Punto de ruptura


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Ministros de Exteriores de Holanda y Cuba respectivamente, se saludan en La Habana

Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

Dicen que el sentido común resulta ser el menos común de los sentidos y aunque la frase parezca exagerada, los próximos días demostrarán su validez o no. Durante 18 años la Unión Europea (UE) ha condicionado su relación con Cuba a “favorecer un proceso de transición hacia una democracia pluralista y el respeto de los derechos humanos” pero en los últimos días esta política muestra señales de cambio. Eliminar este distanciamiento innecesario y establecer un trato normal sería una muestra de sentido común,  una ruptura necesaria para que algún día, lo único que nos separe sea el Atlántico.

La Posición Común que aplica la UE respecto a la isla fue establecida en 1996 y subordina la relación bilateral a las críticas que sobre derechos humanos se hacen desde Europa al Gobierno cubano. Estas se refieren principalmente al estado de la libertad de expresión y asociación, sin embargo ignora otros aspectos en los que la isla caribeña se sitúa por encima de muchas otras naciones de la región.

En los últimos días el propio Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, ha reconocido el compromiso de Cuba con los procesos de paz. Su visita ha ocurrido en el marco de la II Cumbre de la CELAC que tiene lugar en La Habana y ha reunido a numerosos mandatarios latinoamericanos que no han escatimado en expresar su apoyo a la gestión gubernamental y la propia Revolución Cubana. De esta forma, la imagen de aislamiento respecto al resto del mundo que podría existir, da un vuelco e inserta a Cuba en el escenario político internacional como uno más. De cierta forma, la nación deja de ser una isla, al menos políticamente hablando.

Una señal importante en este cambio de política fue la visita oficial a Cuba que hiciera a comienzos de este año el canciller holandés Frans Timmermans. En el marco de esta, algunos periodistas, académicos y blogueros tuvimos la oportunidad de reunirnos con el canciller en La Habana e intercambiar con él impresiones sobre la realidad cubana. En un ambiente informal, fue posible enfatizar la importancia de que Holanda y el resto de las naciones europeas acompañen a Cuba en estos tiempos, sin condicionar su relación solo al aspecto de los derechos humanos, una relación consecuente con Cuba debe contemplar además aspectos tales como la economía, la cultura, etc. Timmermans mostró interés en un acercamiento sobre la base del diálogo y el respeto mutuo, de esta forma, rompe el hielo en un cambio político que resulta arriesgado en un continente mayormente conservador pero que es más ajustada a los tiempos que corren.

Todo parece indicar que esta visita fue fructífera, en su página de Facebook el canciller comentó que “hubo mucha discusión, incluso entre ellos mismos, pero hubo un amplio consenso en que es importante, en esta época de cambio, buscar el diálogo con las autoridades”. Por otra parte, quien haya seguido su pista podrá notar las numerosas visitas que ha hecho luego a naciones que resultan claves en la relación respecto a Cuba, así que quizás las noticias sean alentadoras en las próximas semanas. La nueva postura de Holanda no es la única señal, hace más de un año los miembros de la UE encargaron a la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, explorar la posibilidad de un cambio de postura respecto a la isla.

 Incluso los más escépticos han reconocido el cambio que se está operando, que parece tener fecha de anuncio porque el próximo día 10 de febrero se reúnen los Ministros de Exteriores de la UE para anunciar “un acuerdo sobre el mandato para abrir la negociación de un acuerdo bilateral con Cuba” según reporta EFE. Luego de esto, el Ministro de Exteriores de España se apresuró a aclarar que un acuerdo de asociación que sustituya la Posición Común solo “si se garantiza el respeto a los derechos humanos entre otros temas”, esta actitud se explica si tenemos en cuenta que fue la propia España quien impulsó dicha posición en el año 1996 bajo el mandato de José María Aznar.

En todo caso, la ruptura de la Posición Común parece estar a las puertas, al menos parcialmente, una decisión justa que dicta el sentido común y puede hacer tabula rasa con prejuicios del pasado. Esto también implica cuotas de responsabilidad tanto para los países europeos como para el propio Estado cubano. Dicen que el sentido común resulta ser el menos común de los sentidos, esperemos que en esta ocasión no sea así y la posición más común hacia Cuba, sea la del acercamiento.