Llegué tarde a los Cinco

rene-gonzalez-sehwerertPor: Harold Cárdenas Lema

 Cuba está en un momento interesante de su historia, los caminos trillados y los modelos del pasado han quedado atrás, por suerte. En ese contexto convulso, los cubanos nos arrojamos desde hace años a una campaña por el regreso de cinco hombres a nuestro país. Y hemos aprendido mucho en el proceso.

Confieso que no me identifiqué con el caso al inicio, permanecí al margen en un desconocimiento voluntario. Por muy justo que fuera, eso de estar de una campaña política en otra me hacía ronchas, implicaba cierto desangramiento nacional y le servía de excusa a los enemigos de nuestro sistema político. Llegué a los cinco por casualidad, por un amigo que me contó una anécdota de uno de ellos. Llegué a los cinco porque no podía ocurrir de otra forma, mi ingratitud inconsciente saldaría su deuda en el futuro.

Las historias de la cárcel y su comportamiento fueron el primer aldabonazo, el drama familiar fue el segundo, ya la empatía hizo el resto y terminé por implicarme en una lucha que es también por nosotros mismos. Siempre he sido muy crítico con la forma en que hemos manejado su caso en los medios nacionales, lo sigo siendo aunque reconozco el grado de dificultad.

Mi complejo de culpa salía a relucir cada vez que me escribía con Gerardo o René porque había llegado tarde a su lucha. Mi militancia se reafirmó el día en que conocí a René personalmente, en que me atreví a preguntarle las cosas más personales y contestó como si le hubiera pedido la hora. El arresto en su casa cerca de las 5:00 am, la incertidumbre por la familia y la presión interna se sumaron a los trucos policiales habituales, René sobrevivió todo esto y lo volvió aún más fuerte.

Cuando entró al hueco en la prisión, se prometió a sí mismo afianzarse ideológicamente, físicamente y espiritualmente: ese día solo pudo hacer ejercicios físicos. Los grandes hombres siguen siendo hombres, y es algo que agradezco infinitamente, no podría identificarme con él de otra forma. No puedo esperar para verlo de nuevo, yo que creía tener una mentalidad abierta al diálogo, René me enseñó ese día lecciones de tolerancia, democracia y participación,  lástima que más personas aún no lo conozcan así y les llegue solo el cliché que nosotros mismos hemos construido.

Cuba tiene graves problemas de corrupción social y no son pocos los dirigentes que aún no alcanzan lo que eufemísticamente hemos llamado “cambio de mentalidad”, en ese ambiente, me alegra la noticia de que René se queda en Cuba pues necesitamos gente así, incondicional. Él y sus compañeros lo han demostrado con creces. Llegué tarde a la batalla por los Cinco, buscaré la absolución a través de la propia lucha.