Una Revolución verdadera tiene que movilizar a las masas para combatir sus problemas


Por: Esteban MoralesEsteban Morales

UNEAC

Texto publicado originariamente en Moncada, Grupo de Lectores en el Mundo

Es importante reflexionar sobre en qué momento nos encontramos. Son muchas las dificultades que  deben ser  atacadas. Pero los arboles  nunca  nos deben impedir  ver el bosque.

Nuestra sociedad cuenta hoy con unas  ventajas que no deben ser desaprovechadas. Porque ya después será demasiado tarde.

Salta a la vista, que en más de 50 años  nunca habíamos tenido un entorno internacional, hemisférico, e incluso más allá, como  el  que disfrutamos ahora. De la soledad de los años 60 y 70, nos hemos trasladado a un escenario  dentro  de la cual Cuba nunca había contado con tantos que nos acompañaran,  en  nuestro  hemisferio, que está  generando  una profunda transformación, también en el  mundo. Ya América Latina y el Caribe, no son el seguro traspatio de la política agresiva de Estados Unidos  seguida contra Cuba,  por más de 50 años. Ni tampoco la potencia imperial americana  cuenta con la fuerza para imponer sus   intereses   en el hemisferio.

Casi   37 años después de la experiencia de acercamiento a Cuba,  provocada por la iniciativa  política de James Carter y Walter Móndale,  ahora resulta que se produce una situación nunca antes  vista en las relaciones entre ambos países. Por primera vez un presidente norteamericano cuenta con el  consenso para cambiar la política hacia Cuba como lo tiene ahora  Barack Obama. Consenso que además es fruto, no de una iniciativa  personal, sino el resultado de un movimiento hacia Cuba dentro de la política interna norteamericana, con el que nunca se había contado. Pues  tiene   la aprobación de personalidades de la administración, intelectuales,  hombres de negocio, políticos de todas las tendencias, que han variado su actitud, sobre la base  de una  comprensión pragmática de que la política seguida hasta ahora no ha logrado sus objetivos. Por lo que hay que buscar  una alternativa que permita alcanzar las  intenciones  de atraer a Cuba. Tal situación es totalmente nueva y parece estar demandando de acciones  que pueden cambiar el escenario en que Cuba deberá moverse  frente a la política norteamericana.

Por supuesto,  también tienen lugar acontecimientos contradictorios, pues Obama mantiene a Cuba en la lista de países  terroristas, tráfico de personas y  no cesa  en su empeño de otorgar fondos para la subversión interna. Así como en su interés  de una persecución  financiera contra Cuba,  que ha producido la multa más  astronómica  contra un Banco Francés.

La Unión Europea ha entrado también  dentro de un proceso negociador  con Cuba, que esperamos no sea más de lo mismo. Porque además parece estar influido  ese proceso por  cierta  visión de acercamiento que tiene Europa entre Cuba y Estados Unidos y al parecer no se quieren quedar al margen de las potenciales acciones de  su  aliado  competidor.

Es decir, desde la perspectiva de sus  relaciones  externas  Cuba cuenta con los potenciales que nunca había tenido. Ya no estamos aislados  y no por  hecho simbólico, de que solo tres países votan en contra de la Resolución  cubana  sobre  Bloqueo en Naciones Unidas, sino porque la solidaridad,  el interés  de negociar y el acercamiento político, se hacen  patentes  a cada paso.

Rusia, fortalece sus relaciones con Cuba  y varios Países ex socialistas retornan buscando vínculos económicos  con la Isla. En América Latina y el Caribe, nunca  se había  logrado  contar con tantos aliados. Al punto de  que Estados Unidos sabe  que los arreglos políticos  en el hemisferio,  pasan por las relaciones con Cuba. El sistema interamericano se desmiembra   paulatinamente. Cuba, de haber sido expulsada de la OEA en 1962,  hoy en el hemisferio cuenta con más prestigio que Estados Unidos y la OEA juntos.

También  van  emergiendo  en  América Latina y el Caribe, vistos de conjunto,  modelos  de integración económica y también políticas,  que   en algunos casos,  no tienen precedentes  y que restan fuerzas  a Estados Unidos para practicar el Roll Back, que antes le resulto tan fácil poner en práctica. Resultado todo ello,  de que mientras el continente avanza, Estados Unidos, en su política  exterior, ha retrocedido  hasta los espacios más oscuros  e insuperables que se  hayan  conocido.

