Gross pro quo

libertadya

Por: Osmany Sánchez ((jimmy@umcc.cu) @JimmydeCuba

Con apenas unos minutos de diferencia aterrizaron las dos aeronaves, una venía desde el aeropuerto La Guardia en Nueva York y la otra desde Moscú. Un pequeño microbús fue de un avión a otro y aproximadamente una hora y media después ambos despegaron llevando consigo una preciada carga. Diez agentes rusos arrestados por los Estados Unidos fueron intercambiados por cuatro condenados en Rusia.

Los rusos habían admitido ser agentes de un gobierno extranjero y sobre ellos el entonces procurador general de los Estados Unidos, Eric Holder, afirmó que ninguno había pasado información clasificada y que por lo tanto no se les adjudicó el cargo de espionaje. En Moscú, Dmitry Medvedev firmó un acuerdo para absolver a los cuatro agentes de los Estados Unidos.

El hecho de que no representaran un beneficio substancial para la seguridad nacional y razones humanitarias fueron los argumentos esgrimidos por funcionarios de los Estados Unidos para realizar el intercambio de agentes.

Este caso –que no es único- pone de manifiesto que aun tratándose de los antiguos antagonistas de la guerra fría, el sentido común se impone. Para nuestros Cinco hermanos, presos en los Estados Unidos desde 1998, luego de agotarse todos los recursos legales y de todas las arbitrariedades cometidas, no existe otra salida. Tres de ellos aún están presos y Cuba ha puesto la opción sobre la mesa.

En una audiencia en el Comité de Gastos de la Cámara de Representantes, el secretario de Estado de los Estados Unidos dijo que tenía un “par de ideas” para lograr la liberación del estadounidense Alan Gross. Según Kerry, en los últimos meses ha tenido varias reuniones sobre el asunto, incluso con la familia de Gross y que están centrados en un par de posibilidades para conseguir su liberación.

No sé cuáles son las ideas que tiene Kerry para liberar a Alan Gross pero está claro de debe poner su arrogancia a un lado pues exigir su liberación de manera incondicional no solucionará el problema. Las condiciones están creadas, las encuestas demuestran que la mayoría de los norteamericanos desean que se normalicen las relaciones con Cuba, lo mismo sucede con la comunidad cubana radicada en los Estados Unidos.

A los largo de todos estos años los medios de comunicación han creado un manto de silencio alrededor del caso de los Cinco y sin dudas, parte de la opinión pública estará desinformada, pero el presidente Obama, como profesional del derecho, debe sentir al menos curiosidad por un caso en el que diez premios nobel piden que se haga justicia. También conoce perfectamente los verdaderos motivos de la misión de Alan Gross en Cuba.

No se pudo presentar en el juicio una sola prueba de que los Cinco accedieran a información clasificada y por lo tanto no existe el cargo de espionaje. Ya lo dijo Eric Holder.

Para Obama es la oportunidad, además, de corregir una aberración judicial en la que él no estuvo implicado sino que lo heredó de la anterior administración. No será posible que los Estados Unidos recuperen el espacio político perdido en la región si no se recomponen las relaciones con Cuba, sobre todo en momentos en que ya no es tan sencillo derrocar gobiernos por golpes de estado, a pesar de los recursos que se destinen a ello.

Hubo un tiempo en que no estaba de acuerdo con que se hiciera un intercambio, lo veía como una concesión, después de resistir durante tantos años. Ahora es diferente, los Cinco han demostrado que son gigantes. Una vez escuché decir a René González que ellos sólo habían estado a la altura de su pueblo, el mismo pueblo que los espera y que no descansará hasta que estén de regreso. Lo único que deseo es que estén todos en su casa, con su familia, y si la salida es un Gross pro quo, pues que bienvenido sea.