Lideres juveniles


festival

Por: Jesús López Martínez. Director de Extensión Universitaria de la Universidad de Matanzas

Estuvimos en el XXII Festival Nacional de Artistas Aficionados de la Federación Estudiantil Universitaria que se realizó desde el 17 al 22 de noviembre en Santiago de Cuba. Los medios de prensa cubanos le dieron una cobertura especial a este evento, la mayoría de la población está informada sobre lo ocurrido, pero como LJC está en Internet, me pareció necesario que en el mundo se conociera sobre esta actividad.

Primeramente debo decir que participaron cerca de 600 estudiantes universitarios de todo el país en las manifestaciones de Danza, Artes Plásticas, Teatro, Medios Audiovisuales, Locución, Música y Literatura. Como es habitual en Cuba, la transportación, la alimentación, el alojamiento y la entrada a los teatros fue gratuita para los estudiantes, pues el Estado cubano asumió el gasto de los casi dos millones de pesos que costó el Festival.

Tampoco para los cubanos es sorprendente que artistas de la talla de Fátima Patterson, Gerardo Fulleda León, Reinier Mariño, Viengsay Valdés, Irene Rodríguez, Kike Quiñones, Miguel Cabrera y muchos otros a los que ofrezco disculpas por no poner sus nombres, formaran parte de los jurados de forma desinteresada, poniendo de manifiesto su sencillez y su grandeza. Como es habitual los santiagueros dieron muestra de su proverbial hospitalidad y pusieron de manifiesto sus dotes organizativas.

He participado en varios festivales de este tipo, pero lo que más llamó mi atención fue el carácter formativo con que fue concebido el evento por los dirigentes de la Federación Estudiantil Universitaria, no excluyo el papel que en ello haya tenido también la Dirección de Extensión Universitaria del Ministerio de Educación Superior. Sin embargo, insisto en el papel de la FEU, pues a esa edad se le da mucho peso a “la fiesta y la pachanga” y en estos tiempos en que pululan tantas influencias pseudoculturales, es muy importante la presencia en la dirección de las organizaciones juveniles y estudiantiles de jóvenes con cultura general y “alegres y profundos”, como reclamara el Che.

La programación de talleres en diferentes manifestaciones artísticas, impartidos por importantes y destacadas figuras contribuyó a la ampliación de conocimientos de los participantes, la emulación estudiantil establecida para el evento requirió de ellos investigación, esfuerzo y dedicación. Mención aparte para la calidad de la música que difundió la radio universitaria de la Universidad de Oriente y la frescura de su inteligente programación.

Al ver el trabajo de la FEU pensé en los millones que se gasta la USAID buscando futuros líderes dentro de los jóvenes cubanos. Que sigan buscando a ver si encuentran, ¡indudablemente, ya nosotros tenemos los nuestros!