Stalin: la perversión de la Utopía (I)

stalinPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

La esclerosis es un síntoma de deterioro del organismo, una enfermedad degenerativa que anuncia una espiral descendente biológicamente hablando. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tuvo algo parecido, bajo la égida de Stalin su objetivo social fue pervertido y llegó a crearse una teoría esclerotizada que en la práctica justificaba el discurso hegemónico de sus dirigentes. Aunque se hiciera alusión constante a las palabras de Marx y Lenin, la filosofía que imperaba era el positivismo y no el Marxismo, el modelo que se creaba era hegemónico y no socialista.

Incluso antes de morir, Lenin presintió la tormenta que se avecinaba sobre la URSS y describió el Estado soviético como un auto que se rehúsa a obedecer a su conductor, “como si estuviera conducido por una mano misteriosa y sin ley”, eran los hilos de Stalin asegurándose el control del Partido. La pugna por ser el sucesor de Lenin duró poco, Trotsky tenía muchos menos seguidores que el georgiano y pronto sería expulsado de la URSS, sería perseguido luego por varios países y terminaría asesinado por el servicio secreto soviético.

Es de sobra conocido la gran hambruna que vivió Ucrania, cuando Stalin ordenó la cooperativización forzosa, su nieta pequeña un día llegó a mencionarle los ucranianos hambrientos que había visto y la respuesta del Gran Líder fue tajante: “es una niña e inventa cosas”.

En el libro Vida y Destino de Vasili Grossman se cuenta: “durante el período de la colectivización general, vio convoyes atestados de familias sacadas de los Gulags, vio caer en la nieve a personas extenuadas que ya no volvían a levantarse, vio pueblos cerrados sin un alma, con las puertas y ventanas tapiadas, vio a una campesina arrestada, cubierta de harapos, el cuello carniseco, las manos oscuras de trabajadora, a la que quienes escoltaban miraban con espanto, la mujer, enloquecida por el hambre, se había comido a sus dos hijos ”. El modelo estalinista compartía rasgos del pasado ruso, Pedro El Grande e Iván el Terrible habían gobernado bajo principios semejantes.

En una conversación con Leonardo Padura este me comenta sobre la URSS: “Si tuviera que encontrar una razón para poder explicar por qué una idea que nace con el principio de que se va a crear una sociedad en la que todos los hombres van a ser iguales y van a vivir con el máximo de democracia, esa idea se pervierte y casi que se convierte en su contrario, si tuviera que encontrar un punto, el más visible sería Stalin”.

Hasta el momento su influencia se limitaba a su país y el alcance de la Internacional Comunista, no fue hasta la Segunda Guerra Mundial que su influjo no tuvo impacto y reconocimiento en los países occidentales. El error histórico que significó el Pacto Molotov-Ribbentrop ha sido estudiado a fondo, lo interesante del asunto es que cuando los alemanes lo traicionan e invaden el territorio soviético, Stalin demoró mucho en reaccionar y asumir la situación. Para alguien que tenía un poder omnímodo resultaba muy difícil admitir que confiar en Hitler había sido un error… Ya en ese momento la esclerosis era demasiada, el organismo se había deteriorado mucho, la utopía comunista se pervertía y se sacrificaban los sueños en nombre del líder.

Próximamente: Stalin: las huellas en Cuba (II)

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