacional del SNTECD