Sobre artículo de Dr. Agustín Lage


ciencia_cubana.jpgPor: Raul Felipe Sosa

En este escrito pretendemos analizar el ensayo del Dr. Agustín Lage publicado recientemente en La Joven Cuba. Este artículo es un capítulo de un libro recientemente publicado por el Dr. Lage  sin embargo el nombre de este libro no es especificado en la publicación.

Primero que todo, debemos decir, que según mi opinión este es un excelente ensayo, el cual se debe tomar como referente por su carácter original. Al leerlo el lector siente que tiene en sus manos la construcción de una idea revolucionaria y que brinda la visión de un camino plausible, consecuente con la idea de la sociedad que queremos construir. Una idea que deja de lado el camino del desarrollo y  el crecimiento de nuestra economía desde el punto de vista estrictamente aperturista a la iniciativa privada y cooperativista y del desarrollo de la política impositiva. Por primera vez desde la revolución de los lineamientos económicos pudimos encontrar un punto vista, dado por una personalidad de reconocido prestigio en los círculos científicos y académicos de nuestro país, donde se analice la construcción de un nuevo modelo económico socialista que tenga en cuenta la cultura, la educación y la ciencia en el debate económico.

En este artículo se introduce el concepto de Empresa Socialista de Alta Tecnología (EAT) y se reconoce este ente como elemento vital, entre otros actores, para el logro de una discontinuidad en la pendiente de crecimiento económicoque necesita nuestro país, en otras palabras el concepto de EAT como elemento vital para salir del atolladero económico en el cual está inmerso nuestra sociedad. Por supuesto debemos reconocer, como también reconoce el Dr. Lage, esta no es la única directriz estratégica a desarrollar, pero es de vital importancia entenderla y estudiarla. Una de las fortalezas de esta idea es que se apoya en el capital humano, uno de los recursos más importantes con los que cuenta nuestro país y en el sistema de valores compartidos con el que cuenta nuestra sociedad los cuales han sido promulgados por la Revolución Cubana. Por su puesto, esta idea considera como imprescindible la renovación y mejora del sistema educativo cubano desde la educación primaria y preescolar hasta la educación universitaria.

En este ensayo se compara la importancia de la EAT y su impacto en la economía y en las fuerzas productivas  con revoluciones paradigmáticas como la Revolución Industrial y los descubrimientos geográficos asociado al comercio a larga distancia. Por supuesto todo esto revolucionó, no solo la economía sino además la ciencia.

Los argumentos dados en el ensayo se basen en 30 años de experiencia como figura predominante del llamado Polo Científico el cual se ha convertido recientemente en una Organización Superior de Dirección Empresarial llamado BIOCUBAFARMA. Llama la atención como el hecho de que una institución de carácter evidentemente científico, dado su nombre (Polo Científico), haya devenido en una institución con denominación empresarial. Este hecho por sí solo, es bastante esclarecedor sobre el sentido del ensayo que estamos analizando y sobre las preguntas y debates que trae a colación. Por ejemplo podemos mencionar cuál es la relación entre economía y ciencia, que puede aportar la ciencia y el desarrollo tecnológico al modelo económico de un país, puede la ciencia en su objetivo más básico, que es la búsqueda de respuestas, verse afectada por esta relación? Estas son preguntas que se irán respondiendo en el  camino de la vida pero es evidente que esta relación puede ser beneficiosa para ambas partes.

Por supuesto, esta idea, como todas, es imperfecta y admite (necesita), criterios, opiniones, puntos de vista desde otras perspectivas y experiencias. En ese sentido pretendemos nosotros aportar nuestro punto de vista, que no es otro que el de un matemático que trabajó por tres años en un instituto de investigación (Instituto de Cibernética, Matemática y Física), de la llamadas ciencias básicas fundamentalmente matemática, física y computación. Por lo tanto, no se pretende criticar ni ensalzar la idea por encima de cualquier cosa, sino que se pretende brindar argumentos que complementen su esencia. Una idea que creemos se debe llevar a cabo en un futuro cercano y en ese sentido sí abogamos por ella.

Podría creerse que con la creación de BIOCUBAFARMA se ha logrado lo fundamental de la estrategia que se describe en el ensayo o por le menos los cimientos para empezar a trabajar. Pero si uno lee hasta el final el artículo en cuestión, se da cuenta que falta un elemento fundamental; y es cómo articular la relación imprescindible de este tipo de empresas de alta tecnología con las instituciones académicas y de investigación. Hay dos principios que hay que tener en cuenta en esta relación y que están presentes implícitamente en el ensayo del Dr. Lage.

