Esto no se puede joder…


camino

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu, @JimmydeCuba)

De la misma forma que las buenas noticias levantan el ánimo, las malas nos tiran al suelo, como un golpe de Stevenson en sus mejores tiempos. Es muy bueno cuando leo algo positivo sobre las perspectivas de nuestra economía, las potencialidades de desarrollo y la consolidación de nuestro modelo económico pero cuando sucede lo contrario, entonces me llega la derecha al mentón.

Hace unos días una persona a la que respeto mucho me dijo: “ahora sí yo sé que esto se jode…” y con “esto” se refería a nuestro proceso revolucionario. Lo que motivó su comentario fue enterarse que el director de una importante empresa de la provincia tiene un negocio particular –licencia por cuenta propia- de venta de alimentos, lo que a su juicio es el primer paso para una larga cadena de corrupción.

No le falta razón, si los funcionarios A y B montan negocios particulares y cada uno necesita del otro entonces una mano lavará a la otra y las dos le robarán al pueblo. Hace mucho daño que el salario no alcance o que sea difícil comprar carne de puerco, pero nada sería más nocivo en estos tiempos, que la gente no sienta confianza en los que dirigen. Ya es suficiente con ver las “modestas” casas de algunos de ellos.

La corrupción es la verdadera contrarrevolución, ya lo dijo Esteban Morales y para malestar de algunos, lo confirmó Raúl poco tiempo después. Cada funcionario que se corrompe es un golpe a la credibilidad de los demás y en esa credibilidad se basa nuestro modelo, sobre todo cuando por ley de la vida se acerca el momento en que ya no estarán los dirigentes históricos en los principales cargos.

Después del colapso de la Unión Soviética los que emergieron como millonarios ocupaban cargos en el gobierno y a través de la simulación y el oportunismo fueron posicionándose desde antes. Al parecer aquellos tienen en Cuba alumnos aplicados que ponen en práctica las lecciones aprendidas y se lo están permitiendo.

Ser dirigente en Cuba debe implicar un compromiso con el pueblo y por tanto someterse a su escrutinio. Para ocupar un cargo de dirección se debe contar con la aprobación de las masas, además de realizar una declaración de bienes antes y después de concluir su labor. La lucha contra la corrupción es un tema que debe abrirse a la sociedad y no manejarse muchas veces como secreto de estado con juicios casi secretos, porque si no –como dice mi amiga- se jode esto, y esto, no se puede joder.