Pilón, en las razones de Gerardo

El falso "premio Sájarov 2010" de la UE junto al terrorista Posada Carriles en Miami, septiembre 2013
El falso “premio Sájarov 2010” de la UE junto al terrorista Posada Carriles en Miami, septiembre 2013

Por: Julio César Pérez Verdecia (julio.verdecia@umcc.cu)

Gerardo Hernández Nordelo es un cubano que apostó por la paz y la tranquilidad de su pueblo al igual que sus cuatro compañeros, de los cuales dos todavía, al igual que él, cumplen injustas condenas en cárceles de los EEUU.
Fue arrestado en septiembre de1998 y condenado posteriormente tras un injusto y amañado proceso a dos cadenas perpetuas más 15 años. El cargo principal fue el de espionaje contra el gobierno de los EEUU, sin embargo, el centro de atención de sus actividades no era el gobierno de ese país sino los grupos de extrema derecha que desde allí desarrollaban acciones terroristas contra Cuba.

Y la realidad es que cualquier cubano, al decir de Fernando González, hubiese hecho lo mismo que ellos, por la simple y elevada razón de que defender la patria de aquellos que siembran la muerte y el terror, es un deber de todo buen cubano; máxime cuando nuestro pueblo, profundamente humanista, construye una sociedad de oportunidades, sin distinción de raza, procedencia social o credo.

Pero la historia de los ataques terroristas de estos grupos pagados por el gobierno de los EEUU viene de más atrás de la década de los ochenta. Estoy hablando del mismo triunfo de la Revolución Cubana y esos primeros años, y quisiera argumentar con un triste suceso vivido en Pilón, mi pueblo natal.

En la madrugada del 13 de marzo de 1964 una lancha pirata fuertemente armada inició un inesperado ataque al batey de Pilón, sus ametralladoras dispararon numerosas descargas de balas incendiarias sobre los alrededores del central.

Como consecuencia del ataque terrorista se quemaron tres almacenes que contenían 78 mil sacos de azúcar en total, de la que solamente se pudo recuperar una mínima parte. Además, de que fuera herida por una de aquellas balas la niña de 8 años María Ortega y la señora Orfil Guerrero. A partir de entonces ambas padecerían de por vida las consecuencias de las lesiones provocadas por proyectiles de calibre pesado.

La respuesta del pueblo fue un acto de heroísmo. El fuego resultó apagado a riesgo de la vida de mucha gente humilde: trabajadores, campesinos y pescadores del batey, fundamentalmente. Los nuevos dueños del central y de sus producciones desde el triunfo revolucionario en 1959.

Fidel Castro envió una carta denunciando el hecho ante la ONU, pero como siempre, los responsables nunca asumieron la culpa. Nadie por tanto le indemnizó a la niña, ni a la señora las desgarradoras limitaciones que cambiarían para siempre sus vidas, nadie pagó la azúcar quemada fruto del esfuerzo y el tesón de hombres y mujeres humildes.

Luego se supo que era verdad, que la vecina nación imperialista, no resistiéndose al fracaso de Girón y al establecimiento de un Estado socialista en sus propias narices, había financiado a mercenarios para provocar la desestabilización del país, a partir de generar actos terroristas como el acaecido en Pilón. Y de la misma forma que hoy lo hacen con la Revolución Bolivariana de Venezuela.

Como se aprecia las razones de Gerardo y de sus compañeros nacen de la historia de atentados, ataques, sabotajes y las provocaciones llevadas a cabo por mercenarios pagados por el gobierno de los EEUU contra Cuba. Sin embargo, y lo recalco: el centro de su actividad de luchador antiterrorista estuvo en descubrir los planes de los grupos anticubanos que residen fundamentalmente en Miami, como el caso de la Fundación Cubano Americana y que son financiados por el hipócrita gobierno que aún justifica las guerras del Medio Oriente, con el supuesto ataque a las Torres Gemelas.

Preguntémonos de dónde salieron los planes de la voladura en Barbados de la nave de Cubana de Aviación, de los secuestros de embarcaciones pesqueras cubanas, del ataque contra los centros turísticos cubanos que ocasionó la muerte del joven italiano Fabio Di Celmo.

Son entonces culpables Gerardo, Ramón y Antonio. ¿Lo fueron René y Fernando? Claro que no. Todos sabemos donde están los verdaderos culpables, aunque Obama no lo quiera ver.

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