Luis Silva: la carta y el carro

carta copia Por: Luis Silva

Quiero aprovechar por esta vía para invitar a todos mis amigos de Facebook a un cumpleaños que voy a celebrar en mi casa. En octubre estaré festejando el primer añito de mi CARTA PARA COMPRARME UN CARRO. Ya va a hacer un año que la tengo. ¡Qué rápido pasa el tiempo! Tendrían que verla ya cómo está. Deja ver si después pongo fotos de ella, para que la vean. Qué chulita está, con su cuñito y todo del Ministerio del Transporte.

Es muy probable que los vuelva a invitar para los 2 añitos. Y quizás para los 3. Porque no se están vendiendo carros ahora, ni se sabe cuándo venderán. Y cuando empiecen a vender, tengo el turno 5600.

Pero bueno, lo más importante es tener la carta. Ya con la carta en la mano, eres otra persona, estás más tranquilo. Sabes que un día vas a tener un carro. Y lo mejor de todo es que no es un carro nuevo. ¿Para qué un artista o un deportista o un piloto quiere un carro nuevo? Eso ya es un lujo que no podemos permitirnos. Mi mayor satisfacción es saber que con ella (LA CARTA) me compro un carro que ya utilizó un amigo visitante extranjero. O dos amigos, o tres. O quizás mil amigos extranjeros. Pero te sientes feliz al saber que tendrás un carro que ya conoce Cuba de arriba a abajo. Un carro que ha subido Viñales 180 veces. Ha estado en Baracoa 35. Posiblemente el carro haya subido el Turquino. Y cualquier golpecito que tenga, cualquier abolladura, cualquier farol rajadito, cualquier asiento hundido de montar 7 muchachitas a la vez, o algo así, te recordarán que gracias a ese auto, nuestros amigos turistas conocieron la patria. Estoy casi al llorar de alegría. Discúlpenme.

Y ahí está la carta, oyendo la conversación. Y no puedo pasar por alto su primer añito en mi poder. Le haremos un cake, que lo hacen muy rico en el Cotorro. Deja ver quién tiene un carro que me pueda llevar al Cotorro, para buscar el cake.

Por supuesto que invitaré también (no pueden faltar) las personas que dieron a luz esta carta. Ellos son muy importantes para mi. Son los que tomaron la decisión de que Yo, Luis Silva, merecía tener un carro. Sin ellos, hoy ¿qué sería de mi vida? Ellos me han autorizado. Y ya con eso estoy más que feliz. También vendrán los compañeros de la ONAT, quienes chequearon que todos mis ingresos estaban justificados y no eran robados. Por cierto, ahora mismo estoy viendo por la ventana de mi cuarto, a un vecino mío que se acaba de echar tremendo Hyundai. Pero él no trabaja en nada. Ohh, parece que se les escapó a la gente de la ONAT.

Gracias a la vida, por darnos estas cosas lindas que nos das.

Esperen próximamente fotos de la carta.