¡Que poco vale mi trabajo¡

1362022006-LA REVOLUCION ES EDUCACION

Por: Roberto G. Peralo   (roberto.peralo@umcc.cu)

Recientemente contraté el servicio de un albañil para eliminar algunas zonas de riesgo en mi casa. Mi hijo está dando sus primeros pasos y hay posibilidades reales de un accidente, me vi obligado a realizar una inversión constructiva.

Cinco días de intenso trabajo, donde un albañil aportó sus conocimientos en labores de albañilería, la experiencia de varios años dedicados a ese oficio y su trabajo físico. El resto de los recursos materiales corrieron a mi cuenta.

La consternación la sufrí cuando se me informa sobre el costo del trabajo realizado. La suma ascendía a dos mil pesos en moneda nacional u ochenta dólares. Mi primer análisis fue: tengo que trabajar casi 4 meses para ganar lo mismo que gana un albañil en cinco días.

La reacción más natural es culpar al albañil y ponerse molesto con él por estar siendo excesivo con el precio de su trabajo. Pero él a pesar de tener 9no grado entendió muy bien y aplica literalmente lo que aprendió de Karlos Marx en el “El Capital“: “El valor de la fuerza de trabajo radica en el valor de los medios de subsistencia necesarios para la reproducción del obrero, para la satisfacción de sus necesidades de primer orden y las de su familia.“

El albañil consideró que para satisfacer las necesidades de su familia, su trabajo vale dos mil pesos. Cuando se realiza una comparación con los precios del mercado de productos básicos, se concluye: que está bien calculado el valor de su trabajo. El que está mal calculado es el valor de mi trabajo.
Es desestimulante ver cuanto esfuerzo y desgaste físico realiza un profesional para aportar valor a la sociedad y cuando vas a satisfacer tus necesidades materiales y espirituales te percatas que para esa misma sociedad tu trabajo vale tan poco. Tener conocimiento de algunas categorías económicas te permiten comprender algunas de las causas de este fenómeno e incluso justificarlas.

En esta contradicción se ha desenvuelto nuestra sociedad durante más de 20 largos años. Sin dudas es un mecanismo de distribución injusto; la principal causa de los fenómenos: emigración, corrupción, baja productividad del trabajo, ineficacia de los servicios públicos y todos los etc.

Me siento optimista con respecto al futuro, seguiré siendo profesor aunque materialmente mi trabajo valga tan poco. Sé que le estoy siendo útil a mi sociedad a pesar de que mi salario no lo refleje. La opción que tengo, ajustar mis gastos a mis bajos ingresos. Espero que no tenga que esperar 20 años más para que mi trabajo valga realmente lo que aporta.