Tanto en su política  interna  como en la política exterior, el imperio está atravesando una crisis  como nunca antes había sufrido. Las guerras en el Medio Oriente han representado la tumba de la política exterior norteamericana; en el orden interno la crisis económica comenzada en el 2008, aun atraviesa    momentos que no se solucionan  y desde el 2009, la economía norteamericana no vivía  una situación tan crítica como la que ahora tiene, solo comparable con los críticos años  treinta.

De modo que el crecimiento esperado no ha llegado  y la disminución del  del PIB se ha comportado peor  que lo planeado. Lo que aleja la anhelada recuperación económica. La economía norteamericana retrocedió un 2,9% en el primer trimestre del presente año 2014, frente al 1%  pronosticado, prácticamente  triplicando lo esperado. Para registrar la peor caída desde el 2009, retrocediendo entonces  aun más en medio de la recesión económica que ya padecía.

Según analistas locales, la contracción es la mayor desde el primer trimestre de 2009, cuando el PIB había caído el 5,9%. Los consumos, que representan el 70% del PIB, crecieron –sin embargo- el 1%, el menor crecimiento de los últimos cinco años, frente al 3,1% que se estimaba precedentemente.

Las exportaciones disminuyeron un 8,9%, respecto al 6% previsto inicialmente. Pero las dificultades  que se avizoran para Estados Unidos, tienen que ver también con la pérdida paulatina  de poder que puede sufrir el dólar;  ante los intentos de China, Rusia, los BRICS y MERCOSUR de fundar organizaciones bancarias para disminuir su dependencia de la moneda norteamericana y terminar con el liderazgo del FMI y el Banco Mundial.

Para complicarlo todo  aún más, la  Corte Suprema ha acusado el Presidente de incumplir reglas en el nombramiento  de funcionarios,   situación,  que de ser bien aprovechada por sus enemigos,  puede servir para provocar un  serio cuestionamiento a la gestión presidencial.

El presidente Obama no ha logrado cumplir una sola de las promesas  que ha realizado, ni en economía, la  política interna, su plan de salud o la cuestión migratoria,  o  en general  la  política exterior. Retrocede en todos los campos;  su popularidad está en el peor nivel  para un presidente  a  seis  meses del comienzo de su segundo periodo de  mandato  y no logra detener los  ataques de que está siendo objeto.

Veamos

  “Según un nuevo sondeo llevado a cabo por la Universidad Quinnipiac, el 33% de los encuestados cree que Barack Obama es el peor presidente de EE.UU. desde de la Segunda Guerra Mundial. El segundo peor presidente es George W. Bush, según lo cree el 28% de encuestados. El tercer lugar lo ocupa Richard Nixon con el 13% de los votos.

   En cambio, el mejor presidente lo ha sido Ronald Reagan, según lo cree el 35% de encuestados. El segundo y tercer puesto lo ocupan Bill Clinton y John F. Kennedy (con el 18% y el 15%, respectivamente).

   El 40% de los encuestados da el visto bueno a la forma en que Obama maneja la economía, frente al 55% que no lo hace. En cuanto a la política exterior del presidente actual los índices de apoyo son del 37% y 57%, respectivamente.

   Mientras tanto, la mayoría de encuestados no ve con buenos ojos cómo Obama maneja el sistema de salud y la lucha contra terrorismo. El 54% cree que la administración de Obama no destaca por su competencia.

   El 43% de encuestados considera el estado económico del país como “no muy bueno”, mientras que otro 43% opina que no ha cambiado. La única área donde Obama parece tener relativo éxito es en medioambiente.”[1]

Luego, mientras  la Revolución  Cubana,  en el orden externo,  incrementa continuamente su capacidad  para enfrentarse a las complejidades del mundo actual;  quien ha sido  hasta ahora siempre su peor enemigo, no logra  salir de los “agujeros  negros”  en que se ha metido.

