Cuba necesita una bolsa comercial

se-vende-cartel-casa-cuba Por: Roberto G. Peralo (roberto.peralo@umcc.cu)

Uno de mis pasatiempos en la mañana cuando me traslado hacia la universidad, es contar cuántos carteles nuevos han sido colocados ofreciendo nuevos productos y servicios. Son más de 38 en todo el trayecto, de apenas unos kilómetros. Ofertan de todo lo que se pueda uno imaginar: una casa, un colchón, una bicicleta, un carro y una gran variedad de servicios.

En una de mis clases donde utilizaba como referencias las especulaciones financieras en las bolsas de valores. Unos de los estudiantes me pregunta: ¿por qué en Cuba no hay una bolsa comercial?

En Cuba existe la Feria Internacional de la Habana que realiza la función de bolsa comercial pero sesiona una vez al año y por una semana, donde las empresas tienen la oportunidad de mostrar su cartera de productos y servicios. En 1890 se estableció en Cuba la primera bolsa comercial de forma oficial que duró hasta 1898, por la misma fecha existía otra de carácter privado que era la preferida por los comerciantes pero que operaba de forma ilegal, hasta que en el año 1910 se le concedió autorización oficial mediante un decreto presidencial. Esta bolsa que funcionó hasta 1959 en realidad no tuvo mucha relevancia para los comerciantes de nuestro país porque preferían acudir al mercado de Estados Unidos.

Una estudiante que trabaja en la empresa cubana del Ron comparte la experiencia de haber participado en varias ocasiones en la Feria de la Habana. “sin dudas cada vez que nuestra empresa participa en la feria nuestros negocios se multiplican”. Lamenta que sea en un periodo tan corto de tiempo.

Otro estudiante mencionó que cuando él necesita comprar algo entra a Revolico, allí encuentra siempre lo que anda buscando, con diferentes ofertas y precios. A pesar de ser una página que se encuentra bloqueada por ser ilegal siempre se las arregla para acceder a ella. La pone como un ejemplo de una bolsa comercial.

Otro estudiante me narra el desconsuelo de su padre, que es pequeño agricultor, al ver cómo se le echaba a perder toda una cosecha de fruta bomba (más de 500 quintales) por no encontrar un comprador que la quisiera. En Cuba no existe un mercado al por mayor donde se puedan ofertar estas cantidades de productos.

Estas experiencias reales me da la medida de la necesidad de crear espacios físicos permanentes donde se pueda comercializar productos y servicios de todos los sectores de la economía. En los que pudieran participar personas particulares, cuentapropistas o no, como también empresas estatales y campesinos. Pudiera constituir la solución al gran mercado mayorista que tanto reclaman los cuentapropistas.

Es imprescindible que una de las regulaciones para comercializar en esta bolsa sea que los productos que se oferten se encuentran fuera de lo planificado y comprometido con la economía nacional. Medida que permite que no exista conflictos ni contradicción con la esencia de nuestra economía planificada.

Cuando el desarrollo tecnológico lo permita, estos centros comerciales cuente con una plataforma web al cual se pueda acceder desde cualquier punto de la geografía cubana.

El auge en la actividad económico que se viene experimentando por estos tiempos en Cuba, producto de la liberación de la fuerzas productivas hay que concéntralo en un centro donde todas las personas jurídicas y naturales tengan acceso a una información rápida y precisa de todo lo que necesita ser vendido y de todo lo que necesita ser comprado. No puede ser que nuestras bellas ciudades se conviertan en grandes bolsas comerciales, donde lo que predomine sea lo antiestético y el caos comercial.