Victimismo Latinoamericano

No es la primera vez que Luis Suárez muerde a un jugador.
No es la primera vez que Luis Suárez muerde a un jugador.

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu) @JimmydeCuba

En el minuto 70 del partido de fútbol entre Italia y Uruguay, el defensor italiano Giorgio Chiellini se queja de una supuesta mordida del delantero uruguayo Luis Suárez. Chiellini intenta mostrarle al árbitro la evidencia del mordisco pero este da la vuelta y sigue el juego. La FIFA anuncia que se hará una investigación y luego sanciona duramente a Luis Suárez por el incidente.

Hasta aquí y en pocas palabras los hechos, luego vienen las reacciones. Varias personalidades latinoamericanas entre ellas, Maradona y los presidentes Nicolás Maduro y José Mujica reaccionan acaloradamente, culpando a la FIFA por la dura sanción –lo que está bien y es admisible- pero relacionándolo con una supuesta conspiración de la rica Europa contra la pobre América Latina, lo que está mal y es inadmisible.

No pueden justificar los matanceros la agresión de Demis Valdés con un bate como tampoco pueden los aficionados de Villa Clara hacer lo mismo con los pelotazos tirados por Freddy Asiel Álvarez. Hay que elegir las causas por las que se lucha –es imprescindible que sean justas- sobre todo si se es una figura pública, y analizar los argumentos que se utilizan. Todavía recuerdo la desafortunada cita de Ramón Moré de las palabras de Fidel sobre el acto terrorista de Barbados para auto aplicárselas al equipo de Villa Clara en los Play Off.

Decían sus defensores que la FIFA no le perdonaba a Luis Suárez haber nacido en un barrio pobre y tener éxito en el fútbol, mucho menos que dejara fuera a dos equipos grandes. Lo describen además como un buen muchacho, buen hijo, buen esposo y buen padre, y no lo dudo, pero también es la tercera vez que muerde a un jugador en una cancha de fútbol, además de ser sancionado por comentarios racistas.

No quiero hacer de abogado del diablo, pero creo que la FIFA actuó correctamente. Luis Suárez es reincidente y en esta ocasión lo hizo en un partido que veían millones de personas, muchos de ellos niños. A eso le agrego el tema de la violencia y la xenofobia en los estadios por lo que las medidas tienen que ser ejemplares, aunque sean duras.

El victimismo latinoamericano no nos conducirá a nada bueno, no debemos apelar a la lástima del mundo cuando tenemos tantas razones para brillar con luz propia.