Radiografía de la tuitosfera en #Cuba

166-10-es-573b51111bce8bfef9d65d060b1c9768Por: Harold Cárdenas Lema (haroldcardenaslema@gmail.com)

Twitter sigue siendo la hermana fea en las redes sociales cubanas, mientras Facebook y la blogosfera se han convertido en espacios de debate, esta debe conformarse con intercambios de saludos y una interminable cadena de noticias…

El llamado “sms de Internet” es muy aburrido en mi país, marcado por un activismo exagerado y perfiles fantasmas que funcionan de manera automática. Pero… ¿acaso este es un fenómeno inevitable? ¿Ha sido provocado por la baja conectividad o las razones tienen un trasfondo político? Hoy le hacemos una radiografía al Twitter de #Cuba.

No creo equivocarme al afirmar que nuestra tuitosfera se parece a nuestra circunstancia, es reflejo de ella y sus contradicciones. Cuba tiene un grave problema de conectividad que nace de la mano del bloqueo externo al que está sometido el país y se extiende con la sospechosa demora en el uso de un cable de fibra óptica que tan costoso ha sido para nuestros bolsillos. Así y todo, numerosos usuarios pueblan esta red social con una actividad cotidiana intensa, en la que mucho de lo que ocurre es movido por la política.

En un país con tan alto nivel escolar podría esperarse que el mundo Twitter fuera un constante intercambio de opiniones y debate, como ya lo son la blogosfera y el Facebook, sin embargo esta red social debe conformarse con un presente de cuentas ancladas a los mismos sitios noticiosos y muy poca interacción. En parte es comprensible, a diferencia de las otras redes sociales mencionadas, los 140 caracteres dependen mucho de la conexión por móvil que los convierte en una herramienta muy práctica, tuitear en una PC es una experiencia aburrida en comparación.

El hecho es que tenemos una tuitosfera en automático, la mayoría de los mensajes son una mera reproducción robotizada de medios de prensa o blogs cuyos contenidos nos interesa difundir. Además, cuando se produce un debate este por lo general está vinculado a la política y peca por presentar una realidad demasiado polarizada. Estas son características siempre presentes en la web en lo que se refiere a Cuba pero la brevedad de esta plataforma parece acrecentarlas.

Claro que no podemos tener un Twitter en condiciones normales porque Cuba no es un país normal. Los pocos usuarios que gozan del privilegio de ser reconocidos y legitimados en esta red social, resultan ser muy políticamente correctos en lo que se refiere a intereses foráneos.

Regresando a nuestra tuitosfera en automático y anclada a grandes medios de prensa nacionales, podría parecer que este fenómeno no tiene sentido o resulta casual, pero no lo es. Si dudas el sector de la sociedad cubana que más penetración tiene en las redes sociales son los periodistas, los cuales en sus centros laborales tienen la conectividad necesaria y el acceso libre a estos sitios que en muchos otros lugares están restringidos. No es solo que puedan acceder sino que además se les exige.

En la mentalidad de quienes dirigen nuestros medios de comunicación todo funciona por indicaciones verticales y cumplir planes de trabajo. Irónicamente muchos de los que tienen poder de decisión a nivel nacional sobre el mundo de los medios, son desconocedores de las dinámicas de la web y a menudo quieren adaptar la realidad a su propia interpretación de esta. Es por eso que en numerosos medios de prensa el desempeño de los periodistas se mida de forma cuantitativa, acorde al número de tweets, cantidad de amigos en Facebook y posts publicados en sus blogs. Pero… ¿cómo llegamos a este punto de priorizar la cantidad sobre la calidad o los resultados?

Cuando hace unos años se identificó la Internet como un escenario de subversión y lucha ideológica, la respuesta fue preparar profesionales de los medios que se convirtieran en cibernautas políticos y al negro le dijeran blanco, al infierno cubano que se describía en la web lo debía suplantar el paraíso nacional. El resultado fue un mayor equilibrio en lo que se refiere a opiniones ideológicas pero una gran escasez de matices que convertían a Cuba en un tema de lucha encarnizada.

Con el tiempo fueron incorporándose a las redes nuevos usuarios que no estaban viciados por esta mentalidad y otros que no pertenecían al mundo periodístico. La diversidad logró finalmente lo que la guerrilla de activistas políticos eran incapaces de hacer: mostrar un país que no se reduce a cuestiones políticas sino que aborda la cultura, la reflexión personal y las tradiciones con igual importancia. Esto no ocurrió en la misma medida con Twitter, que permanece como bastión prácticamente limitado a desmentir las campañas externas o como herramienta para mostrar los logros del país.

Nuestra tuitosfera sigue en automático, esperando al día en que la conexión llegue a los móviles o aumente el número de usuarios. Esperemos que algún día nuestro Twitter se parezca más al país y menos a la circunstancia en que se encuentra, mientras tanto sigo compartiendo impresiones en @HaroldC4rdenas y esperando el día en que cuando comience un debate interesante, el resto de los usuarios no estén demasiado ocupados compartiendo noticias de prensa.

Publicado en: El Toque