Solidaridad contra miserias humanas


Un medico cubano pasa consulta en el pueblo venezolano de Gavidia
Un médico cubano pasa consulta en el pueblo venezolano de Gavidia. Foto: Franklin Reyes/J.Rebelde 07 de mayo de 2004

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu)

No existe algo más sagrado que el derecho a la vida y quien la defienda merece todo mi respeto. Millones de personas en el mundo disfrutan ese derecho gracias a la labor de los colaboradores de las brigadas médicas cubanas. Nuestros profesionales de la salud llegan a los lugares donde jamás había llegado antes un médico.

Ese sin duda es uno de los motivos que tenemos par enorgullecernos como cubanos, sin embargo algunos en lugar de sentir orgullo porque sus compatriotas salven vidas, se alegran y gritan de júbilo cuando algunos de ellos incumplen sus contratos legales y morales y dejan abandonados a su suerte a las personas que esperaban por ellos.

Los grandes medios de comunicación convierten en noticia el hecho de que un médico cubano deje abandonados a sus pacientes en el país donde trabaja y se acoja a la política que el gobierno de los Estados Unidos tiene destinada especialmente para ellos. Paradójicamente la noticia no es que miles de médicos estén salvando vidas sino que uno de ellos renunciara a hacerlo.

Los colaboradores cubanos conocen antes de salir del país las condiciones financieras de sus contratos y si renuncian a ir –conozco casos- no sucede nada, no hay “represalias” como algunos pretenden hacer creer. A pesar de que recibirán un salario muy superior al de sus compatriotas dentro de la isla, este estará por debajo del de los médicos de otros países.

Ellos saben que la diferencia no quedará en manos de un inescrupuloso empresario sino del mismo estado que los formó y que su contribución formará parte de este gigantesco empeño que nos hemos propuesto que es hacer de Cuba un país cada día mejor. A pesar de todo esto creo, no obstante, que su salario debe ser mayor del que reciben actualmente, sobre todo debido a las condiciones en las que trabajan algunos de ellos.

Los que cargados de odio se muestran hipócritamente alarmados por la supuesta violación del contrato de los médicos cubanos, son los mismos que apoyan el bloqueo que impide, por ejemplo, que los niños en el Oncológico puedan recibir los mejores medicamentos, por ser de patente norteamericana o que estos mismos médicos puedan participar en eventos científicos en los Estados Unidos.

Los que nos acusan constantemente de violar los derechos humanos, son los que conspiran para quitar a miles de pobres en el mundo la única posibilidad que tienen de acceder a un médico. Muchos colaboradores cubanos quedan luego abandonados a su suerte o con un empleo muy debajo de su calificación, pero eso no les importa a los que los incitaron, su única intención era hacer propaganda contra el gobierno cubano. Es una lucha feroz de la solidaridad contra las miserias humanas.