La guerra en Irak parece retornar; Afganistán está al estallar; Libia  no es país visitable por Obama;  Siria parece estar saliendo del atolladero en que Estados Unidos y sus Aliados han querido meterla;  su lucha contra el terrorismo sufre los fracasos de que ya le habían advertid a Obama;  Ucrania se complica cada día más, continúan las contradicciones con Pakistán, Egipto aun o asegura un futuro tranquilo,  no existiendo uno solo de los conflictos mencionados, cuya intervención en los mismos,  Estados Unidos  pueda considerar como exitosa. Particularmente en el caso de Ucrania Obama hace el ridículo ante la estatura política que despliega Vladimir Putin.

Ningún presidente en la historia de los Estados Unidos, había acumulado, al mismo tiempo,  tantos fracasos internos ni externos,  como le viene  ocurriendo a Obama. El cual, sin dudas, ya ha superado los  límites del descalabro  de la presidencia anterior de Bush. En la práctica no ha podido gobernar  y puede pasar a la historia como el Presidente que ha inaugurado el derrumbe de Estados Unidos como primera potencia mundial. Obama ha querido más salvar su vida, mostrándose siempre timorato  e indeciso, lo cual no tiene nada que ver con la forma en que inicio su administración. Por lo que parece como si la clase poderosa blanca, reaccionaria norteamericana, se hubiera  impuesto la tarea de demostrar que la presidencia de Estados Unidos no es asunto de negros, aunque parezcan  y sean realmente inteligentes. Por lo que Obama  como presidente ha perdido  la oportunidad  de dar un vuelco a la historia norteamericana.

Las cosas para Obama han adoptado un derrotero dentro del cual parece, que de todos los problemas que hoy acumula, solo el caso de Cuba se le presenta como la única oportunidad de anotarse algún logro en su política exterior. Sin embargo, aquí aparece también como finalmente indeciso y aferrado a una línea de comportamiento,  en la que casi todos le van diciendo que se trata de una política fracasada que debe cambiar. Pero continúa  las sanciones    relacionadas con la banca que ha tenido contacto con Cuba, manteniendo  las  presiones del bloqueo,  presionando sobre Cuba con medidas absurdas, y  sosteniendo  el flujo de dinero con que pretende subvertirla. En medio de los reclamos, mantiene las medidas que obstaculizan los viajes de los norteamericanos a Cuba.

No obstante,  a pesar de los fracasos de Obama, y las ventajas internacionales que hoy Cuba acumula, la capacidad de un país, para enfrentar los retos externos provenientes de cualquier política,  depende de sus fortalezas internas.  Y Cuba no logra aun aprovechar las ventajas que se le presentan para avanzar en el orden de sus capacidades internas, especialmente económicas y científicas.  Aun la economía, continua siendo el “talón de Aquiles” de la Revolución Cubana. Lo cual afecta sus potencialidades científicas en doble sentido, pues  La Nueva Ley de Inversiones,  es débil en cuanto al reconocimiento de un mejor pago a la fuerza calificada que contratan los inversionistas extranjeros  y ello  no sirve para detener el flujo migratorio del capital humano, principal garantía de que los empresarios extranjeros vengan a Cuba.

Todas las variables negativas  que Cuba debiera solucionar  hoy en su  situación como país,  se concentran en su política interna. En las medidas que se  deben  llevar adelante para que la economía avance  y al mismo tiempo, solucionar el cumulo de problemas de eficiencia, organizativos, sociales, morales, éticos  que hoy  está padeciendo la Isla.

Basta remitirse a los discursos  del Cro. Presidente Raul Castro,  en particular, al del  26 de julio  último,  para tener una idea de cuáles son los asuntos a superar dentro de la sociedad cubana actual. Problemas que en última instancia giran todos alrededor de la necesidad de responder con organización, eficiencia y  sólida cultura ciudadana,  ante las dificultades que se han acrecentado durante estos años. Pues a pesar de todos los esfuerzos que se vienen realizando, yo diría de manera más coherente, decidida y con  mayor claridad de objetivos de  todos modos  no logramos avanzar   lo necesario y como ya advirtió Fidel castro en su Discurso del 2005 en La Universidad de La Habana, podríamos ser los propios cubanos los que demos al traste con el derrumbe de la Revolución. Es cierto, como ya hemos  dicho en varias ocasiones,  que los principales  y más peligrosos enemigos los tenemos  dentro de Cuba.

