¿Hacia dónde enrumba la nave?

socialismoxxi

Por: Miguel Márquez Díaz

Sí, hacia dónde enrumba la nave. Esa es una pregunta que se hacen los cubanos de ayer y de hoy; en voz alta algunos y otros de forma más tenue, pero no deja de estar allí esta interrogante. ¿Hacia dónde nos llevan los cambios actuales en la economía cubana?

Los de ayer, quienes vivieron la igualdad social y económica de los años en que la Unión Soviética apadrinaba la economía del país; se preguntan si los cambios de actuales nos llevan directo a la desigualdad exacerbada, porque ya este fenómeno había emergido con el período especial.

El fenómeno del cuentapropismo o lo que es igual: la pequeña producción mercantil, es el protagonista de esta comedia en que algunos pueden acceder a determinadas mercancías y servicios que les es muy difícil acceder a una mayoría, que vive del salario estatal.

¿Cómo regular que esos pequeños productores mercantiles no se enriquezcan o que la mayoría tenga el mismo estatus que dichos productores? La respuesta más razonable sería el mecanismo de impuestos sobre las ganancias, el cual debería permitir redistribuir parte de esa ganancia en los otros miembros de la sociedad.

Pero lo anterior requiere de todo un aparato de carácter fiscal que no pueda ser evadido por la minoría acaudalada, la ONAT y las organizaciones bancarias no serán suficientes para combatir tanto las violaciones a los impuestos como la corrupción que generan dichas violaciones.

La forma principal de violar al fisco es declarando los ingresos por debajo de la cantidad real que se ingresa, lo cual genera a largo plazo todo un capital que se transforma en mercancías o propiedades para uso individual; elemento que atenta contra la socialización de los bienes y medios de producción.

Peor aún es la voz tenue con que los jóvenes que no vivieron ni el sistema capitalista cubano ni el socialista, y aclaro lo de cubano porque sin duda el capitalismo que se instauró en el país durante poco más de medio siglo no tenía nada que ver con el de una nación desarrollada.

En la Cuba actual los jóvenes tienden a sumergirse en el consumo de artículos no de uso necesario sino con carácter de lujo; sin tener en cuenta que afectan la economía familiar porque sus padres son quienes costean las memorias flash, los celulares, los gameboys, etc.

Todas estas mercancías son producto de la industria cultural y económica del mercado mundial que nos está inundando. ¿Qué hacer? La respuesta no sería bloquearlos, ni tampoco impedir que los jóvenes consuman dichas mercancías; la respuesta no se encuentra fácilmente en una sociedad en transición al socialismo que para no sucumbir económicamente, debe utilizar resortes de la dinámica económica capitalista. Vamos como todo científico: experimentando en busca de las respuestas, porque en lo que respecta a la construcción del socialismo no todas las interrogantes fueron respondidas por los antecedentes soviéticos o europeos.

Hacia allí es donde enrumba la nave, hacia la construcción del socialismo utilizando resortes de la economía capitalista; pero se impone evaluar riesgos y materiales de construcción para no metamorfosear esa transición al socialismo en un capitalismo que no cubra las necesidades económicas de la sociedad en su conjunto.

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