Fatalismo geográfico o los guajiros no están contados?


Por Aries M. Cañellas Cabreras. (ariesmcc@gmail.com)

Por estos días había mucha alegría y expectación en Matanzas, pues al fin nos tocaría el gas liberado, al menos en mi pueblo Guanábana, -un barrio de las afueras de Matanzas, que pertenece al municipio Matanzas- donde casi todo el mundo cocina con las ineficientes cocinas eléctricas era una gran noticia, sobre todo porque en ocasiones la empresa eléctrica se olvida de que alrededor de 6000 personas cocinan con electricidad y tranquilamente te suenan un apagón «largito».

Pero como en nuestro país la realidad supera casi siempre a la ficción el mismo día que salió la noticia en Granma ya la voz popular andaba diciendo que no nos tocaba y que lo que decía el periódico -que se podía comprar en los puntos de distribución más cercanos en caso de que en su zona no hubiese punto de venta- era incierto.

Como creyente en el mejoramiento humano llamé al número telefónico de la empresa del gas, luego de muchos intentos logré comunicarme y me enteré que la gente tenía razón que no nos tocaba, y al querer saber la razón me dieron una muy convincente ‘no les toca porque no” . Quise dar razones pero educadamente ya me habían colgado el teléfono.

Luego supe, por voz popular, que en esa distribución no estaban contadas las localidades de Guanábana, Ceiba Mocha y Corral Nuevo es decir las tres localidades rurales del municipio, porque supuestamente no habían locales habilitados para ello, ¡por favor!

Nada, que los guajiros tenemos seguir con nuestra hornilla acuestas, comprando a sobreprecio las resistencias y haciendo dietas cuando se va la corriente.