La tierra por el cielo

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El Trigal, primer mercado mayorista de abasto de los alimentos del campo en Cuba. Municipio Boyeros, La Habana.

Por: Ónix Pelayo Madan (estudiante de periodismo)

La popularidad del programa humorístico Vivir del Cuento ha mostrado, con el personaje del anciano Pánfilo Epifanio, el histrionismo del matemático devenido en actor cómico Luis Silva.Pero el éxito de este humorista no solo se centra en la interpretación de Pánfilo, sino también en la representación de otros personajes costumbristas de la sociedad cubana actual.

En uno de sus tantos monólogos el humorista se acerca a una situación que enfrenta un padre cubano de vacaciones con su familia .El progenitor reprende a su hijo porque este no quiere asistir al desayuno del hotel en el que se hospedan, pues según el papá no se podía perder la oportunidad de saborear hasta la saciedad de tan variado y amplio menú.

Entre risas el público cubano reflexiona sobre el mensaje del chiste, el cual, entre otras lecturas,recuerda que frente a esta favorable oferta culinaria del hotel,el cubano promedio afronta innumerables peripecias para que, al menos, llegue a su mesa familiar los alimentos imprescindibles.

Aunque salpicado de jocosidad, como todas las problemáticas del cubano, salta al debate un asunto de tanta relevancia para la Cuba de estos tiempos. La elevada cifra de los precios de los alimentos, la insuficiente oferta de bienes agrícolas y el protagonismo de mercados informales, entre otras aristas espinosas del tema agroalimentario, son temas recurrentes en las polémicas diarias de los habitantes.

Con las reformas económicas que se acometieron en la Cuba de los noventa para afrontar la caída del Campo Socialista y la eventual crisis de la economía de casa,en 1993 emergió una nueva estructura agraria para sortear el difícil contexto económico. Comenzaban las Unidades Básicas de Producción Cooperativas (UBPC), una nueva forma colectiva del tipo socialista para hacer producir la tierra, la cual le daba un mayor protagonismo al sector privado.

Con las UBPC y las ya existentes Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) y Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), se buscaba una solución que elevara la producción agroalimentaria.

A dos décadas de entrar en vigor las UBPC, junto a las CPA, las CCS y demás bases productivas, todavía subsisten las incontables problemáticas de estas unidades económicas con la empresa estatal Acopio,en cuanto al tema de la comercialización de productos agrícolas y sus trabas burocráticas, problemas no resueltos en el sector agroalimentario cubano.
Según el Dr.C Jaime García Ruiz en el artículo Mercado Agrícola: ¿necesidad de la transición al socialismo?“La agricultura cubana refleja y reproduce el carácter heterogéneo de la economía; es un sector que funciona sobre la base de un sistema de relaciones de producción diverso: el tipo socialista, bajo su forma estatal y cooperativa coexiste con el privado. Atales relaciones y formas de organización de la producción agrícola debe corresponde run sistema de comercialización congruente”.

Sin embargo la realidad es más compleja.Productores agropecuarios que, a pesar de haber labrado la tierra toda una temporada, ven como el fruto de su trabajo no es aprovechado en toda su magnitud, cuando los incumplimientos de Acopio son la principal razón. Acopio no disponía del transporte o recursos materiales necesarios para cumplir con los conveniossubscritos con los productores.

O en otras ocasiones,los productores que sus cosechas exceden los contratos firmados con Acopio y no quieran ver desperdiciar sus cultivos, no tienen otra opción que venderlas a intermediarios especuladores, los cuales se han ganado los apelativos de explotadores o parásitos sociales.Sin haberse esforzado al mínimo,estos vividores revenden los alimentos y obtienen una ganancia cuantitativamente superior al esfuerzo físico y material empleado por los trabajadores agrícolas vinculados directamente con la producción.
Si a lo anterior le sumamos la importación de grandes toneladas de alimentos por no haber sido producido en territorio nacional, los resultados son lógicamente evidentes. La desmotivación de la sacrificada fuerza de trabajo, la lógica depresión de la variedad y cantidad de los productos agropecuarios en mercados y puntos de venta y, por consiguiente, la elevada cifra de los precios de los alimentos son las caras más visibles de esta problemática.

Sin embargo en este extenso y espinoso camino los efectos más perjudiciales recaen en el “delgado” bolsillo del ciudadano común y su calidad de vida, así como en el ajustado presupuesto de muchas instituciones sociales.

Las leyes vigentes, que en otro contexto histórico fueron válidas y efectivas, en la Cuba actual son regulaciones excesivamente burocráticas que entorpecen la cadena de comercialización de productos agropecuarios en nuestros pueblos y ciudades,y obstaculizan la dinamización de una debilitada infraestructura agroalimentaria, que debe buscar alternativas para destrabar ataduras, y elevar la cantidad y calidad de las fuerzas productivas en el proceso de transición al socialismo.

Las soluciones que se vislumbran,ya son palpables y hasta modificables si algunas maneras no funcionan como está previsto.A partir de diciembre 2013 las provincias La Habana, Artemisa y Mayabeque experimentan las nuevas formas de comercialización recogidas en las regulaciones del Decreto 318 sobre la venta directa de productos agropecuarios.

¿Los resultados?, lo dirá “el implacable”. Lo cierto es que ya se ponen en práctica normativas como:el comienzo del arrendamiento de camiones por parte de las bases productivas que garantice el cumplimiento de los convenios; la ampliación del objeto social de las cooperativas no agropecuarias,las cuales intervendrán en el ciclo completo de producción; y las estrictas regulaciones en cuanto a la venta, uso y conservación de los envases en la cadena de comercialización.

Todavía no es hora de cantar victoria, el periodo de prueba en el cual se afrontan los avatares de cada día apenas está comenzando. Sin embargo el tiempo dirá si es efectivo y hasta donde puede ser corregible, pero lo más importante, todos los factores sociales que inciden directa e indirectamente en esta imprescindible actividad económica deben concientizar que del éxito de este nuevo modelo económico dependerá en buena medida la holgura o no de la mesa del cubano.