La economía  continua aun desenvolviéndose  dentro de un “círculo vicioso”, dentro del cual, el trabajo no paga las necesidades que el salario debiera solucionar;  ello repercute sobre la eficiencia  empresarial, estatal fundamentalmente, fuente de la mayoría de los empleos, lo que  trae la existencia  de mecanismo colaterales,  no económicos,  para tratar de compensar las necesidades que el salario no  soluciona,  produciendo  como resultado un continuo  incremento  de la corrupción, las ilegalidades y el consecuente deterioro moral y ético  dentro de la sociedad. Junto a ello,  muchos, demasiados  ya,  de los que  administran los bienes,  tratan de incrementar sus ingresos robándole al estado y este último  no termina de desplegar  la capacidad para  detener  la ola delincuencial que amenaza con cubrirnos a todos.

Toda la sociedad  se ve  envuelta entonces en medio de unos mecanismos que corrompen  de manera creciente el edificio social, sin que se hayan adoptado aun las medidas más drásticas para contener la situación. Se continúa insistiendo en el trabajo de la Contraloría General, que sin embargo, no ha logrado detener la corrupción y el delito económico. Cuando es evidente, que en ningún lugar  los mecanismo burocráticos,  estatales  y gubernamentales, han logrado luchar con éxito contra la corrupción.

No todos los burócratas son corruptos, pero la burocracia es corrupta por su propia naturaleza y no está en capacidad  de detener la corrupción que ella misma genera. Puede no ser, como si lo es en otros lugares, que los más  altos niveles de la burocracia   generen corrupción; pero la burocracia es muy amplia, como administradora de los bienes sociales  y en algún nivel genera corrupción, colaborando en la contaminación de todo el aparato estatal y de gobierno. Nosotros en Cuba  hemos tenido corruptos a todos los niveles.[2] Y cuando los hemos descubierto ya ha sido demasiado tarde para lograr salvar la estructura. Además, no debemos olvidar que la burocracia ostenta los cargos en los  altos niveles de dirección,  por lo que dispone de mucho poder para obstruir la justicia, tergiversarla  y protegerse de posibles acusaciones. Tampoco es posible  soslayar la importancia del oportunismo, el clientismo,  la cobardía, así como la tendencia a nombrar personas en los cargos  que no pocas veces actúan pagando deudas con quienes lo nombraron y desplegando un espíritu de protección hacia los niveles que lo favorecieron. Tomando en consideración  que  quien ostentar un cargo recibe  siempre un nivel de privilegios  del que no disfruta el común de los trabajadores. Además, ha sido parte de nuestra idiosincrasia revolucionaria  nombrar en los cargos a aquellos que no pueden ser tildados de “conflictivos”. O de donde viene esa terrible palabra del “incondicional “.Yo recuerdo que en los años 70 decirle a alguien que era un “incondicional “ era hacerlo objeto de una de las mayores ofensas, porque ello quería decir que era un basura, que no era capaz de oponerse a nadie ni de discutir con nadie y mucho menos con un jefe. Cualidades que ahora tanto necesitamos.

Sin embargo, es fácil, viendo como ha avanzado el nivel de la crítica, entre nosotros,   observar  la cantidad de basura que nos hemos quitado de encima;  cuando el dogmatismo, el  mecanicismo  y la   ausencia de democracia,  nos   impedía desplegar una actitud crítica hacia los problemas. Ya por lo menos  se puede escribir, hace poco tiempo una parte de nuestra burocracia no admitía la crítica, hasta que el Cro. Raul Castro llamo a criticar todo lo mal hecho y le dio un “tapaboca” a todos aquellos que querían anular la crítica. Diciendo que la crítica es necesaria, saludable y efectiva, si se hace  el momento, lugar   y forma adecuada.

Cuanto tiempo político ha pasado, desde que un simple artículo criticando la corrupción, le costaba la militancia del partido a cualquiera. O desde que la página Web de “La Joven Cuba “fue  suspendida  porque publicaba sobre asuntos incómodos para quienes se sentían protegidos por su poder y no estaban dispuestos a rendir cuenta de nada.   Cuanta ignorancia, falta de democracia, y ordeno y mando hemos superado desde entonces. Aunque todavía esa batalla no ha terminado. Respecto a lo cual,  nuestra prensa, no pocas veces,   aun se da el lujo de taparse los oídos  o de  practicar cierta  sordera.

