El #twitthab 2.0: menos vitrina y más conspiración

Foto: Roberto Suárez
A mi derecha Conrad Tribble, Jefe Adjunto de la SINA

Por: Harold Cárdenas Lema

El Twitthab 2.0 fue un marco de socialización enrarecido. Si se quería construir algo en conjunto o tener un logro concreto entonces podemos decir que lo ocurrido el lunes fue un fracaso, poco podíamos hacer en un parque del Vedado tan abiertamente, los conspiradores no estamos acostumbrados a ese nivel de exposición.

Los blogueros somos muy críticos con el formalismo, y el espacio pecó de ello, no podemos reproducir precisamente aquello que criticamos. Si la idea era sencillamente encontrarnos una vez más, como hacemos desde hace tiempo y de manera mucho más informal, entonces fue útil como pretexto.

Con la sorpresiva presencia de Conrad Tribble, Jefe Adjunto de la Sección de Intereses de Estados Unidos, el espacio sirvió para que algunos expresaran sus opiniones físicamente, sin teclado de por medio, en ese sentido fue una lección de tolerancia y confluencia pero eso no basta para las tantas metas que tienen las redes sociales cubanas.

Al Twitthab en esta ocasión lo salvó un poco de ron que alguien trajo y la guitarra de Fidel Díaz Castro, por lo demás, poco pudimos hacer excepto sonreír a las cámaras. “Bonitos y gorditos” como dice un dibujo animado, nada de lo que necesita este país de nosotros y si mucho combustible para las pequeñas vanidades.

Demasiada gente allí que no tenían nada que ver con nosotros, lo ocurrido el pasado viernes fue una oportunidad para que un público disímil fuera a verse las caras, a “calcularse” unos a otros, por eso cualquier idea hereje fue agradecida inmediatamente, desde irse al malecón hasta tirarse al piso a tomar ron y escuchar música.

El pasado viernes puso en evidencia nuestra incapacidad para construir algo cuando el abanico ideológico es demasiado amplio. Para el futuro me limitaré a conspirar en las sombras, a ser un hereje lo más alejado del fuego posible. Siguiendo esa lógica, el encuentro del viernes sirvió para algo que ya el Blogazo me había enseñado un año atrás: a cómo no hacer las cosas. También se agradece.