Efecto Veracruz

vozdelpueblo

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu) @JimmydeCuba

Dentro de pocos días concluirán los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014 y todos esperamos que sea con la victoria de Cuba. Veo las competencias, leo noticias relacionadas con el tema y es fácil predecir que estos juegos tendrán un efecto en nuestro movimiento deportivo. A partir de experiencias anteriores –Clásico Mundial de Beisbol- veo dos escenarios posibles y uno deseado.

Escenario 1: Cuba gana en Veracruz y las autoridades deportivas en Cuba dirán que todo está bien, que seguimos siendo los líderes del área. Nada cambia.

Escenario 2: Cuba pierde en Veracruz, pero las autoridades deportivas en Cuba dirán que el nuestro es un país bloqueado, de sólo 11 millones de habitantes y que México tiene más de 110 millones. A eso le sumarán la elevación del nivel en el área por el aporte de los colaboradores cubanos. Nada cambia, lo importante es que regresaron –los que lo hicieron- con la medalla de la dignidad.

Efecto deseado: Con independencia del resultado, los responsables de dirigir el deporte en Cuba se dan cuenta de que se necesitan hacer cosas diferentes, y tomar decisiones desprejuiciadas relacionadas en el deporte –como se ha hecho en otras áreas- además de escuchar más a la prensa especializada, las Peñas Deportivas e interactuar con el pueblo. Un ejemplo positivo puede ser la participación del director del team Cuba en el programa Deportivamente cuando se hizo el equipo a Veracruz.

Si alguien duda de la importancia de escuchar la opinión de las Peñas Deportivas es porque nunca se ha sentado en las gradas de una instalación deportiva durante una competencia. Una hora allí, escuchando al pueblo en la base, puede ser más fructífera que 20 horas de reuniones y de informes, la mayoría de ellos hechos para complacer a los jefes. Estos lo saben, pero se quedan complacidos porque de esa forma pueden hacer sus propios informes para complacer a los suyos y así hasta llegar al máximo nivel.

Puedo estar equivocado y ojalá así sea, solo deseo no tener que escribir dentro de un año sobre el Efecto Toronto o dentro de dos años sobre el Efecto Río.