Sobre disculpas y perdones


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Miles de cubanos y cubanas trabajan fuera del país pero “el futuro de un cubano no debe estar en otro lugar que no sea en esta bella isla.” Osmany Sánchez, Geógrafo.

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu) en Twitter: @JimmydeCuba

Hace algún tiempo vi una “guía para hacer una canción de reggaetón” en la que aconsejaba incluir en la canción palabras como: cintura, nena, playa, carro, muévete, loca…algo similar funciona para los blogueros. Si quieres hacer un post exitoso, habla de pedir disculpas, de consensos, de inclusión y esas cosas y no es que por principios esté en desacuerdo con los términos sino que no me gustan los comodines, sobre todo cuando en muchos casos se emplean fuera de contexto.

Por estos días se ha hablado mucho de las declaraciones de Descemer Bueno en Miami donde supuestamente le pidió mil perdones al “exilio” por su condena al bloqueo y otra vez aparece el tema de pedir perdón. Claro, siempre se pide que las disculpas sean solicitadas desde la isla, como si todos los de dentro las deban pedir y todos los de fuera las merezcan.

No sé si yo hubiese tirado huevos en el 80. Si pensara como pienso hoy, no lo haría, pero no me atrevo a cuestionar o criticar a los que lo hicieron porque no viví ese momento histórico. Hagamos un ejercicio, intentemos ver el contexto, los hechos que sucedieron por eso años y como dice Taladrid saquemos luego las conclusiones.

En los cinco años precedentes al año 80, se intensificaron las acciones terroristas contra el pueblo de Cuba. Y aquí aclaro, contra el pueblo, la inmensa mayoría de las más de 3400 víctimas de terrorismo eran civiles. Varios atentados fueron realizados contra sedes diplomáticas en el exterior, por ejemplo en Roma, Costa Rica, España y Colombia. El 24 de julio de 1976 fue asesinado Artañán Díaz Díaz durante un intento de secuestro del Cónsul cubano en Mérida, Yucatán.

El 9 de julio de 1975 estalla un artefacto explosivo en el equipaje de un avión perteneciente a Cubana de Aviación. Una demora en la salida impidió que la bomba explotara en pleno vuelo, como sucedió el 6 de octubre de 1976 asesinando a 73 personas. El emigrado cubano Carlos Muñiz Varela fue asesinado el 28 de abril de 1979 por la simple razón de pedir un acercamiento entre Cuba y su emigración.

Hoy me entero de que alguien decide vivir en otro país y lo veo con naturalidad, respeto su decisión y la vida sigue, pero cómo se sentirían los que lloraron por aquellos jóvenes esgrimistas asesinados por el solo hecho de ser cubanos. O los que apenas unos años antes vivieron la hazaña del Cerro Pelado.

En el momento en que el pueblo de Cuba llevaba a cabo su utopía, su intento de llevar adelante un proyecto social diferente, una parte del mismo decide irse abandonar ese empeño y partir para el lugar desde donde se organizaban todas las agresiones contra Cuba. Pero hay que ir más allá, se fueron en medio de una gran campaña política contra nuestro país, en la que ellos eran meros instrumentos. Luego, algunos de estos emigrados, al chocar con la realidad, no les quedó otra salida que unirse a los team de infiltración y sabotaje que venían desde Miami.

¿Justificaba el contexto histórico que los que se quedaron reaccionaran como lo hicieron? No sé, repito, lo que es normal ahora no lo era hace 30 años y no me atrevo a hacerlo. Incumplo con lo que propuse antes y al menos yo, no sacaré conclusiones. Tampoco intentaré ponerme en la piel de lo que sintieron los que emigraron porque eso solo lo saben ellos.

En la actualidad, una minoría de los emigrados prefiere encerrarse en el odio, y son los dinosaurios que apoyan el bloqueo y están en contra del acercamiento entre las dos orillas. Entre los cientos de miles de cubanos que vienen de vacaciones todos los años a Cuba, hay algunos de los que fueron abucheados un día. Hoy prefieren dejar eso atrás y mirar al futuro, y el futuro de un cubano no debe estar en otro lugar que no sea en esta bella isla.