Blogueros anónimos cubanos


blogosfera cubaPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

Hola, mi nombre es Harold… y ya han pasado varios días desde mi último post. Hoy te cuento un poco sobre el ejercicio del bloguero y los peligros que acechan. Bienvenido al club de blogueros anónimos cubanos.

Perdí la virginidad hace cuatro años pero recuerdo perfectamente mi primer post; estaba nervioso, no sabía lo que hacía, improvisé mucho, estaba muy asustado y no sabía qué iba a ocurrir. Cuatro años después… me sigue pasando exactamente igual.

No sabría cómo describir nuestra labor en Internet sin que suene un tanto mesiánica. Si por alguna razón decidiste ser de esos que evita los extremos, que no hace concesiones ni se deja presionar por lo que pueda ser políticamente correcto a los ojos de la ortodoxia, entonces sabes que tu ejercicio posiblemente tenga un período de vida limitado.

Después de denunciar los muchos casos de mala administración o torpeza política gubernamental, de no dejarse arrastrar hacia las redes de una supuesta disidencia que no es más que una caricatura de oposición, de ganarse la antipatía de funcionarios en numerosos ministerios y oficinas de relevancia… después de todo eso habrá que ver si seguimos teniendo cabida en nuestro país.

Hay otros días en los que jode vivir con el estigma del bloguero. Que algunos te vean como el Prometeo o el Judas, que los paranoicos te crean policía y los extremistas te califiquen como espía extranjero. Al parecer las etiquetas y los extremos forman parte de nuestra realidad sin que podamos escapar a ellas. A veces casi me arrepiento y quisiera que me llamaran sencillamente “bloguero” sin que esto signifique denostación ninguna.

Esto no significa que todos los blogueros del club sean así, ni que tengan que serlo tampoco, lo mejor de este club de anónimos es que hay de todo y cada vez se parece más al país que representa por su diversidad de miradas. Nos toca entonces defender esa pluralidad de enfoques y oficios en la blogosfera.

A los que hemos optado por el activismo político y social sí nos toca ser bomberos, entrar en candela forma parte de nuestro trabajo y temerle a esto sería una cobardía imperdonable. De una u otra forma tanto los blogueros activistas como los periodistas que abordan temas parecidos somos los bomberos de nuestra sociedad, no por apagar fuegos sino por lidiar con estos a diario.

Habían pasado varios días desde mi último post pero no pude resistir la tentación de contarles un poco sobre este club donde nos reunimos a menudo, contamos historias sobre blogs y ajustamos diferencias pero sobre todo donde nos sentimos parte de un grupo que comparte el mismo lenguaje. Me despido y confieso que disfruto demasiado bloguear, será inminente otra recaída.