Cuando por buen fruto no hay nada que perder


ahs_fotoPor: Gleydis Sanamé Chávez (estudiante de Periodismo)

Menos mal que existen los que no tienen nada que perder, ni siquiera la muerte; esta enérgica y mordaz letra dejó de ser pertenencia de generaciones anteriores para ser profesada en voz de los jóvenes innovadores del presente. Intrínseca al sabio trovador cubano Silvio Rodríguez, llegó con matices propios de la perspicacia arreglista de los más distintivos cantautores actuales de la juventud cubana, para inundar de energía al congreso de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), celebrado a principios del presente año.

   Sin dejar a un lado su conformación por artistas, intelectuales y promotores de toda Cuba, jóvenes de hasta 35 años, la consigna del loado cantautor sin duda los puso a pensar y, por supuesto, hubo resultados. Independientemente de opiniones creadas en nuestra sociedad, resultado de la historia, como la limitada crítica constructiva al mal trabajo, o la incapacidad de algunos directivos de sanar la herida antes que se desangre, los artífices noveles solidificaron el profundo debate ansiado, el cual plasmó acuerdos de interés en un informe donde cada punto concierne a temas actuales sobre: artes escénicas y plásticas, realización audiovisual y promoción cultural, literatura y crítica e investigación, música, y promoción internacional de la obra de los jóvenes escritores y artistas.

  El espacio devino importante escenario para promulgar los males que bloquean el vuelo de la imaginación y la autenticidad. ¿Sería este un paso de avance en el necesario proceso que resulta hoy desnudar las trabas que nos asedian? Puntos valiosos, se parlamentaron. Ganas de decir, se saciaron.  Hay que aplaudir el haberse mencionado: el mal estado de sedes teatrales; la deficiente preparación de algunos cuadros que están al frente de los Consejos Provinciales de las Artes Escénicas; la poca promoción y protección del talento joven por parte de determinadas provincias; el desarrollo de la curaduría como ejercicio profesional y con este su debida remuneración; el incremento de la presencia de música cubana de calidad en las hemerotecas de las emisoras radiales, así como la discografía de los músicos jóvenes; la creación de un noticiero cultural como parte de la programación del Sistema Informativo de la Televisión Cubana; y la revisión del sistema de pago de la radio y la televisión.

  Ciertamente, los protagonistas del evento bajaron el telón a la escena gris que llamaba al silencio y a la desmotivación. La verdad siempre trae buenos resultados. Hoy Miguel Díaz-Canel, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, quien ha estado presente en los congresos de cada uno de los gremios cubanos, llama a un reajuste de instituciones culturales para fortalecer la buena música, la danza, el arte en toda su dimensión. Los resultados del  congreso se ven día a día en el noticiero cultural de tres veces a la semana, en la reducción que han hecho diversos programas televisivos de videos cuyo lenguaje visual es todo un vacío indefinido y no aportan a la formación del receptor, o en visitas de solistas o compañías artísticas a lugares intrincados o marginales del país.

  El poner las fichas claramente sobre la mesa evita que unos se aprovechen de lo indebido y ayuda a los que de verdad defienden el talento y la necesidad de descubrirlo y esculpirlo como obra de buen futuro. Esto es solo un ejemplo, la Cuba actual convida a la unión de asociados, del pueblo, con quienes les representan; hablar sin miedo, aunque “machaquen” las lenguas, quizás sea frustrante, pero siempre alumbra el cada vez más certero camino.