Palabras cruzadas: interpretando al Che

Che

Por: Roberto G. Peralo

email: roberto.peralo@umcc.cu

Desde hace rato venimos pensando en la posibilidad de crear en La Joven Cuba una sección de réplica para algunos artículos que circulan en la web. Con el objetivo de mostrar opiniones contrapuestas y estimular aún más el debate, siempre alejados de cualquier chanchullo o chancleteo cibernético. Expresando nuestros puntos de vistas y dando opiniones a favor o en contra, en un clima de respeto y armonía que promueva la participación de otros colaboradores.

Esta vez escogí un artículo de un excelente amigo Darío Alejandro Escobar, guantanamero -de corazón nada más- porque este joven muy cubano vive y estudia en La Habana. Sus ideas, propuestas y sentimientos los podemos leer en su blog “Un Guajiro Ilustrado.

En el mes de marzo publica su artículo Valentía Intelectual, donde se refiere a una frase del profesor Carlos Alzugaray Treto expresada durante un debate de la Revista Temas.

Alzugaray dijo: el Che es una persona (en presente, según recuerdo) a la que admiro muchísimo, pero Cuba ha pagado muy alto el precio de una de sus sentencias, esta es que “no podemos construir el socialismo con las armas melladas del capitalismo”.

Tengo mis razones para discrepar con Alzugaray. Cuando uno lee la obra intelectual que nos legara el Che se percata de la prioridad que él le daba al uso de las herramientas y técnicas de gestión empresarial que se usan en el capitalismo de su época.

En este artículo el Che dice “… El imperialismo no ha sucumbido gracias a su capacidad de extraer ganancias, recursos, de los países dependientes y exportarles conflictos, contradicciones, gracias a la alianza con la clase obrera de sus propios países desarrollados contra el conjunto de los países dependientes. En ese capitalismo desarrollado están los gérmenes técnicos del socialismo mucho más que en el viejo sistema del llamado cálculo económico que es, a su vez, heredero de un capitalismo que ya está superado en sí mismo y que, sin embargo ha sido tomado como modelo del desarrollo socialista”.

“Debiéramos, pues, mirar en el espejo donde se están reflejando una serie de técnicas correctas de producción que todavía no han chocado con sus relaciones de producción… …Para dar una idea de la extraordinaria diferencia práctica que existe hoy entre el capitalismo y el socialismo se puede citar el caso de la automatización; mientras en los países capitalistas la automatización avanza a extremos realmente vertiginosos, en el socialismo están mucho más atrasados. Se podría argumentar sobre una serie de problemas que afrontarán los capitalistas en el futuro inmediato, debido a la lucha de los trabajadores contra la desocupación, cosa aparen­temente exacta, pero lo cierto es que hoy el capitalismo se desarrolla en ese camino más rápidamente que el socialismo”.

No por gusto el Che dijo: “En la parte técnica, nuestro sistema trata de tomar lo más avanzado de los capitalistas.” En su pensamiento se hace evidente la importancia del “desarrollo económico” para poder construir el socialismo e identifica que en el sistema capitalista existen muchas de las claves para lograr esto.

¿Cuál es el aprendizaje al que nos tiene que llevar este análisis y dónde hay que aplicar la dialéctica? En la actualidad debemos identificar “las armas melladas del capitalismo” y desecharlas, tomando “lo más avanzado de los capitalistas” y adaptarlo a esta realidad que puede gustarnos o no pero es nuestra.

Cuando releo la frase de Alzugaray pienso que donde Cuba ha pagado muy alto su precio, es en no escuchar algunas de las sentencia del Che, esta es una de ellas:

“…Muchos sentirán sincera extrañeza ante este cúmulo de razones nuevas y diferentes, otros se sentirán heridos y habrá quienes vean en todo el libro sólo una rabiosa posición anticomunista disfrazada de argumentación teórica. Pero muchos (lo esperamos sinceramente) sentirán el hálito de nuevas ideas y verán expresadas sus razones, hasta ahora inconexas, inorgánicas, en un todo más o menos vertebrado.

A ese grupo de hombres va dirigido fundamentalmente el libro y también a la multitud de estudiantes cubanos que tienen que pasar por el doloroso proceso de aprender “verdades eternas” en las publicaciones que vienen, sobre todo, de la URSS y observar cómo nuestra actitud y los repetidos planteamientos de nuestros dirigentes se dan de patadas con lo que leen en los textos. A los que nos miren con desconfianza basados en la estimación y lealtad que experimentan respecto a los países socialistas les hacemos una sola advertencia: la afirmación de Marx, asentada en las primeras páginas de El Capital, sobre la incapacidad de la ciencia burguesa para criticarse a si misma, utilizando en su lugar la apologética, puede aplicarse hoy desgraciadamente, a la ciencia económica marxista. Este libro constituye un intento de retomar la buena senda e independientemente de su valor científico…” (1)

Esta sin dudas es una buena lección para todos los que luchamos por construir un proyecto socialista autóctono.

(1) (Tomado del libro “Apuntes Críticos a la Economía Política”. Editorial Ciencias Sociales, La Habana 2006 Pág. 28)

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