Mestizaje con discriminaciones y prejuicios. Todo mezclado.


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Por Esteban Morales.

Precedida por  un  artículo  publicado en   Cubarte, sobre el tema que abordo y   promovido    el miércoles 9 de octubre, por el periódico Granma,   tuvimos el placer de disfrutar de la intervención de la Dra. Beatriz Marcheco, Directora del Centro de  Genética  Médica,  en el programa de la Mesa Redonda,  anunciada por un   titular de Granma, que por cierto no me satisfizo: “Ni blanca ni negra, Cuba es mestiza”.

Hace mucho tiempo, que nuestra  cultura  popular recoge el  aquello de “Aquí el que no tiene de Congo tiene de carabalí”. Aunque lamentablemente también el famoso verso de “Ser blanco es una carrera, mulato una maldición, negro un saquito de carbón que se vende a cualquiera”. Es decir,  que cuando en Cuba hablamos de la mal titulada “raza”, estamos enfrentándonos a una moneda de dos caras. Una cara  agradable, que nos  muestra   todos los esfuerzos que la Revolución Cubana ha hecho para luchar por la justicia y contra la desigualdad, hasta los mismos bordes del igualitarismo; y la otra, fea, que nos presenta  claramente, cuánto  nos falta aún, para acabar con los estereotipos raciales, la discriminación y el racismo que subyacen en la sociedad cubana de hoy.

La Dra. Marcheco, desde su perspectiva científica, creo que lo hizo muy bien. Y me perdonan porque yo no soy biólogo  y no me considero capacitado para valorar en toda  su cientificidad la intervención  de la querida Dra. Marcheco. Aunque sí me creo en la posibilidad de decir, que lo expresado por  ella,  encierra un potencial ético y moral,  de incalculable valor, cuando de analizar la  cara  fea de la moneda se trata.

En Cuba, lamentablemente,  aún tenemos que combatir contra los estereotipos raciales, la discriminación y el racismo que subyacen,  fruto no solo de  lastres históricos heredados,  sino  también   de imperfecciones que aun nuestra sociedad, a pesar  de socialista y revolucionaria, es  todavía  capaz de reproducir. Para ambas caras de la moneda, la objetiva y la  subjetiva de nuestra realidad, respecto al asunto abordado, las palabras de la Dra. poseen un valor incalculable. Para librar la batalla  contra todo lo que aún no hemos  podido  superar.

La Dra Marcheco nos puso el piso,  con la objetividad de que nos provee  una investigación  científica, seria, coherente y con los pies en nuestra realidad socio demográfica. Pero, lamentablemente,  un complemento fundamental, que permitiera aterrizar esas formidables conclusiones  científicas de la investigación, no se realizó .Por supuesto esa parte no le correspondía a la Dra Marcheco. Allí se encontraban dos brillantes científicos sociales, por demás antropólogo uno e historiador el otro, que hubieran podido erigir sobre el piso formidable aportado por la Doctora, la superestructura, histórica, cultural, política, ética,  que no era función de la Doctora exponer. Sin dudas, no tenían tiempo reservado para ello.

Por lo cual, la promoción del periódico Granma, más que esclarecedora, mueve a dudas,    que fue lo que se quiso decir con que “Cuba no es blanca,  ni negra sino mestiza”. Con el peligro de que muchos pudieran interpretar, que el problema se soluciona con el mestizaje.

Moviendo a la lógica duda, de que si la ciencia ha demostrado que todos, en última instancia, científicamente, somos mestizos, ya con ello el asunto quedaría resuelto. Cuando todos sabemos que la complejidad de nuestro problema es la cantidad de mestizos que se asumen como blancos, la cantidad de negros que no quieren serlo, la cantidad de blancos  calificados como “de orilla”  y otra cantidad de blancos, que por serlos,   se consideran superiores a todos los demás. El famoso tema de “adelantar la raza” y otros tantos prejuicios, que vienen   de un José Antonio Saco, que definió al blanco como único ciudadano y le dio a los negros la posibilidad de blanquearse. Con su famoso pensamiento de “blanquear, blanquear, blanquear  y luego hacernos respetar”.

