Entrevista a Arturo López Levy III


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Por : La Joven Cuba

Concentrarse en el futuro

1. Según sus propias palabras: “Como aclaró Deng a Margaret Thatcher, cuando esta quiso dar lecciones de ideología en China: el mercado no es ni socialista ni capitalista, sino una herramienta de desarrollo. En este sentido, el Proyecto de Lineamientos al VI Congreso del PCC da en la diana al destacar el papel del Estado en la economía. Sin embargo, falta una reflexión sobre la relación óptima de ese Estado con el mercado”. ¿Cómo cree que debe ser esa relación y qué cree que estamos haciendo mal en ese sentido?

La relación entre Estado y mercado debe ser de integración a partir de un modelo que no idealice ninguna estructura económica y se focalice en alcanzar un desarrollo integral para el país en todos sus sectores. En este caso es importante identificar que el sector público es parte central como regulador, empresario y distribuidor de riqueza, pero no es equivalente al país todo. Central a la ideología desarrollista es maximizar la riqueza en manos de la sociedad, no del partido comunista o del estado controlado por este.

Aun después del histórico VI Congreso del PCC y los llamados del presidente Raúl Castro a no estigmatizar el cuentapropismo hay un fuerte sesgo de economía de comando que impide pensar la conveniencia de privatizaciones y prefiere estructuras monopólicas como las TRD a la competencia del mercado. Al centro de la ideología oficial sigue estando la economía y el monopolio estatal bajo control del PCC, no un proyecto nacionalista desarrollista de integración mercado-estado. Esa inercia ideológica anti-mercado explica la persistencia en el error estructural que es dictar las actividades permitidas para tener licencia y no fomentar cualquier actividad económica que no esté expresamente prohibida.

La idea de que se está “actualizando” la economía de comando ya ha probado ser inviable. Esa experiencia contrasta con la idea de economía de mercado con regulación e intervención estatal, socialista en el caso de China y Vietnam, y sin tal denominación en Taiwán, Corea del Sur, y Malasia. Es importante tener un enfoque desprejuiciado hacia los problemas buscando soluciones óptimas que pueden ser desde un sector privado, desde el público, desde una combinación de los mismos, que puede ser local, provincial o nacional. Las mejores experiencias de desarrollo de las últimas décadas en los países del Este de Asia demuestran que el gobierno intervino no para reemplazar el mercado sino para incentivar la competencia, resolver las fallas del mismo, ponerlo al servicio de la sociedad.

Es vital procurar formas empresariales amistosas a la competencia de mercado y cooperación entre los sectores estatal y no estatal. En este sentido la metáfora mecánica del estado como motor del desarrollo- que se respira en los lineamientos del VI congreso- debe superarse. El estado debe ser el catalizador de iniciativas y el estabilizador de los mercados. La política fiscal debe concentrarse en funciones típicas de mercado como la regulación contra cíclica o el manejo de diferencias regionales y sociales, no en limitar la expansión de los actores privados. El otorgamiento de licencias debe ser un instrumento de facilitación y regulación de la inversión, no de control administrativo y político.

2. Recientemente el millonario azucarero Fanjul visitó la isla y se interesó por invertir en Cuba, esto significa una ruptura con la política de aislamiento que data desde el mismo inicio de la Revolución. ¿Es esto un caso aislado o una nueva tendencia respecto a Cuba? ¿Qué medida pudiera tomar el Estado cubano para que personas así que perdieron propiedades en el pasado se interesen por regresar a invertir en el país?

R/ La declaración de Fanjul fue timorata. Ilustra la mentalidad de la clase empresarial cubana en EE.UU que sigue sin romper con la política anticubana pero ahora no quiere perder la oportunidad de participar en la reforma económica si esta se profundiza. Creo importante que el estado cubano de la oportunidad a todo emigrado que respete sus leyes para invertir en Cuba en la capacidad que cada cual desee, como extranjero o nacional. A la vez, como en el Este de Asia, la prioridad, ventajas y protecciones de industria infante deben ser para los inversionistas que acepten el reto de hacerlo como industria nacional, desde un mayor compromiso de reinversión del capital.