  • La ciencia, en su estado actual para lograr un verdadero impacto en la sociedad y por lo tanto en la economía, tiene que ser necesariamente multidisciplinaria. No existe ninguna rama de la ciencia que sustente por si sola sin usar conocimientos adquiridos a partir del estudio continuado de otra y sobre todo de las llamadas ciencias básicas como la matemática, la física, la química y más recientemente la computación. Ejemplo de esto es que todas las carreras universitarias de ciencias o ingenierías en nuestras universidades tienen en los primeros dos años de su programa asignaturas relacionadas con las ramas de la ciencia antes mencionadas. En ese sentido las EAT necesitan necesariamente del capital humano y de los conocimientos que generan los centros académicos y de investigación que, vale la aclaración, no necesariamente pertenecen a Universidades.
  • Las empresas de alta tecnología y los centros académicos y de investigación no son la misma cosa. Aunque, como explica el Dr. Lage las EAT deben estar estrechamente relacionadas con la investigación científica y contener en si misma grupos de investigación con un trabajo continuo de entre 5-10 años cuyos resultados serán directamente utilizados en el proceso productivo, deben existir de manera independiente centros académicos y de investigación que, a partir del principio multidisciplinario,  ayuden a complementar estas investigaciones científicas y a la formación de capital humano altamente calificado. Estos centros académicos y de investigación deben ser presupuestados y nunca deben trabajar en un régimen empresarial.

  A partir de la década de los 90 y a consecuencia de la profunda recesión económica que atravesó nuestro país la inversión del estado en los centros de académicos y de investigación se vio estancada y limitada al monto necesario para su subsistencia como salarios, alimentación, servicios en los inmuebles ocupados, en algunos casos transporte y gastos de reparación.  Dejando en un nivel secundario la inversión en modernización de la tecnología usada en estos centros, en la ampliación y perfeccionamiento de una rápida y eficiente conexión a internet, en la compra de materiales y medios para el trabajo e incluso en la política de estímulos morales y materiales tan necesaria en cuanto los salarios no están acordes con la necesidad adquisitiva de la población de nuestro país. Esta inversión del estado también se vio reflejada en el Programa Nacional de Ciencias Básicas (PNCB), el cual brindaba un marco regulatorio para la conformación de proyectos de investigación en ciencias básicas. Sin embargo la asignación de recursos para la realización de estos proyectos vía este Programa era prácticamente nula. El PNCB fue suspendido todo el año 2012 volviendo a ver la luz a mediados de 2013 sobre todo por la presión de los círculos académicos y científicos cubanos.

Por supuesto vale aclarar aquí que la afirmación anterior se hace teniendo como referencia la experiencia del Instituto de Cibernética, Matemática y Física, en lo adelante ICIMAF, en el cual el autor de este escrito trabajó por más de 3 años, así como también la Universidad de la Habana, específicamente la Facultad de Matemática y Computación donde el autor estudió su licenciatura y maestría. También vale aclarar que esto no fue así en todos los centros académicos y de investigación. Por ejemplo en el Polo Científico fue mayor la inversión en recursos y el interés directo de la alta dirección país. Relacionado con esto vale destacar que los niveles científicos de las investigaciones de este grupo de instituciones (Polo Científico)  han sido muy altos al igual que los distintos centros académicos y de investigación sin embargo su diferencia se encuentra en el impacto directo en la economía y en el bienestar social que ha tenido el Polo Científico. Por lo tanto este tipo de instituciones agrupadas hoy en día en la empresa BIOCUBAFARMA, desde nuestro punto de vista, están más cercanas a las EAT que a los centros académicos y de investigación.

Siguiendo en el análisis del ensayo que nos ocupa, en este se afirma que las EAT son unidades de Investigación-Producción orientadas a la exportación de productos novedosos y que requieren se tengan en cuenta en su proceso de dirección determinados rasgos diferenciales. Estos rasgos tienen puntos en común con algunos que deben predominar en los procesos de dirección de los centros académicos y de investigación:

