Preocupaciones de universitario


Yasel Toledo recibe premio en el Festival de la Prensa de Holguín. 2013
Yasel Toledo recibe premio en el Festival de la Prensa de Holguín. 2013

Por Yasel  Toledo Garnache.

Ya sé que hay mayores problemas. Ya sé que a muchos de ustedes les gustan las críticas exacerbadas. Lo que tecleo hoy les podría parecer liviano, especie de jardín -que para mí no lo es-, sin demasiada hojarasca. En verdad, eso no me importa demasiado.

Me acuesto bocarriba y miro al techo. Quizá mi cuarto no sea ideal para la meditación, pero qué lugar lo es. Eso de irse para una casa en el campo o sentarse cerca de un lago es pura porquería, cosa de películas. Emborracharse de tristeza y marcharse a un cementerio durante la noche o a otro lugar sombrío es cosa del “Romanticismo”, según libros, en los que a veces no confío mucho, o tal vez no soy tan valiente como para buscar tranquilidad en la oscuridad y menos en lugar tan poblado con camas bajo tierra.

Estoy en la recta final de la Universidad, y disímiles preocupaciones me golpean el pecho y atormentan la mente. No logro concentrarme.

Amo a Media Luna, municipio de nacimiento, y a toda la costa granmense. Desde niño, desando sus parques y playas, vivo amoríos y disfruto ese raro encanto de pueblos humildes, con mar y gente buena.

A las puertas de la posible graduación, pienso en el futuro profesional. No deseo fama ni premios –eso también es porquería-, sólo dedicarme con la mayor fuerza posible a lo que me gusta: el periodismo. Sé que artículos de calidad se podrían escribir hasta sobre cajas de cartón, files de huevos o lo que sea. Sin embargo, no me bastaría.

Aceptaría con agrado estar en emisoras o telecentros municipales. Ni eso hay en mi territorio de residencia. Viajar de forma diaria a los más cercanos implicaría huecos en el bolsillo y privaciones de trabajar hasta tarde, porque en qué regreso a casa. Por mis vías, no puedo irme a otra provincia, ni siquiera a la capital granmense.

Cierro los ojos y balbuceo algo: “ojalá me consigan alojamiento en Bayamo o donde sea, ojalá no me aleje de la vida en la blogosfera y de toda la red, no me importaría estar en el fin del mundo con la posibilidad de trabajar sin importar horarios, de estar frente a una computadora con conexión a Internet, de buscarme problemas y convivir con profesionales de calidad –en Cuba los hay, aunque foristas se vistan de críticos con tanta ropa que hasta se tapan los ojos-. Ojalá el monumento a la integralidad, exámenes de premios, resultados en eventos científicos y el elevado índice académico, empujen con suficiente fuerza”.

Me tapo con la sábana, me viro de costado. Quizá despierte en la redacción de cualquier medio provincial. Eso sería como un diluvio de agua fresca, después de preocupaciones.

Tomado: http://mirajovencuba.wordpress.com