Aquí lo importante es concentrarse en el futuro. Deberían importar más muchas inversiones pequeñas que la mentalidad totalitaria de querer resolver todo con grandes capitales. La atracción a capitales emigrados se debe a expectativas sobre un futuro viable no a la solución de reclamaciones por nacionalizaciones pasadas. En China y Vietnam no se resolvió ninguna de esas reclamaciones pero se estableció el marco legal y las garantías apropiadas de que el gobierno no iba a imponer impuestos predatorios ni a revertir sus aperturas. La creación de un estado de derecho es un tema de gradaciones pero para generar los incentivos necesarios se necesita una masa crítica. Eso es coherente con la teoría económica sobre expectativas racionales: los actores anticipan futuros en base a toda la información disponible, toman el pasado en cuenta pero es un error asumir que simplemente reaccionan ante este.

Una apertura hacia las inversiones de emigrados en Cuba debe tener en cuenta el poder de tal política para socavar la política de embargo estadounidense y acoso externo. Las posibles oportunidades de inversión y comercio con Cuba abrirían las apetencias empresariales de muchos cubanos en el mundo. Según eso ocurra, las comunidades de emigrados, particularmente sus inversionistas, pueden convertirse en apoyo político para los acercamientos culturales, sociales y políticos. El ejemplo del cabildeo a favor de un acercamiento con China de los inversionistas taiwaneses en el continente es ilustrativo.

A la vez, una apertura sin las debidas mediaciones institucionales puede crear tensiones a nivel de la economía, la sociedad y la política del país. La comunidad cubana en el exterior es mucho más blanca, procedente de las ciudades, particularmente de la Habana, y más a la derecha en su visión política que la población de la isla. Para cerrar esa brecha en términos ventajosos a la estabilidad del país y un desarrollo con equidad, de nuevo es importante propiciar asociaciones entre los actores estatales, cooperativo y cuentapropista con base en la isla y los potenciales inversionistas desde la emigración. También podrían darse incentivos fiscales para inversiones emigradas en las zonas rurales y en las regiones más deprimidas económicamente del sureste oriental.

3. Si el día de mañana el gobierno de los Estados unidos levantara el bloqueo a Cuba: ¿Qué cree usted que ocurriría en la isla?

Una fiesta. Para Cuba seria como si Sísifo sube la piedra a la cumbre. Derrotado el plattismo, una corriente histórica que insistió en otorgarle a EE.UU funciones que son de exclusiva soberanía de Cuba, habría que reformar el marco constitucional cubano desde una perspectiva de mayor normalidad y menos emergencia. La soberanía no es un fin en sí misma, es un medio para alcanzar el desarrollo y la plenitud de los derechos humanos.

A continuación le hacemos el acostumbrado cuestionario que elaborara Bernard Pívot, a ver si nos muestra algo más sobre quién es Arturo López Levy.

¿Cuál es tu palabra favorita? Paz

¿Cuál es la palabra que menos te gusta? Resentimiento.

¿Qué es lo que te enciende (espiritualmente-creativamente-emocionalmente)?

Una mujer. Me encantan los cuadros con temas bíblicos como “la visión después del sermón” de Gauguin o “La Tempestad” de Giorgione.

¿Qué es lo que te desanima? La falta de compromiso.

¿Cuál es el sonido o ruido que más placer te produce? El del agua. Me gusta escuchar las cascadas y el mar.

¿Cuál es el sonido o ruido que aborreces escuchar? La demagogia. Suena falsa.

¿Cuál es tu grosería favorita? Ninguna. Las groserías dejan de serlo cuando son apropiadas a la situación.

¿Qué profesión nunca ejercerías? Censor.

Si el Cielo existe…y te encontraras a Dios en la puerta ¿Qué te gustaría que Dios te dijera al llegar?  “¿Alguna pregunta?”

Muchas gracias