Cuba: qué puede cambiar


Por: Roberto G. Peralo (roberto.peralo@umcc.cu) Twitter: (@RobertoPeralo)

El gobierno cubano venía reiterando desde hace varios años su voluntad de resolver el conflicto bilateral con EEUU a través del diálogo. Finalmente Obama, de forma muy audaz, hizo todo lo que se le está permitido hacer como presidente de los EEUU para iniciar un acercamiento entre los dos países. Pudo haber anunciado y aplicado paulatinamente esas medidas; sin embargo decidió ejecutarlas todas de inmediato.

Mis primeros sentimientos fueron de optimismo pero no dejo de tener mis preocupaciones. Un grupo de personas que aún conservan poder e influencia en el gobierno de los EEUU, han declarado que harán todo lo que está a su alcance para impedir estos acuerdos.

El gobierno cubano tiene sobre la mesa un grupo de medidas que de aplicarlas, contribuirían a consolidar lo hasta ahora logrado y facilitaría el complicado camino que deben transitar dichas negociaciones. Estamos conscientes de que la administración Obama tendrá que enfrentar una presión muy fuerte para poder restablecer plenamente las relaciones con Cuba. Nos toca ahora ayudar esa voluntad.

Entre los cambios que anunció Obama está incrementar las categorías de viajeros que pueden ir a Cuba sin solicitar antes un permiso del departamento. Las nuevas medidas retirarían algunas restricciones en 12 categorías. Aunque, todavía se prohíbe el turismo ordinario porque los servicios de turismo y sectores relacionados involucran fundamentalmente a empresas estatales y empresas de capital mixto.

Si el objetivo de la medida es no beneficiar al gobierno cubano, y el espíritu de Obama es ayudar a los nuevos empresarios cubanos, el gobierno cubano pudiera permitir a las agencias de viajes crear productos turísticos exclusivos para los norteamericanos, que sea solamente gestionado por cuentapropistas. La transportación, el alojamiento, la recreación y la alimentación pudieran ser a través de negocios particulares. Así eliminaríamos los pretextos que esgrimen para dificultar los viajes de norteamericanos a Cuba. Y más ciudadanos de ese país puedan vivir de cerca la realidad de nuestro pueblo.

Uno de los temas más complejos es solucionar las compensaciones a los norteamericanos que fueron afectados por el proceso de nacionalización. La nacionalización es un acto jurídico reconocido por el derecho internacional. Según noticias leídas, el Congreso de Estados Unidos demandó en 1964 a una agencia del Departamento de Justicia que determinase la validez y el valor de las compensaciones solicitadas por empresas estadounidenses. El proceso, que llevó 6 años, se cerró con el reconocimiento de casi 6,000 reclamaciones por un valor total de 1,800 millones de dólares, que por los intereses habrían aumentado ya hasta los 7,000 millones.

Siempre existió voluntad del gobierno cubano de pagar dichas afectaciones, siempre y cuando el origen de ese patrimonio haya sido legal y legítimo. Lo demostró con el resto de los capitales foráneos que operaban en Cuba. Fue el gobierno de los EEUU el que impidió que sus ciudadanos cobraran sus indemnizaciones. Si las 6000 reclamaciones se encuentran dentro del patrimonio que Cuba reconoció como legítimo, creo justo reconocer como deuda los 1,800 millones de dólares. No así el incremento hasta los 7000 millones que se le acreditan al interés, esa es una responsabilidad que debe de asumir el gobierno norteamericano.

Hoy Cuba no está en condiciones de pagar esa deuda, pero sí cuenta con una Ley de Inversión Extranjera muy atractiva para los inversionistas norteamericanos. Ajustándose a lo legislado el gobierno cubano pudiera, de forma paralela a las conversaciones, ir negociando individualmente con cada una de estos empresarios y proponerle negocios que sean ventajosos para las dos partes y paulatinamente ir saldando dicha deuda. Se llevarían a vía de hecho cuando sea legal el comercio entre los dos países.

Es público el creciente interés de los inversionistas norteamericanos por realizar negocios en Cuba. Por cada inversionista o empresario estadounidense que aprobemos futuras inversiones, Obama contará con un fiel militante que lo apoyará a en su cruzada por restablecer las relaciones con Cuba.

Una medida que estimularía mucho más las inversiones norteamericanas es eliminar el impuesto que tiene el dólar estadounidense. Sería también recíproco a la medida tomada por Obama de incrementar el límite de las remesas que se pueden enviar a los familiares en Cuba. Esta medida incrementaría el consumo de una parte importante de los cubanos, elevando su calidad de vida y estimularía el crecimiento económico y la productividad en sectores económicos de bienes y servicios.

Las telecomunicaciones es otro sector muy sensible en las relaciones de ambos países. Cuba pudiera reducir las altas tarifas a las llamadas telefónicas en la medida que EEUU garantice seguridad a los ingresos que se perciben por estos servicios. No tengo toda la información para ser absoluto, pero me han comentado que son los servicios más caros del mundo.

Estas son algunas medidas que pudiera aplicar el gobierno cubano de las cuales en ninguno de los casos estaríamos renunciando a uno solo de nuestros principios. Se estarían forjando intereses económicos y políticos entre las dos naciones. Así Cuba pondría otro granito de arena para ayudar a despejar el camino que ambos países debemos transitar para acabar de una vez y por toda con 50 años de sufrimiento para ambos pueblos.