Ley del Código de Trabajo: oportunidad única

titulo 11212 Por: Roberto G. Peralo

Como el resto de los trabajadores cubanos tuve la oportunidad de participar en la asamblea sindical donde se debatió El Anteproyecto de Ley del Código de Trabajo. En lo personal, me gusta este método de participación. Por unas horas me sentí Diputado de la Asamblea Nacional y aunque en la práctica no apruebo la Ley, mi criterio al igual que el del resto de los trabajadores serán tenidos en cuenta para confeccionar el documento final.

No comparto la opinión (ínter-pasillo) de un colega, antes de comenzar la asamblea dijo: “Esta reunión es puro formalismo, ya esa ley está aprobada”. Este ejercicio de participación es similar al aplicado con los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución y en aquella ocasión el 68% de los lineamientos fueron modificados.

Me habría gustado ver la presencia en la reunión de algún Diputado. Los canales de comunicación serían mucho más directos y no se correría el riesgo de que una idea importante se pierda entre los cientos de actas, transcripciones de las miles de asambleas que se realizan por todo el país

No cabe duda que en materia de derecho laboral es una legislación muy avanzada pero no me detengo en las cuestiones positivas de la Ley porque la prensa nacional se encargará de ello. Me preocupa que se pierda esta oportunidad legislativa para solucionar problemas más estratégicos y apremiantes en la construcción del modelo socialista cubano.

La realización de la propiedad socialista es un problema no resuelto en la práctica. El modelo cubano no ha encontrado los mecanismos para lograr que los ciudadanos se sientan propietarios de los bienes sociales. En esencia, el obrero no se siente dueño de su fábrica, el médico del hospital, el maestro de su escuela, el camarero del restaurante, la lista es muy extensa.

Esta es la base de los principales fenómenos negativos de nuestro sistema. Provocando: los procesos de enajenación en las relaciones económicas y políticas. Incrementando la hipocresía, la doble moral, el individualismo, el consumismo, la corrupción, el afán de lucro y el desinterés por el trabajo.

La única forma que conozco en la cual los trabajadores no estén enajenados con respecto a los medios de producción es que tengan una participación directa y tangible en la gestión económica de sus centros laborales.

En el anteproyecto de Ley aparece un solo artículo relacionado con este tema:

ARTÍCULO 16: Los trabajadores participan activa y conscientemente en la dirección de las entidades donde laboran. La forma de participación puede ser individual y colectiva. La forma individual se manifiesta de manera amplia en las asambleas generales de afiliados y de representantes. La forma colectiva de participación se canaliza a través de la organización sindical como representante de los trabajadores

Hasta la fecha este es el único mecanismo que han tenido los trabajadores cubanos para sentirse propietarios. Y hasta la fecha ese mecanismo no ha funcionado y no va a funcionar. No va a funcionar porque un día participé en una reunión donde un dirigente sindical (y no de la base) le explicaba a un grupo de trabajadores que sus salarios no se iban a incrementar hasta que no fueran capaces de ser más productivos. Yo pensé que era el director de aquella fábrica, después fue que me explicaron quien era la persona. Sin mencionar que los principales dirigentes sindicales están surgiendo de las estructura partidista.

Por estas cuestiones y por muchas otras que harían este artículo demasiado extenso, en mi opinión los sindicatos con las características que tienen hoy jamás van a lograr que los trabajadores se sientan los propietarios.

¿Por qué no se reglamenta que a los trabajadores se les consulte sobre los programas inversionistas? Que dejen de ser meros espectadores en la confección de los presupuestos. Que participen en las decisiones de la política de cuadros. Que se les informe sobre los acuerdos tomados en los consejos de dirección y tengan el derecho a cuestionar estas decisiones administrativas y de no llegar a un acuerdo, puedan ir a los tribunales competentes. Que tengan el derecho a partir de sus ingresos poder invertir en sus empresas.

Estos son solo algunos mecanismos que si se legislaran los trabajadores y los colectivos laborales van a tener la posibilidad de sentirse auténticos propietarios de los medios de producción. Quién sabe a lo mejor encontremos un sendero que nos lleve a esa sociedad que tanto anhelamos, aquellos los que creemos en el socialismo.