Lecciones de Miami

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…que no se puede confiar en el imperialismo, pero, ni tantito así, ¡nada!

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu) @JimmydeCuba

En carne propia sintió el cubanísimo Tony Ávila la particular forma de democracia que pregonan los recalcitrantes grupos de malos cubanos que desde Miami se empeñan en mantener la confrontación entre las dos orillas o lo que es lo mismo proteger su fuente de ingreso, pues ese es su negocio, su lucrativo negocio.

Un día, luego de pasar unos días en un hotel por uno de aquellos salvadores FEU-TUR, le dije a un amigo que para recuperarme ideológicamente tendría que leerme tres veces “El Capital” y “La historia me absolverá”. En aquel momento lo decía en broma pero hoy sí digo en serio que cuando leo la prensa y sitios contrarios a la Revolución encuentro muchas más razones para defender mi país, es decir fortalecerme ideológicamente.

Todo contra Cuba se magnifica. La revolución es culpable por ejemplo de que los jóvenes tomen alcohol o de que emigren y los que escriben esto viven en un país donde es cotidiana la noticia de alguna matanza masiva en un centro educacional con arma de fuego, amén del consumo de drogas desde edades tempranas. Los problemas de Cuba se solucionan solo dentro del Socialismo, no fuera de él, esa es una verdad tan grande como una casa.

Si mucho se aprende con los artículos, más se asimila con los comentarios donde se nota una carga muy fuerte de odio y frases como “les llegará su hora” y cosas así, claro todo en nombre de la democracia y la libertad de expresión. A los enemigos de la Revolución cubana solo les queda el derecho al pataleo como me diría hace poco un amigo.

Tony Ávila lo sufrió en carne propia y para mí fue otra lección. Parafraseando al Che, a esa gente – a los odiadores, aclaro- no se les puede dar ni tantito así.