Y ahora, ¿qué?


Por Jesús López Martínez

El equipo cubano acaba de ganar la Serie del Caribe. Es el campeón, pudiéramos decir que fueron los mejores a la hora buena, pero afirmar eso sería poco serio. Una serie corta de beisbol no permite determinar los mejores equipos, por eso será también poco serio decir que Dominicana y Puerto Rico fueron malos. A la vez, considero que se fue poco serio al juzgar la actuación de nuestro equipo el año pasado.

Por cierto, pudimos apreciar las críticas de nuestra prensa a Moré y a la Comisión Nacional porque llevaron muchos atletas de Villa Clara, más o menos las críticas que han hecho este año a Urquiola y a la Comisión porque llevaron pocos atletas de Pinar del Río.

No escucho la radio, por lo que no tengo elementos de ese medio, pero qué daño le hacen los periodistas deportivos al beisbol y a nuestros peloteros. Después de escuchar reiteradamente que los otros sí tienen “oficio”, vimos a cuatro de nuestros peloteros de los “sin oficio” en el Todos Estrellas y Cepeda como el Más Valioso. Parece que en los últimos juegos pusieron la zona de strike a 21 pulgadas, porque en la Mesa Redonda un periodista dijo que los peloteros cubanos se ponchaban mucho y los pitcher daban muchas bases por bolas porque allí la zona de strike era de 17 pulgadas. ¡Vieron que allí también los árbitros se equivocan como en todas partes!

Pude ver por Tv solo los dos últimos juegos. ¡Qué sufrimiento! Sobre todo el del sábado. ¡Cuánto hubiera dado por verlo por la TV venezolana! Estoy seguro que los narradores venezolanos hubieran sido menos críticos con los cubanos que los narradores nuestros. Que si dejan muchos corredores en base y se gana por carreras y no las hacen, que si el director de Venezuela dijo que los cubanos pierden solos porque le tiran a las bolas malas y el narrador cubano buscaba momentos y ejemplos para demostrar que era verdad lo que dijo el venezolano. Si llevan Glorias Deportivas a un programa de TV, llegas a la conclusión que ahora los peloteros cubanos todo lo hacen mal y ellos sí lo hacían todo bien; cuando, sin quitarle un ápice a sus méritos, hoy los equipos cubanos enfrentan un beisbol totalmente distinto al que ellos jugaron, en una etapa en que un jugador bueno estaba durante más de diez años en el equipo nacional y lograban un team work muy difícil de alcanzar ahora, cuando ocurren tantas deserciones.

He estado en Venezuela (Cuba ha quedado mejor que ellos en los Clásicos) y nunca he oído a nadie decir allí que el beisbol venezolano está en crisis. Brasil perdió desastrosamente en el Mundial de Futbol y todo el mundo habló del equipo, pero nadie dice que el fútbol brasileño está en crisis.

Si nuestro beisbol está en crisis ¿por qué le pagan millones de dólares a peloteros cubanos que venden sus servicios a equipos de Grandes Ligas y a los seis meses o al año de estar allí son considerados estrellas? ¿Dónde aprendieron “el oficio”? ¿Allí en unos meses? ¿Quién se lo cree?

Si nuestro beisbol está en crisis, ¿por qué Cuba es el tercer país de Latinoamérica por la cantidad de peloteros en Grandes Ligas? Y todo el mundo sabe que allí no están todos los que tienen calidad para ello. Son más los que prefieren estar junto a su pueblo que los que renuncian a ser cubanos para jugar allí.

No siento añoranza por Lazo, ni por Casanova, ni por el Curro y mucho menos por los que nos han dejado y se han ido; porque ahí están Norge Luis, Cepeda, Yuliesky, Héctor Mendoza y muchos otros que aquellos en épocas anteriores, ahora seguirán dándonos los alegrones.

Pero, ¡cuánto extraño a Bobby Salamanca, Eddy Martín, Héctor Rodríguez, René Navarro, por su profesionalidad, el optimismo que nos trasmitían y su amor a nuestro deporte y a nuestros atletas! Cuba perdió en beisbol en 1967 y 1968 y en 1969, en Dominicana, Larry Osborn nos tuvo ocho innings comiendo en su mano, pero los narradores de aquel juego nunca se dieron por perdidos, nunca nos hicieron creer que los otros eran mejores, al contrario, nos tenían convencidos que íbamos a ganar. Nos hacen falta narradores y periodistas como Andy Vargas que defiendan a los peloteros cubanos como éste lo hace con los Industriales.

Y ahora, ¿qué? Ya los escuché anoche, ganamos, ¡qué bueno! Pero tenemos que seguir revisando nuestro beisbol. Eran los mismos que el sábado al terminar el juego, dudaban de quién podía pitchear el domingo. Y eso se lo trasmiten al pueblo que desgraciadamente cree en ellos. Mi vecino en la mañana me decía: Sí, pero quién pitchea hoy y tranquilamente le dije: Cualquiera, Orestes, y cualquiera gana o pierde porque la pelota es así y… todos los lanzadores lo hicieron bien.

Si algo hay que revisar en nuestro beisbol son los narradores y comentaristas deportivos y su apología de otras pelotas, en detrimento y minimización del beisbol y los peloteros cubanos.