  • La evaluación del trabajo, la importancia dentro del esquema social y económico del país así como los estímulos necesarios para la motivación en este tipo de centros no debe medirse basado en la obtención de ingresos económicos cuantiosos ni en el ahorro a toda costa. El objetivo de estos centros es la formación de capital humano, así como la obtención de conocimientos de alto valor científico que, en el esquema multidisciplinario, complementen las actividades de otras ramas de la ciencia, como por ejemplo la biotecnología. En ese sentido una manera viable y objetiva de evaluar el impacto de los centros académicos y de investigación podría ser su estrecha relación con las EAT, así como reconocer su alto impacto en la formación de capital humano.
  • Como en el caso de las unidades de investigación–producción debe reconocerse la necesidad de la administración de incertidumbres. Como se dice en el ensayo “la gestión de dirección no puede limitarse al control de los eventos planificados que deben ocurrir”, yo agregaría más, ni la gestión de dirección ni el presupuesto. Sobre todo cuando estos eventos planificados tienen que ver con eventualidades económicas. Entonces para conformar un presupuesto justo para los centros académicos y de investigación no se puede tener en cuenta exclusivamente los ingresos económicos de estas instituciones. En este sentido, los centros académicos y de investigación deben ser mayoritariamente presupuestados.
  • La relación EAT-centros académicos y de investigación aunque no suficiente es estrictamente necesaria para el desarrollo de ambos conceptos. La historia de la ciencia nos ha demostrado que el desarrollo científico y la necesidad tecnológica de la humanidad han ido tomados de la mano en su devenir histórico. Casi todo concepto científico de importancia se ha visto motivado su surgimiento por cuestiones prácticas relacionadas con el desarrollo tecnológico. Y su vez, el desarrollo tecnológico que tenemos hoy en día no hubiera sido posible sin surgimiento de determinadas teorías científicas. Desde el punto de vista económico debido a la mayor capacidad de ingresos de las EAT esta relación debe permitir el flujo de capital hacia los centros académicos y de investigación a través de proyectos investigativos conjuntos.
  • Aunque en este artículo nos ocupa, fundamentalmente, la relación EAT centros académicos y de investigación es importante se reconozca por parte de las autoridades la importancia de estos centros en sí mismos para la sociedad en general. Los centros académicos y de investigación son los creadores del patrimonio científico y humano de nuestra sociedad. Sin el resultado de sus investigaciones sean aplicadas o no directamente al desarrollo tecnológico no sería posible el alto nivel científico que tienen los egresados de nuestras universidades.

Debemos aclarar que algunas de las características que hemos mencionado anteriormente así  como de las virtudes que hemos dejado caer en algún que otro momento de este escrito atribuidas a los centros académicos y de investigación son compartidas con las EAT; ya que existe en ellas un componente importante de investigación científica. La principal diferencia entre las EAT y los centros académicos y de investigación es que estos últimos se dedican exclusivamente a la investigación científica y a la formación de recursos humanos altamente calificados y solo su aporte en el proceso productivo debe darse a través de su relación con las EAT.

Para lograr la organicidad de esta relación el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) debe jugar su papel organizador de la actividad científica del país. Debe ser la institución, según nuestra opinión, que permita y fomente los espacios de contacto y de comunicación. En nuestra experiencia hemos reconocido en el CITMA una institución burocratizada, alejada del carácter creador e innovador que necesita tener una institución de este tipo. No necesitamos un Ministerio de Ciencias que se dedica casi exclusivamente al control económico, de los presupuestos, de los ingresos,  que evalúa  la importancia de un centro investigativo por el monto de sus ingresos y no por la calidad de sus investigaciones.

Reconocemos en el concepto de EAT, estrechamente ligado con los centros académicos y de investigación, una oportunidad única de definir un camino viable y que tenga en cuenta nuestro mayor potencial, los recursos humanos en el proceso de construcción de un nuevo y eficiente modelo económico socialista.

Estamos completamente de acuerdo con lo expresado en el ensayo cuando se dice; “Ahora nuestro crecimiento económico tiene que seguir garantizando y expandiendo las conquistas sociales. Y ahí aparece la pregunta de ¿Cómo lo hacemos? El desarrollo social necesita recursos, y estos recursos no van a salir solamente de los impuestos sobre la ganancia del sector no estatal.

Más aun, la idea de sostener la justicia social con los impuestos sobre la ganancia contiene una contradicción intrínseca: para colectar más impuestos necesitaríamos aceptar un sector de la población con muchas ganancias, lo que equivale a la expansión de las desigualdades.

El valor creado por las empresas estatales es la única garantía de la justicia social. Cierto es que podemos, y debemos, mantener dentro de la economía estatal una relación entre el aporte personal al trabajo y el ingreso personal (la consabida fórmula de “a cada cual según su trabajo”) pero esta sería siempre una relación menos rígida que la relación lineal entre ganancias e impuestos, y acomodaría un mayor margen de redistribución de la riqueza.”

En este sentido las EAT como empresas socialistas juegan un sumamente papel importante.