Salón de la Fama del Béisbol cubano: Entusiastas habaneros contra la verdad histórica


.

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu) @JimmydeCuba

Hace algún tiempo escribí en La Joven Cuba sobre los planes de un grupo de entusiastas habaneros –y algunos devenidos habaneros- de robarse la sede del Salón de la Fama del beisbol cubano. El pasado 19 de octubre el periódico Trabajadores publicó un artículo en el que retoma el tema pero ya mucho más elaborado, hasta con propuestas y todo, realizadas por un grupo, que al decir de su coordinador Ian Padrón, no aspiran a “glorias personales”.

El grupo en cuestión, al que antes me refería como “entusiastas habaneros” está integrado entre otros por : los doctores Oscar Fernández y Félix Julio Alfonso, los periodistas Sigfredo Barros, Antonio Díaz, Raiko Martín, Víctor Joaquín Ortega y Yaser Porto, el estadístico Carlos del Pino y los historiadores Ismael Sené y Rolando Sánchez.

No es el regionalismo lo que me mueve a escribir este post, si defiendo la tesis de que el Palmar de Junco sea la sede del Salón de la Fama del beisbol cubano es porque creo que sobran razones históricas para ello y no por el mero hecho de estar enclavado en mi provincia. Por cierto sobre este tema aclaro que si en lugar de Matanzas, el Palmar de Junco estuviera en La Habana, nadie propondría otra sede para el Salón de la Fama.

Siempre he escuchado que fue en el Palmar de Junco donde la historiografía cubana registra el primer juego de beisbol organizado en Cuba, sin embargo en el artículo de marras el periodista Joel García nos trae la tesis de que ahí se jugó el “ya demostrado por muchos especialistas como el primero con mayor información documental de lo ocurrido” pero “pero no el primero con carácter oficial, honor que corresponde al celebrado entre La Habana y Almendares el 29 de diciembre de 1878, en el inicio de la Liga General de Béisbol de Cuba”.

Sobre este punto hago una pregunta: ¿Se siguió la misma metodología en los Estados Unidos para determinar el día del primer “juego oficial”?

Nos dice Joel García que el grupo Entusiastas por la Refundación del Salón de la Fama, entregará la propuesta de un Proyecto para el Museo del Beisbol Cubano, cuya posible sede “tras varios meses de debate e investigación” será el actual centro recreativo José Antonio Echeverría, otrora Vedado Tennis Club (VTC), una instalación donde “se cantaron muchas bolas y strikes, tanto es así que en este 2014 se cumplen 100 años de la inauguración de la Liga Nacional de Béisbol Amateur, cuyo primer campeón fue la selección del VTC”.

Según los Entusiastas habaneros el otrora VTC “se muestra con más ventaja que cualquier otro estadio para acoger el Museo del Béisbol Cubano, tanto por la infraestructura constructiva como por su historia y ubicación”.

Según leo en Ecured, el VTC “En consideración a la cantidad de asociados era – junto al Country Club de la Habana, el Unión Club y el Habana Yacht Club – una de las asociaciones más frecuentadas por la alta burguesía de La Habana. Junto al Miramar Yatch Club, el Biltmore Yatch Club, el Habana Yacht Club y el Casino Español era uno de los clubes de la aristocracia cubana más excluyente, pues no permitía asociarse ni a judíos ni a negros.”

Me hago entonces otra pregunta: ¿Cuántos de los negros que formarán parte del Salón de la Fama del beisbol cubano pudieron formar parte y jugar en el VTC?

El 27 de diciembre de 1874 se jugó un partido de beisbol en el estadio Palmar de Junco con un árbitro (Juan Tregent), un anotador (Manuel Paviá), el acatamiento de reglas vigentes, un terreno con medidas oficiales y los peloteros uniformados. Todos esos elementos fueron recogidos en una crónica aparecida el 29 de diciembre de 1874 en el diario matancero la Aurora del Yumurí y reproducida dos días después en el capitalino El Artista. Nunca antes se ha había publicado un hecho de este tipo en un periódico de la isla.

El Palmar de Junco es el terreno de Beisbol en activo más antiguo del mundo, además de ser la única instalación deportiva del país declarada Monumento Nacional (1991) mediante la Resolución 104 de la Comisión Nacional de Monumentos, suscrita por Antonio Núñez Jiménez y Martha Arjona, presidente y secretaria ejecutiva, respectivamente.

Basta con repasar la lista de los Entusiastas habaneros para darse cuenta de que cuentan con un gran poder mediático, tienen a su disposición importantes espacios en los medios de prensa y hasta programas de televisión para divulgar su tesis pero les falta lo más importante: la razón histórica, y esa, hasta que no se demuestre lo contrario dice claramente que lo más justo es que el Salón de la Fama del beisbol Cubano esté en el histórico Palmar de Junco.

Pd: Algunos datos para este trabajo fueron tomados de un artículo del profesor Reynaldo González Villalonga, Coordinador de los Historiadores del Deporte en Matanzas que La Joven Cuba publicará próximamente.