Periodistas: frustraciones y deudas

Por: La Joven Cuba (lajovencuba@umcc.cu)

“Si hay más de 100 muertos y nosotros no lo decimos. ¿Qué carajos es el periodismo?” Eduardo del Llano

Si en otras partes del mundo los abogados son las principales víctimas de los chistes por su mala fama, en Cuba quienes están en la mirilla del pueblo son los periodistas. A veces somos injustos y confundimos prensa con periodismo, que aunque se parecen no es igual, la prensa la hacen no solo los periodistas. Ahí es donde se complica el asunto.

Hay quien dice que de las cosas internas no debemos hablar pues eso solo le da armas al enemigo. En una ocasión le dijimos a una persona que en la sección de “Cartas a la Dirección” del Granma -Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba- se publican artículos muy fuertes. Esa persona respondió que el Granma sí puede hacerlo, por ser lo que es, nosotros discrepamos, creemos que el Granma lo hace para decirle a los demás: si yo lo hago entonces también debes hacerlo tú.

¿Cómo reaccionaría un periodista ante la indolencia? ¿Cuánto pudiera aportar en la solución de muchos problemas si pudiera actuar según el natural instinto periodístico y no acorde al triste papel que los hemos reducido? Si lo asociamos a términos beisboleros – a tono con los Play Off- es como si a un pitcher que puede tirar 98 millas le dijeran que solo puede llegar a 80. Tiene que soportar las críticas de los demás por no hacer las cosas bien mientras se siente frustrado porque sabe que puede hacer más.

Tenemos amigos periodistas y por tanto sabemos lo difícil que es su trabajo. Todavía se insiste en silenciar o minimizar algunas noticias, aun cuando sea algo tan inútil como ocultar un elefante en un campo de rosas. Esto sucede ahora pero los tiempos venideros prometen ser más complejos. Muchos artistas que en un momento “se fueron” ahora regresan, los entrevistan y salen en Lucas, pero por ejemplo, con los deportistas no sucede así… De alguna manera la permisibilidad informativa es mayor en el campo del arte que en el deporte.

Hace poco vinieron a Cuba José Ariel Contreras y Reinaldo Ordóñez. La gente los reconoció y se tomó foto con ellos pero la prensa nacional no mencionó una palabra aunque evidentemente era un asunto de interés público. No podemos ignorar estos deportistas porque nos guste o no, ellos y tantos otros, son parte de la historia del deporte cubano y la gente los sigue. Si no damos la información nosotros entonces irán a buscarla en otros sitios que entre una cosa y otra sueltan veneno contra nuestro sistema político.

Escuchamos en Radio Rebelde que en el próximo Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) se abordará qué se puede publicar y de qué forma, nos preocupó muchísimo este comentario que ve a los periodistas como niños pequeños a los que les están leyendo las reglas en el jardín de infantes. En su lugar deberían abordar qué no se puede publicar y bajo qué justificación. La ausencia de un tema de interés de nuestros medios debe ser la excepción y no la regla.

Creemos que se puede hacer un periodismo nuevo con los mismos periodistas porque calidad no les falta y más bien han estado limitados hasta ahora en sus potencialidades, la pregunta sería: ¿se puede cambiar la prensa con los mismos funcionarios que hasta ahora hemos tenido en el sector? ¿No sería prudente aplicar un criterio de selección más idóneo? El primer paso podría ser poner a periodistas al frente de los medios informativos siempre sea posible, muchas veces no es así, muchas veces la “confiabilidad” de una persona impera sobre los conocimientos de otra.

En Cuba el principal responsable por cada uno de los productos informativos es el director del medio en cuestión en vez de los periodistas. Mientras nuestros directores sientan la inseguridad constante que implica su cargo, tan susceptible a una sanción administrativa por errores que forman parte de la realidad cotidiana de un medio informativo, se limitarán muchos de ellos a condenar innumerables productos por atrevidos o riesgosos. Esa búsqueda por la seguridad personal termina en muchas ocasiones por conducir al camino de la mediocridad, aunque se tengan en nómina excelentes periodistas.

Cuando el Noticiero Nacional de Televisión se refiere a que el ejército sirio está retomando los alrededores de Damasco, uno se pregunta dónde estaba la noticia que informaba que esos territorios habían sido tomados por los rebeldes. Cuando la realidad internacional no se muestra en su totalidad, con las victorias y derrotas que naturalmente sufren los pueblos en sus luchas, podemos ver lo difícil que es mostrar esos matices cuando nos referimos a nuestro propio país.

Anoche luego del partido de béisbol entre Villa Clara y Cienfuegos, en la conferencia de prensa el manager Ramón Moré se insultaba por una pregunta de un periodista y le decía luego qué era lo que podía y no podía preguntarle. Lo más triste fue ver al reportero ceder, quedarse en silencio y permitir semejante barbaridad. ¿Hasta cuándo nuestros periodistas van a permitir que una figura o un funcionario público les diga lo que tienen que hacer? ¿Van a seguir pidiendo permiso para hacer su trabajo, lo que les toca? Los revolucionarios no pedimos permiso cuando sabemos qué hay que hacer.

No podemos esperar que nuestra prensa sea creíble, que esté a la altura de estos tiempos si evitamos temas que de todas formas le llegarán a la población por otras vías. Son grandes los retos que tiene la prensa por delante y sabemos que se están dando pasos importantes pero si nos pidieran un balance ahora mismo, diríamos sin lugar a dudas que hasta estos momentos: el periodismo cubano está lleno de frustraciones y deudas.