A nuestro entender,  solo queda un recurso para actuar. Si  los  problemas  que afectan  a la sociedad cubana han  adoptado ya  los niveles de deterioro que  presentan, tiene que ser la propia sociedad la que se movilice  para trabajar contra ellos. Solo las masas organizadas, en su parte más consciente y aun no deteriorada, debe actuar de manera organizada y radical para atacar los problemas que  nos  afectan. De lo contario, nuestra propia realidad interna, echara por tierra las ventajas que en el orden internacional se presentan  a Cuba para  ayudarla  a avanzar.

Paradójicamente, si observamos detenidamente la situación interna de Cuba, en el orden ideológico  podremos apreciar que nunca habíamos contado con tantos factores que pudieran desempeñar un papel positivo en la lucha que debemos librar contra las lacras que nos atacan.

1.     La sociedad  cubana, en el orden cultural, no ha avanzado todo lo que debiera haber logrado  para solucionar sus problemas internos. En nuestra opinión ello se debe a que se ha producido un desequilibrio entre lo que hemos logrado avanzar en educación, salud, protección social y conciencia ciudadana, de lo que debimos avanzar económicamente para hacer sostenibles esos logros alcanzados en el orden social y educacional. Somos mucho más instruidos que cultos. Por lo que entonces esas ventajas son aprovechadas por muchos  para vivir sin aportar a la sociedad o arrancando de ella lo que les correspondería y lo que no. Tenemos ladrones, corruptos y delincuentes preparados. Los hemos capacitado  para exigir su cuota de los bienes sociales que creamos, pero con un desequilibrio respecto a la economía  dentro de la cual no obtienen lo que debieran de acuerdo al nivel alcanzado y a las expectativas que nosotros mismo les  hemos creado. Una sociedad más instruida y más culta exige más en todos los  órdenes,  pero es la economía quien se lo tiene que  dar. Y esa economía es la que aún  no tenemos. Por eso muchos se corrompen, otros simplemente   roban, otros viven  en las  fronteras  de la ilegalidad,  otros emigran y otros simplemente sufren esperando.

2.     ¿Dónde está entonces la potencialidad para luchar?

Entre aquellos que emigran, los que sufren, los que se conservan honrados a pesar de sentirse defraudados. En los cubanos que en general quisieran que la sociedad mejorara  y largara sus lacras. Recuperando la capacidad moral para vivir de  una manera  honrada, decente y capacitada para  hacerlo todo como se debe. Pero el peligro consiste en que de no solucionarse los problemas que llevan al robo y la corrupción, no quedaría más remedio que nutrir los grupos peores, porque hay que vivir. Limite al cual no debemos llegar, porque desde el no hay retroceso posible.

Hay que entonces preparar a nuestra sociedad civil, organizarla y darle tareas que no están en las agendas de nuestras organizaciones revolucionarias clásicas. Las que “solo son poleas trasmisoras” de las orientaciones partidarias, pero que nunca han tenido la capacidad  para movilizarse en función de otros  problemas. Porque solo le hemos dicho que se cirnscuncriban a su radio de acción,  que no se puede criticar hacia arriba, en fin,  que las hemos terminado acostumbrándolas  a una política de “cada oveja a su rebaño “. Como me expreso  un cuadro municipal del partido, al decirme que mi error político fundamental,  al escribir sobre la corrupción, era haber  tirado al aire algo que el partido deseaba mantener a discreción. Se ha visto actitud tan absurda, en la concepción de este cuadro, entonces, el partido debía proteger al corrupto.  Expresándose así  una mezcla de secretismo, con sectarismo y falta de reconocimiento del derecho de cada ciudadano,   a criticar lo que ve mal.

Ejemplo clásico   que aparece  en el documento que recientemente se discutió. Poniendo claramente de manifiesto  que no hay claridad  en algunos de  nuestros aparatos  de cómo atacar los problemas que tenemos.

