Estados Unidos y el terror a la verdad

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu) @JimmydeCuba

Tuve la oportunidad de estar en varias ocasiones entre los estudiantes cubanos de la Universidad de La Habana que compartían con los jóvenes norteamericanos que llegaban dos veces al año a Cuba como parte del proyecto “Semester at Sea” de la Universidad de Pittsburg. El día de su llegada, la primera actividad que tenían era un encuentro con el personal de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en Cuba donde les “explicaban” cómo era Cuba.

Nuestra “misión” era acompañarlos por toda la ciudad, a los lugares donde ellos quisieran ir, y que vieran por ellos mismos la realidad cubana. En todos los viajes Fidel se reunía con ellos en el Palacio de las Convenciones y respondía a sus preguntas, recuerdo su decepción cuando en uno de los viajes, problemas de trabajo impidieron a Fidel asistir al encuentro. No se hablaba de política, no había barreras, eran jóvenes de dos países hablando como si nada los separara.

Al final muchos se despedían llorando, prometían mantener el contacto y se marchaban de Cuba, con una visión muy diferente con la que llegaron. Nada es más efectivo para hacer cambiar la forma de pensar de una persona sobre un fenómeno que cuando por sí misma lo vive y lo experimenta. Al final el gobierno de los Estados Unidos se percató de que el contacto pueblo a pueblo, al contrario de lo que ellos pensaron, les perjudicaba en su política de aislamiento y suspendieron la entrada del proyecto a Cuba.

No conocen los norteamericanos que Cuba es quizás el único país del mundo donde jamás se ha quemado una bandera de su país, donde sus diplomáticos pueden pasear por sus calles sin autos blindados o sin escoltas. Tampoco conocen que a pesar de los problemas económicos no hay niños en las calles sin estudiar, no hay drogas en las escuelas y mucho menos detectores de metales antes de entrar a los centros docentes. No lo saben, ni lo sabrán, porque Estados Unidos le tiene terror a la verdad y les prohíbe viajar a Cuba.

Hoy llegan a Cuba un grupo de jóvenes norteamericanos para el tope con el equipo cubano. Estoy seguro de que las autoridades cubanas serán respetuosas y no utilizarán la visita para realizar cualquier actividad que pueda ser mal interpretada por los sectores que se oponen a cualquier relajamiento de las tensiones entre los dos países, y no hará falta, basta con que vean a la cubanos, que converse con ellos que caminen sus calles y al final como dice Taladrid sacarán sus propias conclusiones.

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