Cualquier semejanza ¿pura coincidencia?

 

jfghf Por: Roberto G. Peralo    (roberto.peralo@umcc.cu)

Quién no ha visto películas, donde la trama se puede anticipar antes de que anuncien el título. No es que uno sea adivino, se nos presenta un guión que hemos visto anteriormente, solo cambian los actores, la escenografía y algunos matices.

Esta película comienza el día 21 de febrero 2011 donde aparece un artículo publicado en el blog del periodista Británico Hugh Miles. El bloguero comenta que a través de informes se entera que “supuestamente”(palabra traducida textualmente del artículo) “el régimen de Gaddafi ha desplegado helicópteros y aviones para aplastar un levantamiento popular en contra de su gobierno, supuestamente piloteados por los mercenarios de Europa del Este, Cuba y otros países”. En su artículo el autor no hace referencia a la fuente de información ni a su origen, dedicándole solo una oración a esta información.

Este es la causa que motiva una zona de incursión aérea en Libia para que aviones de la OTAN bombardeen una zona de residencia donde provocan la muerte de niños indefensos. El objetivo era aplicar la justicia divina y asesinar a Gadafi “pero bueno esos niños se encontraban en el lugar y el momento equivocado”. Esta frase es tomada de otra película.

El uso de aviones no era muy efectivo, así que asesores militares armaron y entrenaron a los supuestos revolucionarios. Primero se aseguraron que pudieran pagar esas armas entregándoles a los rebeldes los fondos del gobierno libio que fueron congelados,- pensando en todo.

No es necesario contarles el final de esta película.

Para esta otra película se escoge como escenario a Siria. Pura casualidad, esta película también tiene su “bloguera disidente”, joven y lesbiana todo lo que escribía era replicado por la prensa internacional, el filme alcanzó su clímax cuando se denunció su secuestro por el gobierno sirio. Su imagen apareció entonces en todos los diarios, hubo conmoción en el mundo entero. Pero la bloguera Amina Arraf Abdallah al-Omari en realidad, nunca existió. Era solo un personaje construido por Tom MacMaster, un norteamericano, residente en Escocia.

Ningún medio de prensa se tomó el trabajo de explicar tal engaño. A la altura de los acontecimientos esto ya no es importante. Siria está llena de mercenarios armados y entrenados por la OTAN y EE.UU., implantando el asesinato y el terror por doquier. No pasa un solo día que no ocurra un atentado que asesine a decenas de personas inocentes. Creo que le llaman daños colaterales. El final de esta película no se ha escrito aun pero ya está apareciendo en el guión la existencia de unas supuestas armas químicas. Esta escena es copia fiel de otra película.

Pero los mismos directores siguen aplicando el mismo guión sin variarlo mucho. ¿Realmente creerán que todo su público es estúpido? Esta película tiene como escenario una isla caribeña. Usan el mismo eslogan “primavera árabe” pero en este caso lo variaron un poco “primavera negra”, recordemos cuánta publicidad se gastaron en aquella cruzada. También como se esforzaron por la campaña internacional de un supuesto levantamiento popular en Cuba en el mes de febrero de 2011, esperaban que ocurriera lo mismo que en Egipto. En esta película hubo un problema de producción porque la puesta en escena no resulto como la planearon.

No puede faltar la bloguera, guión que se respete tiene que tener la suya. Se han gastado millones para tratar de legitimar este fraude. Recuerdo aquella desfachatez de querer convertir una piedra que de forma fortuita rompió el cristal de un auto, en un asalto a mano armada a un vehículo diplomático. El momento cumbre de esta bloguera fue la entrevista que le concediera Barak Obama el presidente de los EE.UU, una escena meritoria de un Oscar. Engañaron a medio mundo y nadie se ha molestado en dar una explicación.

Usé como título de este artículo un refrán que usaba mi abuela de forma irónica para referirse a sucesos que ocurrieran de igual forma en momentos diferentes que supuestamente eran fruto de la casualidad. Ahora se me ocurre otro refrán, esta vez no es de mi abuela: “Los pueblos que desconozcan la historia está condenados a repetirla”.

Anuncios