En 1962 dijimos que la cuestión racial estaba resuelta. Dejamos a José Martí a un lado  y   fue el pensamiento racista de Saco el que ocupó su lugar. Nuestra intención al no hablar del tema,  fue también el acto de regalarles el  contundente pensamiento martiano sobre la raza a  los enemigos del pueblo cubano. Por lo que hoy algunos  nos acusan de racistas, esgrimiendo un pensamiento que es de nuestra entera propiedad.

Es cierto que Cuba es mestiza, ahora la ciencia de manera contundente  se encarga  de demostrarlo; y como si fuera poco, nos pone sobre la  mesa la realidad, de que todos tenemos una “madre común” y  que  además, esa madre vino de África. La ciencia en realidad ha ido mucho más allá, de lo que necesitamos,  para hacer llorar de vergüenza, si la tuvieran,  a aquellos que continúan en nuestro país, y el mundo,  echando mano de los estereotipos raciales, continúan discriminando a las personas por  el color de su piel (simple melanina) y soportan la filosofía del racismo.

Recientemente, durante una conferencia sobre el tema racial a un grupo de formadores de Maestros una joven profesora, por demás,  de las que podemos considerar como blanca, se paró y dijo que  estaba muy bien, impartir esas conferencias, porque  a  su escuela “llegaban padres”, que no querían que los maestros de sus hijos fueran negros”. Increíble, pero cierto.

Esas conferencias se están impartiendo, para que por fin a nuestra escuela llegue el “color”, ausencia que termina convirtiendo en desconocidos, a aquellos que durante años comparten el aula. Al no tener una explicación histórica y científica, acerca de dónde vienen esos múltiples matices de nuestra gente;  porque algunos usan collares, tienen hábitos  y practican creencias religiosas que les resultan a muchos ininteligibles. Por lo que  no pocos  salen de la escuela sin conocer a fondo las raíces de la cultura cubana, y más que ello, a veces, sin conocerse a fondo  ellos mismos. A pesar de ser todos cubanos.

Pero ese problema no afecta solo a la educación primaria, sino también a la Universitaria, donde la investigación científica, que daría techo social  a  lo que brillantemente expuso la Dra Marcheco, está apenas en pañales. Es decir,  en nuestras universidades tampoco se habla  del “misterio del color”,  y  hasta hace poco, no se dejaban hacer trabajos de curso y diploma que trataran el tema racial. Nuestras estadísticas son incoloras y nuestros medios no reflejan  de manera coherente la composición “racial”  de nuestra población. Hasta  hace  muy poco teníamos dos canales educativos y no se veían caras que reflejaran la composición “racial “del cubano. Ahora parece que vamos mejorando. Porque el proceso crítico que se ha desatado  va haciendo reflexionar a muchos.

Nuestros jóvenes se ven más mezclados, comparten más la vida con independencia del matiz de su piel; pero aún el problema se expresa con fuerza cuando llegamos a la familia. Y viene de cualquier miembro de  ella, con independencia de su posición política, el prejuicio  y la negativa de aceptar el novio o  a la novia de un color diferente.

A la propia compañera Arleen se le escapó en el programa lo de “expresión tosca”, ¿quienes tienen expresiones toscas? No es difícil percatarse de que se trata de un problema que tiene que ver con la cultura “racista” dentro de la que nos formamos .Y si queremos prodigar una educación, que no puede ser solo científica, sino además antidiscriminatoria, antirracista, tenemos que comenzar desde la Escuela, porque “ lo que no entra en la escuela, no pasa a la cultura”.

Luego entonces, le recomendamos a los compañeros de la Mesa Redonda, que convoquen  a una segunda mesa (que sería ya entonces la tercera) en la cual se traten todos aquellos asuntos, que parece que no eran objetivos  de esta última tratar, pero que son cuestiones  ineludibles, para llevar a nuestra población una visión de la problemática racial, que no puede dejar de ser tomada  en consideración. Así podremos hacer honor a la magnífica intervención de la querida Dra Marcheco.

10 de octubre  del 2013.