¿Quién dijo que un militante  revolucionario  debe circunscribirse a atacar solo los problemas de su área de trabajo?   ¿Los otros  problemas a quien se los dejamos  a la burocracia? Si la burocracia, está demostrado,  es la que nos crea los problemas, no la que los resuelve.

Insisto en que solo las masas organizadas son las que pueden solucionar nuestros problemas.

1-El sindicato tiene que jugar su papel creando Comisiones Anticorrupción en los centros de trabajo.

2-La prensa tiene que hacerse acompañar de las organizaciones y del pueblo cuando vaya a  visitar algún centro de distribución, comercio  o supermercado. Crear este tipo de dispositivo en los barrios donde haya supermercados, centros de producción, etc.

3-Los núcleos zonales deben visitar los centros de producción, mercados y centros de distribución que hay en su radio de acción, haciéndose acompañar de los funcionarios del Poder Popular, la policía y otras autoridades.

4-La policía debe estar presente siempre  y actuar de manera expedita cuando se  da  una situación similar a la que se presento con los pollos del supermercado Yumuri  en “Cuba Dice” Hacerse acompañar de las autoridades legales. La prensa debe tener más  poder.

5-El partido tiene que nombrar un cuadro visible, que todo el  mundo sepa que es al que hay que dirigirse para una denuncia;  lo mismo  el Sindicato, el CDR, la FMC, la Asociación de Combatientes de la Revolución.

6-Hay que divulgar los nombres de los corruptos y delincuentes, con pelos y señales,  de que organismo político o centro estatal son, etc. Porque el pueblo no debe estar “pasando las de Caín” cuando  algunos  cuadros  están viviendo fácil y no pocas veces de manera impune.

7- Al militante del partido que se corrompa, sea ministro, miembro del comité central del partido o  diputado, hay que despojarlo de  sus credenciales políticas y de sus cargos en su centro de trabajo, en su lugar de residencia, etc.

8-Hay que hacer juicios públicos, invitando a las organizaciones, a los ciudadanos que quieran asistir.

Hay que hacer uso  de lo que significa moralmente para cualquiera verse acusado en su centro de trabajo,  en su lugar de residencia, en la organización o institución social en la que milita.

El que se alista a robarle los bienes al pueblo debe sufrir las consecuencias. Hay que hacer uso de los mecanismos morales y represivos  de que la sociedad civil  dispone  para defenderse. Y por supuesto, mientras más alto se esté dentro de la  estructura social, mayores deben ser las consecuencias de una actuación inmoral, corrupta y  delincuencial.

Nuestra sociedad posee gente preparada suficiente para defenderse. Esa fuerza debe ser utilizada, puesta en función de la vigilancia, de producir intelectualmente para combatir lo mal hecho y nuestra prensa debe dar espacio a esa producción.

Nuestra prensa no puede continuar  practicando el nivel de sectarismo que pone en práctica. Muchos artículos críticos que circulan en la WEB y por los correos electrónicos  debieran ser utilizados, también pidiendo la colaboración para atacar los problemas.

Nunca sale la foto de un corrupto en nuestra prensa, no se informa suficientemente  sobre cuáles son las medidas que se toman con las barbaridades que a veces  salen en la prensa. Todo  tiende  a quedar  en el anonimato y la impunidad. Personalmente, la mayoría de las veces no leo lo que publican, porque lo único que hago es “molestarme”   y después no hay respuesta de nada.

Toda la sociedad debe movilizarse, porque el problema es de todos. Nadie tiene derecho, en  ningún nivel, a limitar al ciudadano que quiera actuar ante lo mal hecho. Eso se puede decir muchas veces, pero hay que dar capacidad para  practicarlo, pues lo contrario es pura demagogia.

La Habana, Julio  3  del 2014

(1) Ver Blog Dialogar. dialogar . Obama el peor de Todos .

(2) Ver hoy mismo el Periódico Granma, junio 30 del 2014, p. 2. Porque el periódico no divulga las fotos de los corruptos. Creo que  eso responde a la absurda y débil creencia  de que algún día se reivindicaran  a esa concepción  Judea –cristiana del perdón. (Nota del Autor).  (En versión digital, aquí)

 Tomado de: http://moncadalectores.blogspot.com/2014/07/una-revolucion-verdadera-tiene-que.html