Una historia sin fin: con más de un villano y con más de una víctima

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Por: Isnel Martínez. Departamento de Derecho. UMCC Matanzas.

Los administradores de La Joven Cuba, aquí en mi Universidad de Matanzas, desde hace tiempo me insisten en la redacción de alguna reflexión de un tema social, pero con un enfoque desde el Derecho, claro, este compromiso en ocasiones, amigos como ellos, con ese espíritu tan lleno de juventud, no aceptan ni perdonan, un no como respuesta. En cambio hoy, me motiva a escribir para ellos y hacer referencia a sus continuas peticiones, la razón es bien sencilla, el artículo: “Cuentas claras conservan la disciplina”, publicado en el periódico Granma, Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), el cual sabemos que se esfuerza por prestar cada día un mejor servicio y se caracteriza por la responsabilidad de sus publicaciones, y tal empeño merece todo nuestro respeto.

Después de haber leído y releído el artículo, me resulta totalmente imposible guardar silencio y, en tal sentido, es que me siento atraído a elaborar estas líneas en defensa de un joven explosivo, pero humilde, como lo es el yumurino Demis Valdés. En el citado artículo se comentan los sucesos acontecidos en el tristemente famoso juego entre Villa Clara y Matanzas, de una forma que afectan la credibilidad del Órgano Oficial del PCC, por eso me permito, textualmente agregar uno de sus párrafos: “Conocido que se ratificó la sanción de separación de la 53 Serie Nacional del lanzador villaclareño Freddy Asiel Álvarez, por los hechos ocurridos el 17 de febrero del año en curso en el partido entre Matanzas y Villa Clara, no es menester ahora evaluar la decisión, pues en estas mismas páginas nos hemos opuesto a la medida desde el primer momento. Solo cabría preguntarse ¿qué sanción se le hubiera puesto al pitcher, si el pelotero matancero Demis Valdés no protagoniza con su bate un acto homicida que terminó con la herida en el rostro del joven Ramón Lunar”?

Es mi criterio, que ante cada información hay que tener un máximo de seguridad tanto de su legitimidad como de su exactitud, que es precisamente a lo que nuestro periodismo nos tiene acostumbrado, máxime cuando uno de sus autores es nada más y nada menos, que su subdirector. De manera que se nos hace imposible entender cómo nuestro diario, afirma que “el acusado protagoniza con su bate un acto homicida”, cuando el homicidio es un delito de resultado, que no muestra en ninguna circunstancia la figura de la tentativa y en el caso, de ser una tentativa de asesinato, primero habría que celebrarse el proceso judicial, para después afirmarlo, como lo hacen los dos legos del apartado periodístico; pues quién lea este párrafo, la primera idea que se formará es que el joven matancero es un presunto homicida y, para nada este muchachón, que conocemos, y que hasta jugamos beisbol con él de niño, pudo haber premeditado matar al astro Fredy Asiel; pero no se trata de eso, el asunto es mucho más significativo, se trata de un tema que afecta las garantías de todo acusado, a quien se le deberá presumir inocente mientras no exista una sentencia firme, que diga lo contrario.

A raíz de este asunto -que no parece tener fin- en el noticiero deportivo de ayer día 25 de marzo la comentarista Julita Osendi, continuó santificando al lanzador villaclareño, y por supuesto, continúa una serie de innumerables comentarios, que se centran en una historia con un único villano y si analizamos los videos del juego podríamos percatarnos que la bomba tuvo su “chispita”, en el diestro de Encrucijada. ¿Pero alguien se ha puesto a pensar en el joven matancero?, que se encuentra afectado en su prestigio y que apenas ha sido visto en público por sus amigos y vecinos desde entonces. Por eso hoy, los familiares, amigos, etc, estamos preocupados con que sea el centro de un debate donde él, no es el único responsable, porque de actos violentos estamos llenos, no solo en nuestro pasatiempo nacional, sino en toda la sociedad cubana; y muestra de ello es la sabia misión que lanzó en uno de sus discursos el presidente de los Consejos de Estado y de Ministro Raúl Castro, cuando refiere que estamos inmersos en una batalla contra las manifestaciones de violencia y chabacanería presentes en el instruido pueblo cubano.

Demis es un atleta de vergüenza, que desde hace algún tiempo está recibiendo su merecido castigo, entonces, ¿tendría necesidad la prensa de seguir tomando de referencia a este, ya para mí, desafortunado joven? De esta forma es injusto seguir viendo el problema desde la misma arista, sin distinguir que las verdaderas causas no son solo, las que provocaron este hecho que aun cuando fue su detonante, no es el único, porque Ramón Lunar el que hoy desgraciadamente es la víctima, días anteriores en el tope con Pinar del Río, protagonizó un acto muy parecido, aunque sin este resultado, con el estelar Vladimir García.

En resumen, mi intención en hacerles llegar este comentario es que se valore y discuta conscientemente que no resulta prudente la publicación, tildando a un presunto acusado de homicida, de un proceso penal que está por celebrar, ni asumir por medio de la generación de efectos manipuladores de opinión, de estados de ánimo a los juzgadores -antes que el proceso haya concluido- de la culpabilidad del sujeto, a través de la calificación desacertada del hecho, porque de la forma en que se ha tachado en esta oportunidad al cocodrilo, atenta directamente contra una de las garantías esenciales con que cuenta cada acusado durante todo el desarrollo de su proceso, con independencia de los estados de ánimo que anticipadamente se crean en su contra. Asimismo y en ejercicio de mi función social de respetar y hacer que se respeten las garantías y derechos con que cuentan los ciudadanos cubanos es que hoy escribo estas líneas.