Cuba, un All-Star en la Gran Carpa

yasiel puig-cubaPor: Julio Batista

El próximo 15 de julio, en apenas unas horas, saltarán a la grama del estadio Target Field de Minneapolis cinco jugadores cubanos, elegidos para participar en el 85 Juego de Estrellas de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB). La noticia, recibida días atrás, se complementa ahora con la seguridad de que solo uno de ellos abrirá en las nóminas regulares.

Yasiel Puig, el impresionante jardinero de los Dodgers LA., es el elegido para iniciar las acciones con los representantes de la Liga Nacional, elenco que cuenta también con los servicios del cerrador Aroldis Chapman. En tanto que José Dariel Abreu, Alexei Ramírez y Yoenis Cépedes estarán en el banco de la Americana, luego de ser obviados en la alineación regular del plantel.

Por si la cifra fuese poco, Puig y Céspedes serán rivales este lunes en el derby de jonrones que tradicionalmente acompaña todo el espectáculo deportivo montado alrededor del Juego de Estrellas.

Sin importar la titularidad, hay una verdad irrefutable en el ambiente: cinco hombres nacidos y entrenados en Cuba, cinco jugadores excepcionales y con resultados excepcionales demuestran que hoy más que nunca los cubanos viven un momento resplandeciente en la Gran Carpa.

Salarios, calidad y ninguna selección nacional

Hoy están registrados en la nómina oficial de las Grandes Ligas un total de 22 jugadores de origen cubano, repartidos entre 11 equipos de ambas ligas. Cuba es hoy el tercer país en aporte de extranjeros a este certamen —solo por detrás de Dominicana y Venezuela— y sus representantes son muy valorados por la calidad que poseen.

En las últimas dos décadas ha sido práctica común que algunos de los mejores beisbolistas de la isla emigren hacia la Gran Carpa, atraídos por la calidad del evento y sus llamativos salarios.

Para tener una idea, baste entender que estos cinco peloteros escogidos para el Juego de Estrellas cobran anualmente más de 40 millones de dólares. Solo ellos cinco, sin tomar en cuenta los restantes 19 hombres que militan en otras franquicias y quienes lo hacen en las Ligas Menores.

Sin embargo, la cuestión es que hoy ninguno de ellos podría brillar nuevamente dentro de su selección nacional pues, al menos legalmente, han renunciado a su país para perseguir el sueño de jugar en las Grandes Ligas; un requisito que solo ellos, por ser cubanos, deben cumplir.

Para los cubanos la residencia en Cuba es un “estorbo” si quieren sobresalir en el mejor béisbol del planeta. Para ellos solo queda decir adiós a su tierra si aspiran a un contrato con la MLB, si quieren conseguir un sitio entre los nombres encumbrados que han escrito la historia de este deporte.

Se trata de un condicionamiento legal establecido por los Estados Unidos, pues con más de una veintena de jugadores y cinco representantes en el All Star nadie podría dudar que los jugadores cubanos son muy bien valorados por los reclutadores.

Un estorbo que, por años, se sustentó supuestamente en la prohibición que tenían los cubanos de contratarse en ligas extranjeras. Pero cuyo talante político se aclara mejor ahora si se tiene en cuenta que Cuba eliminó desde septiembre de 2013 las trabas para que sus jugadores pudieran contratarse con equipo profesionales. A pesar de ello la MLB fue categórica respecto a tales transformaciones al asegurar que “seguirán actuando en cumplimiento de las leyes y políticas del gobierno estadounidense”.

Dichas leyes no han cambiado. En declaraciones de la OFAC, a raíz del anuncio hecho por Cuba en septiembre pasado, quedó muy clara su posición respecto a cualquier tipo de normalización con los jugadores cubanos al explicar que la política estadounidense “no ha cambiado” y “los jugadores cubanos tienen que ser autorizados por una licencia de la Oficina”.

En resumen, aunque la organización beisbolera asegura no poseer restricciones especiales para los cubanos, lo cierto es que hoy ninguno de ellos puede vestir la camiseta de su país natal, ni vivir en él.

Salarios y algo más

En 2013 la cifra erogada por la contratación de nuevos cubanos en la MLB ascendió por encima de los 100 millones de dólares. Desde entonces la Gran Carpa ha vivido lo que podría verse como una “cubanomanía”.

Yasiel Puig reimpulsó a unos Dodgers en desgracia. Abreu, Ramírez y Viciedo se han convertido en un trío dorado para los White Sox. Chapman es el apagafuegos preferido de los Reds y Céspedes el hombre mejor pagado de los Atléticos de Oakland.

Las expectativas no se hicieron esperar. Céspedes comandó el derby de jonrones en la pasada edición del Juego de Estrellas, y apenas un año después cinco cubanos son incluidos entre los mejores jugadores de las Mayores por votación popular: la espectacularidad y el talento de los antillanos no han pasado desapercibidos, las estadísticas los respaldan y sus fanáticos crecen.

Hoy, José Dariel Abreu es el líder en jonrones de la presente campaña en la MLB, un verdadero portento con 29 vuelacercas en 82 encuentros. Puig es el alma de los suyos y Odrisamer Despaigne tiene una segunda juventud lanzando con los Padres de San Diego.

Hoy tenemos 22 jugadores de origen cubano repartidos en las nóminas de 11 equipos de la MLB, siguiendo la estela de gloria de otros coterráneos que dejaron una huella profunda en el certamen estadounidense. Cinco de ellos serán protagonistas del Juego de Estrellas el próximo miércoles, y ojalá todos puedan mostrar allí la calidad que poseen.

Sin embargo, de no ser así, si por razones estratégicas muchos de ellos se ven obligados a permanecer en el banco, esta explosión inaudita de cubanos en el Juego de Estrellas en Minneapolis ha servido ya para dejar clara una cosa: los cubanos viven hoy un momento de esplendor en la MLB, un brillo que esperemos se expanda más allá del certamen.

Hace poco alguien me preguntó: ¿Imaginas a Cuba en el Clásico con todos los que ahora no podemos tener y aún así siguen siendo cubanos? Sonreí y no pude evitar imaginarlo. Pero ese es un tema que no podremos resolver solo con imaginación. ¿O sí?

Tomado de: Progreso Semanal

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