El escribidor de blogs

bloguero cubanoPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

Soy un pecador, cometí el pecado original de no tener una formación como periodista o comunicador social y aún así pretender dar una mirada sobre mi realidad. Comprendí mi grave error cuando leí un artículo publicado el 26 de septiembre en el sitio oficial de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Yo que creía ser bloguero aprendí en ese texto que esa palabra no existe, no se menciona, soy solo un “escribidor de blogs” que no está afiliado al movimiento periodístico nacional.

Resulta difícil no sentirse aludido en un escrito tan ambiguo. En él se dice que los medios nacionales están mejorando en la lucha contra el secretismo, una opinión que comparto pero la considero un resultado multifactorial, un producto de la acción constante de los inconformes en nuestra sociedad, algo a lo que han contribuido también los blogueros cubanos y el autor desconoce.

Si la intención era hacer referencia a que algunos pecan de hipercríticos e ignoran los pasos positivos de los últimos años, entonces comulgo con la idea e incluso ya hemos hecho referencia a ella anteriormente, pero lo publicado deja un sabor muy negativo que es difícil de ignorar.

Quizás si los blogueros hubieran sido un movimiento feliz carente de contradicciones ese artículo no hubiera provocado el dolor que expreso, más aún cuando fue escrito por un funcionario de larga trayectoria en el periodismo de nuestro país. Quizás el autor desconoce de las sanciones laborales que sufrieron los primeros en una blogosfera que en estos días llega a convocar a Julian Assange a mostrar su solidaridad con Cuba, que están en la primera línea de defensa de este país, que se equivocan en ocasiones pero lo hacen trabajando voluntariamente por un país mejor, cuando muchos otros no se atreven a arriesgar sus miserias.

En el artículo se les reclama a los blogueros creerse “dueños de decir todo lo que les venga en ganas”, nada más parecido a la libertad de expresión, nada más parecido a lo que debe ser el espíritu de una Revolución por muy bloqueada que esté. Si el autor se refería a la responsabilidad que implica esta labor, créame que un bloguero siente la misma presión que un periodista que quiere ser objetivo y útil a su sociedad.

Nunca he buscado distinciones entre aquellos que escriben en la web, la calidad o el valor de un texto no radica en un título universitario o no, ni siquiera lo había pensado pero obviamente otros sí. Hace unos días vi a una estudiante de periodismo preguntar en una conferencia cuántos de los blogs más consultados son escritos por periodistas, la pregunta era retórica e incluía cierta malicia pero no dejaba de señalar algo sintomático: no se puede despreciar o hacer diferencias entre profesionales o no, el sectarismo no conduce a ninguna parte.

Confieso que el mencionado artículo me deja preocupado, quizá debo esperar a que se otorguen las licencias para los “escribidores de blogs”, debo tener cuidado de no violar alguna ley o resolución, digo, otra que no sea la 127 que sí tengo que irrespetar a diario para seguir existiendo en la web.

Soy un pecador, cometí el pecado original de no tener una formación como periodista o comunicador social y aún así pretender dar una mirada sobre mi realidad. Soy un escribidor de blogs que se comunica mediante ellos por falta de otra vía, este artículo me ha dolido porque muestra cuánto desconocimiento existe aún sobre la blogosfera entre algunos funcionarios del mundo periodístico, este es un hecho… y parafraseando al autor en cuestión: “nadie lo puede tapar con un dedo”.

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