Gabriel Barceló. Las ironías de la historia

 

image018 Por Aries M. Cañellas Cabrera (ariesmcc@gmail.com)

el más admirado y querido de los miembros del DEU del 27

Gabriel Barceló Gomila (1907-1934) fue uno de los más descollantes miembros del DEU del 27.

A sugerencia de Villena Roa comienza a acercarse a él, y a irlo vinculando poco a poco con Villena, para tratar de rehacer e impulsar el movimiento estudiantil en la universidad.

Su historia comienza siendo alumno del Instituto de la Habana, donde estuvo ligado -1922, 1923- a las actividades de Mella, quien en 1923, con motivo de conmemorarse el 27 de noviembre, lo designa para realizar labor de agitación en el Instituto de Pinar del Río.

En un acto que se celebra en el Teatro Duce hizo uso de la palabra, y convirtió la conmemoración en un acto de protesta y denuncia al gobierno de Zayas, acto que terminó en enfrentamientos con la policía, y en el cual también estuvo Guiteras.

Barceló fue de los primeros expulsados de la Universidad por la comisión disciplinaria que enjuicia a los miembros del DEU del 27, fue además de los pocos que recibieron la pena máxima de 10 años, ya que fue reconocido como uno de los líderes.

El hecho concreto de la expulsión se centró en los acontecimientos del 11 de noviembre, donde hizo uso de la palabra y condenó el carácter proimperialista del gobierno de Machado, e invito a salir en a manifestarse y de paso derrumbar un cartel de obras públicas que anunciaba la construcción de la escalinata universitaria.

Unos meses después, en el acto del 1ro de mayo de 1928, la concurrencia –que era una mescla de estudiantes y obreros- comenzó a pedir que hablara, y el transformó un acto que hasta el momento iba tibio y claudicante en un verdadero estallido que terminó en una riña a golpes, disparos y gritos de ¡Muera Machado! con la policía, que pretendía llevarse a Barceló, quien junto a sus hermanos Matías y Bartolo, a puño limpio se defendían.

Su arresto provocó un estallido de ira en los presentes, que se manifestaron rompiendo todo lo que encontraban a su paso por la calle San Lázaro.

Debido a este hecho fue expulsado del país, a pesar de ser cubano de nacimiento, por “extranjero pernicioso” rumbo a New York, donde junto a Leonardo Fernández Sánchez se erige en uno de los principales líderes de la ANERC, y donde reeditará el periódico “¡Cuba Libre!”.

En esta etapa de la ANERC es importante destacar sus polémicas con Chibás, -quien había fundado junto a Enrique de la Osa y Armando Agramonte la UCEC, Unión Cívica de Exiliados Cubanos- tratando de convencerlo de que fundir las dos organizaciones vigorizaría la batalla.

Su voz fue de las que con más fuerza rechazó la oferta de Machado y el rector de la U.H. de rehabilitar a los expulsados del 27, ya que esto era una movida política para congraciarse con los delegados al Congreso Internacional de Universidades.

En diciembre de 1930, cansado de pelar desde la seguridad del exilio cuando el país ha entrado en erupción, regresa clandestino a Cuba. Es ya miembro del Ala Izquierda Estudiantil, pues estando aún en el exilio se integró a ella, al igual que Leonardo Fernández.

El 10 de enero de 1931 en la plaza de San Juan de Dios, a golpe de pistola organiza un acto en recordación a Mella. Ocupa luego la dirección de Línea, cuyo primer número aparece el 14 de mayo, estando ya Barceló en la cárcel pues había sido arrestado junto a Aureliano Sánchez Arango en Pinar del Río y enviado a la Cabaña, de donde fue trasladado al Presidio Modelo.

En esta nueva incursión en las cárceles se contagia de tuberculosis, enfermedad que 3 años después acabará con su vida.

En Isla de Pino, junto a su compañero Pablo, se da a la tarea de traducir del inglés el libro de Bujarin “El ABC del materialismo histórico”. Se pelean constantemente porque Pablo cambia cosas “para mejorar el estilo del autor”.

También ahí será profesor de la improvisada academia Karl Marx, donde según Roa destaca por la claridad y precisión con que explica “El Capital”.

Por una amnistía es liberado y en compañía de Pablo sale deportado el 28 de mayo de 1933 rumbo al exilio.

Al igual que Villena regresó ya enfermo a echar sus últimas fuerzas en Cuba, o a sufrir sus últimos desengaños. En la 1ra Conferencia del Ala Izquierda Estudiantil es atacado rudamente y dejado fuera del Comité Central, mientras tenía que ver como otros sin merecerlo ocupaban esos puestos.

Moría poco después el 3 de febrero de 1934, luego de una semana de terrible agonía, y muy poco después de haber muerto su amigo y mentor Villena.

Aureliano Sánchez Arango despediría su duelo.

 

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