Deporte cubano: infidelidades y perdones


José Dariel Abreu

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu@JimmydeCuba

Imagina que te abandona la mujer de tu vida. Hasta hace unos días te decía que te amaba, que tú eras todo para ella, pero de pronto te abandona. Cómo te sentirías si desde la distancia ella sigue diciendo que te quiere, que le gustaría volver contigo pero que está con alguien por dinero, con el dinero que tú no le pudiste dar.

Mi hermano José Augusto me diría que no hable de “tarros” que da mala suerte, pero es que no se me ocurre otra forma de empezar ese post, en el que hablo de deportes, sí de deportes, aunque también pudiera decirse que hablo de fidelidad, lealtad, perdón…bueno vamos allá…

Siempre estuve a favor de que los deportistas cubanos jugaran en otras ligas, nunca entendí cómo los músicos o actores podían contratarse en el extranjero y ellos no. De la misma forma me gustaría que los deportistas cubanos que están fuera puedan -si lo desean- representar a su país en eventos internacionales. No podemos hablar por un lado de la normalización de la relaciones con la emigración y por otro privarlos de ese derecho.

Cierto es que algunos de ellos abandonaron selecciones nacionales en eventos internacionales pero aún con ellos propongo hacer Tabula rasa. Duele, claro que duele que alguien haya abandonado a sus compañeros en una competición pero en nuestras manos –en manos del gobierno cubano- quizás estuvo solución para evitarlo.

Sobran los ejemplos de cómo algún director del equipo Cuba marginó en el banco a algún pelotero con mucho mejor rendimiento que el que estaba de regular pero que caía mal, o simplemente no era de su equipo en la Serie Nacional. Quizás no la correcta, pero la única salida que tuvieron muchos fue la emigración y en aquellos tiempos –sin la nueva ley migratoria- la solución era abandonar el equipo en el exterior o lanzarse al mar.

No es Cuba la que se opone a que los peloteros cubanos jueguen en Grandes Ligas pero tal parece que así es cuando vemos la forma en la que reaccionamos ante el éxodo de peloteros cubanos hacia los Estados Unidos. Dentro de Cuba los amantes del deporte siguen con orgullo sus carreras en el mejor beisbol del mundo, pero la prensa los ignora.

Algo anda mal cuando uno o varios funcionarios dictan prohibiciones a partir de sus propios prejuicios, sin tener en cuenta lo que quiere el pueblo. Muchos errores se han cometido cuando unos pocos deciden qué es “lo mejor” o “lo correcto”. Si me preguntaran mi opinión, en este caso lo correcto sería transmitir los juegos donde estén los cubanos, seguir sus carreras por la prensa y que todos sepan que si no pueden vivir en Cuba no es por culpa nuestra, sino de los Estados Unidos que les obliga a abandonar su país.

Retomando el tema de la infidelidad, en este caso la “mujer que te abandona”, serían los peloteros que emigran, que van detrás del dinero aunque luego te digan que su sueño es volver a representar a Cuba en eventos internacionales, o sea “que te aman”. ¿Cómo reaccionar, aguantamos el “tarro” o reaccionamos con hidalguía y los dejamos atrás?

Para finalizar dos cosas. No me parece constructiva la posición de algunas personas que ignoran las transformaciones actuales del deporte cubano y prefieren hablar de las prohibiciones del pasado, creo que detrás de esos comentarios hay mala fe. Debemos estar atentos a los errores del pasado para no volver a cometerlos pero solo avanzaremos si miramos hacia adelante.

El otro punto es que no se me ocurre otro calificativo que Traidor para el que en la actualidad abandona un equipo nacional (ejemplo Marcos Forestal y Ramón Luis), traición a sus compañeros de equipo y a su pueblo que los admira y los sigue. Si antes existían “atenuantes”, las nuevas leyes migratorias las eliminaron. A pesar de esto los seguidores del deporte luego los perdonan y los siguen…

Bueno, este es un post de infidelidades y perdones…ahí se los dejo.