Video Censurado

manuel calviño-video Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

Soy enemigo de las prohibiciones, los controles y las restricciones, siempre he pensado que con el pretexto de protegernos hemos apelado a ellas en demasiadas ocasiones y el resultado ha sido desastroso. Basados en una política equivocada, limitamos la circulación de información crucial para nuestro pueblo, una actitud que nos pasa factura día a día sin darnos cuenta.

En los últimos años el Estado ha impulsado una voluntad de cambio en el país, con cierta tardanza ha reconocido las graves contradicciones que aquejan a nuestra sociedad y se ha propuesto salvar a la Revolución, cuando solo unos años atrás ni siquiera se reconocía que esta pudiera ser destruida. En estos días se habla de cambio mentalidad y transformación del país pero los mecanismos sociales y las reglas del juego varían mucho más lentamente. Esto explica muchas cosas.

Desde hace días ha circulado por doquier un video del sicólogo cubano Manuel Calviño que aborda el cambio de mentalidad, lo ha visto un montón de gente. El efecto ante este video no puede ser más que positivo, el psicólogo se desenvuelve con una naturalidad mayor que en su programa de televisión y aborda la realidad con una franqueza maravillosa, el tipo de lenguaje que podría lograr un mayor consenso social. El video ha circulado por vías informales, todo parece indicar que era de “consumo interno”, “información compartimentada” o como quieran decirle. Por alguna razón me recuerda aquello de que la revolución no será transmitida.

En cambio, proliferan los videos que se insertan en los hogares cubanos por las mismas vías alternativas pero con un discurso político que busca alterar el orden constitucional del país. Estos son mucho más numerosos y los encuentras por doquier, gozan de la aureola positiva que les brinda lo prohibido, el misterio de lo oculto, algo que en el mundo entero le pertenece a la izquierda política y sus luchas pero que al vivir en una revolución que se encuentra en el poder, se trastoca sin que le prestemos mucha atención.

Entonces, los videos nuestros son regulados/censurados/compartimentados y los de la otra orilla política circulan libremente, increíble pero cierto. A los funcionarios les proyectan videos sobre casos de corrupción que no llegan al resto de las personas, como si estos episodios, algunos escandalosos por tener un muy alto nivel, no afectaran a la totalidad de los cubanos.

Tengo el orgullo (aún) de militar en la Unión de Jóvenes Comunistas UJC, por ello, siendo estudiante universitario pude ver el video que explicaba la separación de Carlos Lage Dávila y Felipe Pérez Roque de sus respectivos cargos. El video me daba elementos para valorar un suceso que era para mí inexplicable, solo lo vieron los militantes del partido y la juventud comunista. Hasta el día de hoy no entiendo cómo se le puede explicar un asunto que afecta a todos los ciudadanos de la nación, solo a una parte de estos, por muy vanguardia y todo que sea.

Lo cierto es que la censura, alimentada por un errado concepto de control de la información, se aplica a videos nuestros que bien pudieran ser exhibidos masivamente, o al menos crear contenidos de este tipo con ese objetivo expreso. Mientras lo pensamos un poco, esperamos una reunión en que esto se decida y una firma que lo autorice, serán los otros videos los que pululen. Y el sentido común seguirá de vacaciones.