La primada vitanuova

foto vitanova
Salsa para pasta

Por: Yunielis Moliner Isasi

Hace varios domingos madrugué para ir a la feria agropecuaria, evento que goza a la vez de la aceptación y la crítica del pueblo matancero, pues es en ella donde pueden y deben encontrarse, en mayor o menor medida, los productos fundamentales de la cocina cubana.

El puré de tomate es uno de los insumos que brilla por su ausencia en estos días en otros mercados y muchas veces lo que venden se asemeja más a una pasta de calabaza. Así que decidí probar suerte en la feria de la Plaza 14 Festival con la lata de vitanuova.

Para mí sorpresa la cola para la vitanuova estaba marcada desde el viernes, y aunque en principio parecía corta, a medida que amanecía llegaban de la nada los protagonistas de este comentario.

Era un grupo bastante amplio. Los mismos de siempre, quienes entre empujones y gritería se llevaban, a la vista de todos, la “incapturable” vitanuova.

Una señora, contrariada, confesó que el anterior domingo había sido lo mismo y aunque supuestamente son “dos latas” por persona, vio introducir en un mismo saco dieciocho. Con ello voló la oportunidad para muchos de degustar un plato de espaguetis.

Mientras el caos continuaba, la mayoría decidió apostar por los oficiales del orden público, quienes intervinieron en vano, pues el desorden y la indisciplina social los superaron.

Esta es una situación muy común, que se puede repetir en la venta del helado o para comprar los casi extintos pomos de refresco de veinticinco pesos.

Los personajes de las colas casi siempre son los mismos: la mujer obesa que grita estar embarazada, los jóvenes que vienen de la Habana “a luchar” y aquellos que callan y lo permiten igual.

Como resultado de esta jornada muchas personas se quejaron en diversos organismos como el Partido Provincial. Pero, ¿la solución es no vender? ¿Quién tiene la culpa?

Es una responsabilidad compartida. Son culpables los individuos que se aprovechan de la necesidad ajena para sus “traquimañas”. También recae sobre aquellos vendedores estatales que se dejan corromper por algunos billetes.

Tienen responsabilidad en el asunto los organizadores de la feria, que concentran en un solo espacio y en un solo día la venta de productos esenciales, y la poca o inefectiva presencia de los supervisores integrales.

A esto se suma la presencia esporádica de la vitanuova en los mercados Ideal, y el sueño inconcluso de un local en el cual se abastezcan, al por mayor, los trabajadores por cuenta propia.

A pesar del trabajo logré comprar una lata de vitanuova ese domingo… pero me fui con el sabor amargo de los avatares que pasamos quienes queremos adquirirla para el consumo propio y no para el negocio.

Espero que la situación se resuelva mediante soluciones lógicas y que la primada vitanuova, no se vuelva un objeto de lucro, para que sin discordias ni problemas llegue a las manos de todos.

Tomado de: Radio 26