Tres malas


Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu@JimmydeCuba

El día de ayer comenzó bien, pero terminó mal. Hago ese balance antes de acostarme, qué sucedió, qué pudo ser diferente, qué hice mal, en fin un ejercicio para dormir tranquilo. Tres cosas no me gustaron del día de ayer, bueno no me gustaron muchas más, pero me refiero a los medios de comunicación. Seguramente algunos lo verán diferente pero a mí me molestaron, les cuento.

La primera: la reacción de los blogueros revolucionarios ante la aparición del “famoso” periódico que sale a nombre de una de las mujeres más adineradas de Cuba, aunque todos sabemos cuál es la mano que mece la cuna. La mayor propaganda se la dimos nosotros con todas las cosas que se escribieron sobre el asunto. Ese es un proyecto condenado al fracaso antes de nacer, por su propia esencia, por sus intenciones. En otras palabras es otro “tumbe” para seguir viviendo del cuento.

La segunda: Ayer se trató en la Mesa Redonda el tema del aumento salarial a los atletas y de la contratación en el extranjero. Muchos amigos me lo advirtieron, no obstante yo tenía la esperanza de que después de tanto tiempo no se diría la frase que me saca de quicio, que me exaspera, pero apenas unos minutos después de comenzar, ahí estaba: “…este tema se está estudiando…” refiriéndose a los contratos en el exterior.

Yo sé que la cosa no es de coser y cantar, claro que es complicado, pero será mucho más sencillo si se socializa, si se deja que la gente opine y propongan soluciones. Muchas ideas buenas han salido cuando se hizo algo similar con la estructura de la Serie Nacional de beisbol. No necesitamos que nos recuerden a cada momento que es difícil, lo que queremos son las soluciones.

Siempre pensé que el contrato debía comprender la protección al atleta –no ser tratado como mercancía- y asegurar que esté en Cuba para determinada competencia. Pero ayer en la Mesa Redonda se habló de que este tema era complicado entre otras cosas por las labores de subversión ideológica del enemigo y ahí sí que me quedé bota´o porque no me imagino cómo van a evitar eso ¿Les prohibirán ver televisión o entrar en Internet en los países donde estén contratados? ¿Se exigirá que no se pongan propagandas comerciales en los estadios donde jueguen?

Ese problema no se resolverá en el exterior sino aquí dentro Cuba, con una política transparente con el veinte por ciento que tendrán las federaciones de sus contratos. Que esos deportistas visiten a los nuevos atletas que se forman con los recursos que ellos aportan de sus salarios, que vean como contribuyen al desarrollo de su deporte y con el país. La mejor forma sin embargo de enfrentar la subversión será trabajando mucho en la formación de las nuevas generaciones.

Para terminar este punto quiero decir que no me pareció acertado decir que la política de aumento salarial es un resultado del pensamiento de político de Fidel y citar para ello una frase expresada por él en enero de 1959: “El mejor estimulo que puede crearse para el atleta es asegurarle su retiro y saber premiar a los que llegan a campeones…” ¿Entonces durante más de 55 años ignoraron a Fidel? ¿Por qué no se tomó antes esta decisión si respondía a un pensamiento de Fidel?

La tercera: El programa Deportivamente de Radio Rebelde trató el tema del atletismo, con invitados, y se dio la posibilidad de que llamaran al programa y preguntaran sobre ese deporte. Una persona llamó preguntando por el caso de Dayron Robles y rápidamente Rodolfo Durán le dice que bueno que sobre eso se ha hablado bastante, que ya Dayron Robles no forma parte del equipo nacional porque pidió la baja, que compite de manera individual, sin representar a Cuba y que sobre eso el creía que no había más que decir.

¿El que pide la baja del equipo nacional no puede pedir su reincorporación, sobre todo si continúa viviendo en Cuba? ¿No sucedió eso con Yargelis Savigne? Yo creo que sí, que sobre ese tema hay mucho que decir, pero Durán no lo cree y cortó el tema de cuajo. Eso sucede cuando las personas no se dan cuenta de que si trabajas en un medio de comunicación, no debes pensar en lo que te gusta a ti o lo que te “parece” sino en lo que quiere el pueblo para el que trabajas y al que te debes.