Cuando la perfidia y la bajeza se unen

24payacarro630kvPor: Nyls Gustavo Ponce Seoane

 Ahora que Rosa María Payá se encuentra nuevamente de gira mediática(Chile, Uruguay, otros), reclamando una investigación internacional que afirme su versión del accidente de tránsito en que murió su padre, el enemigo de la Revolución Cubana, Oswaldo Payá, y que Angel Carromero Barrios, el protagonista principal de dicho suceso ha realizado declaraciones que superan con creces en falacias lo declarado inicialmente por ella, procede volver sobre este asunto y salirle al paso a la perfidia y a la bajeza que, en un maridaje promiscuo  inhabitual, se han unido en este caso.

Los Hechos.

Como se sabe, el 22 de julio de 2012, en la provincia Granma, en el oriente de Cuba, ocurrió un accidente  automovilístico en el perdieron la vida los ciudadanos cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero, opositores al socialismo.  En el auto viajaban además, Angel Carromero, español que lo conducía y el sueco Jens Aron Modig que habían ingresado al país con el fin de apoyar técnica y materialmente a la organización contrarrevolucionaria que dirigía Payá, según sus propias declaraciones posteriores a la prensa nacional e internacional televisada a todo el país.

Angel Carromero es dirigente de Nuevas Generaciones, una organización del Partido Popular de España, y Modig miembro del derechista Partido Demócrata Cristiano Sueco. Ambos reconocieron públicamente que su tarea era ponerse en contacto con Payá, entregarle unos 4.000 euros y ayudarlo en la organización de un ala juvenil de disidentes.

El análisis técnico pericial para revelar las causas del accidente dio como resultado exceso de velocidad, no fijarse en la señalización  del tránsito advirtiendo del arreglo de la vía pérdida del control del vehículo que salió de la carretera  yéndose a impactar contra un árbol. Todo esto se apoyó y se confirmó por testimonios de testigos presenciales y del propio Carromero,  protagonista principal del trágico suceso ya que el sueco J.A. Modig desde el principio dijo que iba dormido.

Carromero Barrios, tras ser dado de alta del hospital clínico quirúrgico de Bayamo donde fue atendido por heridas leves, acompañado por el cónsul español, declaró a la Policía Nacional, y posteriormente en rueda de prensa ante periodistas nacionales y extranjeros, que no vio la señal de tráfico que indicaba  la reducción de velocidad por un tramo en obras en el cual se adentró,  lo que le hizo perder  el control del coche saliéndose del terraplén. Sencillamente, como es habitual en estos casos Carromero fue instruido de cargos por homicidio imprudente al ser el conductor del vehículo siniestrado, aplicándose por las autoridades las normas y el proceder previsto en  estos casos. El sueco, que ocupaba el asiento al lado del chofer (el llamado asiento de la muerte), declaró que iba dormido en el momento de la fatalidad.

PROCEDER Y VERSIÓN FAMILIAR DE LOS HECHOS.

Casi inmediatamente después de conocido el incidente y el resultado del análisis pericial, la esposa e hija de Payá, comienzan  a realizar  una campaña que fue ampliamente reflejada y divulgada por los medios extranjeros  diciendo que no creían en la versión oficial del gobierno cubano sobre lo sucedido, solicitando un peritaje internacional y prácticamente acusando al gobierno de haber provocado la peripecia mediante un  carro que perseguía, acosaba y embestía reiteradamente intentando sacar de la vía al auto de los disidentes, pues los ocupantes del automóvil accidentado así lo habían dado a conocer a través de un celular diciendo que eran perseguidos por la Seguridad del Estado cubana.

La reacción de la prensa extranjera, no se hizo esperar: decenas de cables de las agencias de prensa internacionales se hicieron eco de esta versión dando sutilmente a conocer repetidamente hasta el cansancio la opinión de la familia Payá.y aún hoy escriben capciosamente sobre “el controvertido accidente”.

Verdad vs.  Mentira.

La familia Payá, ahora con Rosa María al frente, acusa así al gobierno cubano de haber ejecutado un  atentado y homicidio de carácter político con el fin de librarse de Payá como adversario. ¿Qué evidencias tienen para semejante acusación, de la cuál enseguida se hicieron también eco los enemigos internos y externos del gobierno revolucionario? Pues solo dijeron que recibieron una llamada telefónica a través de un celular  de una ciudadana sueca, que a su vez dijo haber recibido otra de O. Payá  diciéndole que estaba siendo perseguido por la Seguridad del Estado cubana. Caben numerosas preguntas en torno a esta versión pues ni la susodicha sueca, ni la propia familia Payá fueron testigos presenciales, más aún encontrándose lejos de escenario donde ocurrió el lance.

Sí los ocupantes del coche manejado por Carromero se vieron o sintieron perseguidos y acosados, además de embestidos por otro vehículo, ¿Por qué no detuvieron el carro y le preguntaron a los presuntos perseguidores que sucedía y cuál era el problema? Entonces, se puede deducir de la interpretación familiar que se echaron a correr con un carro persiguiéndolo detrás, al igual que una  película norteamericana del género o de los muñequitos soviéticos “Espera, deja que te coja” o del “Correcaminos” norteamericano. ¿Qué sentido tenía eso en un tramo de carretera recto y que además, estaba siendo reparado?

En cuanto a la insinuación de atentado por parte del gobierno cubano en el cual resultaron  muertos Payá y Cepero, esgrimida por la familia no resiste el más mínimo análisis.

El principio al respeto de la vida humana, aunque sea su peor  enemigo,  siempre ha sido una premisa puesta en práctica por los hombres de la Revolución Cubana. Ejemplos sobran. Ahí están  la lucha en La Sierra y  en Playa Girón. Si hubiese sido esa la filosofía de la Revolución para con sus enemigos, ¿hubiesen muerto de muerte natural en Miami connotados sicarios de la tiranía batistiana que buscaron refugio allí? Y el propio Batista, ¿cómo murió? Y el archiasesino Posada Carriles, que hemos visto como la Seguridad del Estado cubana lo ha filmado tramando sus fechorías, de la misma forma que lo filmaron, ¿no lo hubieran podido eliminar? Sin embargo, ahí está paseándose por las calles miamenses…

Ahora bien, como comunes mortales que son, ¿no pudieron los ocupantes del automóvil siniestrado haber tenido  un accidente en el auto en que viajaban?  Y es más, si O. Payá o H. Cepero, uno de los dos,  hubiese ido sentado en el asiento al lado del chofer, no se hubiera matado, como no se mató el sueco Modig. ¡Extraña casualidad de este accidente que tuvo sus características particulares ya que por lo común  el occiso es el que va en ese asiento en caso de accidente¡ Y aquí se mataron los dos  ocupantes del asiento trasero, que son los que generalmente se salvan.  ¿Y quién sabía como se habían distribuido ellos los asientos en el interior del coche?

Difícil es creer que dicho lance, si hubiera sido provocado por una embestida de otro carro estuviera tan precisa- y exactamente planificado para matar a Paya y a su acompañante y que Carromero y Modig. salieran ilesos y salvos Es evidente  que el español, no acostumbrado a nuestras carreteras cuando están en estado de reparación venía a alta velocidad y freno bruscamente, perdió la estabilidad del carro y se fue a estrellar dando giros contra  el árbol por la parte trasera. No tuvo el tino ni la pericia  de  ir amainando poco a poco la velocidad, bajando el acelerador cuando paso a la vía en reparación. ¿Qué clase de chofer es Carromero?

LA NUEVA VERSIÓN  DE CARROMERO

Y ahora resulta ser que, de repente,  en España al año después del juicio Angel Carromero comienza a narrar una nueva versión de los hechos “para ayudar a la familia Payá” diciendo que un militar cubano lo abofeteó “un par de veces” para disuadirlo de insistir en que la muerte  de Oswaldo Payá  había sido causada por agentes de la Seguridad del Estado y no como resultado del accidente.

También dijo, en declaraciones “corregidas y aumentadas” que dejaron chiquitas a las inicialmente formuladas por la familia Payá y por la propia Rosa María en sus recorridos, que la evidencia lo llevó a concluir que Oswaldo Payá y Harold Cepero, sobrevivieron al accidente automovilístico y fueron ultimados posteriormente por agentes de la Seguridad cubana. Esto y otras sandeces que no merecen ni comentarios ha dicho Carromero por vía telefónica desde Madrid a El Nuevo Herald de Miami en un relato  publicado por Juan Tamayo el 14/08/2013.

Carromero afirmó que un cubano en uniforme militar “me abofeteó un par de veces” para persuadirlo de que él estaba equivocado al insistir que un carro con chapa del gobierno había embestido su vehículo por detrás y causado el choque.

Después de conocida esta nueva versión caben, una vez mas, múltiples interrogantes dirigidas a Carromero: ¿Por qué no realizó esa denuncia ante la prensa nacional e internacional en la rueda de prensa en la que el y Modig participaron antes del juicio? ¿No hubiera sido ese un buen momento? ¿Por qué no hizo esa denuncia en el propio juicio donde toda la prensa, cubana y extranjera, estuvo presente? ¿Por qué no la hizo en el momento de llegar a España, ya libre del aparato de la Seguridad cubana? Y si eso fue así, como el dice ahora después de entrevistarse con Rosa María y conocer la propaganda mediática existente y que se realiza al  respecto, ¿por qué la seguridad cubana, que es tan tenebrosa según él, no aprovechó el momento y los dejó  con vida a el y a Modig? Según su lógica, si esto fue así con Payá y Cepero, ¿No hubiera sido mejor haberlos eliminados a ellos también para no dejar testigo alguno?

Si no fuera más que evidente la intencionalidad política de Carromero y Rosa María Payá y sus acólitos que quizás busquen mediante una burda manipulación mediática el apoyo del partido gobernante español para  incriminar, con esa fuerza más, al gobierno cubano en España teniendo en cuenta que Oswaldo Payá era ciudadano español también y que Angel Carromero pertenece  al Partido Popular  dentro del cual es uno de los dirigentes de sus Juventudes, podría decirse que lo que hacen v dicen Angel Carromero y Rosa María Payá en estos momentos es una verdadera ofensa al sentido común, la decencia  y a la inteligencia  del ser humano. Y peor aún: ¡No respetan ni la memoria de sus muertos!

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