14 de abril: lecciones para Cuba

Marcha de jóvenes estudiantes por el Fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina _Foto Calixto.N. Llanes Vila 1

Por: Osmany Sánchez

email: jimmy@umcc.cu

Los resultados de las recientes elecciones en Venezuela sorprendieron a todos los que siguieron de cerca este proceso. Aunque como siempre los medios de comunicación daban como ganador a Hennrique Carriles, los más objetivos preveían una holgada victoria del proceso revolucionario incluso la mayoría de las encuestas daban no menos de 10 puntos de ventaja.

¿Por qué fue tan cerrada la victoria? ¿Por qué obtuvo tantos votos la derecha? De este proceso Cuba puede sacar una gran enseñanza. Muchos de los errores que llevaron a ese resultado en Venezuela quizás los estemos cometiendo nosotros aquí y se impone entonces reflexionar sobre ese tema y no dejar para mañana lo que debemos hacer hoy.

Aunque Capriles obtuvo más de 7 millones de votos, yo dudo mucho que todos los que votaron por él estén en contra del proceso revolucionario en ese país. Lo que sucede es que aunque representan a la más recalcitrante derecha venezolana y forman parte de esa burguesía que durante decenas de años gobernó en Venezuela sin preocuparse por los pobres, para la campaña política se disfrazaron de izquierdistas y confundieron a muchas personas.

La derecha en Venezuela prometió mantener las misiones sociales, a los médicos cubanos y hasta darles la nacionalidad –unas semanas antes decían que los médicos eran agentes de la seguridad del estado- además de que subirían el salario mínimo, eliminarían la violencia (el estado Miranda donde gobierna Capriles es uno de los más violentos) y otras promesas típicas de la demagogia y la politiquería tradicional. Al final muchos ingenuos pensaron que estaban eligiendo entre dos versiones del proceso revolucionario.

En Venezuela la prensa burguesa (El País, CNN, etc) que como siempre está a favor de la derecha y contra los gobiernos progresistas, actuaron sin el menor pudor. Publicación de rumores y fotos falsas que incentivaron la violencia y campañas difamatorias contra el candidato de la Izquierda y contra la revolución bolivariana fueron ejemplos de la muy cacareada libertad de expresión.

Apenas unos días después y como ejemplo de cómo funciona esta prensa corporativa, en las elecciones de Paraguay a la Izquierda no le dieron oportunidades en sus espacios informativos para promover su plataforma política. Otro ejemplo de la “libertad de expresión”.

Lecciones para Cuba

 

No basta con que la Revolución haga muchas cosas en beneficio del pueblo –al que se debe- sino es capaz de que este sea conciente de estos logros. Una de las características más sobresaliente de un líder revolucionario debe ser la modestia pero el proceso revolucionario debe despojarse de toda modestia, la gente tiene que ver qué es lo que hace, cuáles son sus logros y sus metas.

Debemos olvidarnos de que nuestros principales enemigos son los que durante décadas planearon y aún sueñan con actos violentos contra Cuba. A esos no debemos ignorarlos, pero las elecciones del 14 de abril en Venezuela nos enseñan que los más peligrosos son los que se disfrazan de revolucionarios, actúan como revolucionarios y tienen la intención de confundir al pueblo, presentándose como los salvadores del proceso revolucionario pues “ellos sí saben cómo hace el socialismo”.

Enfrentar a estos adversarios es un tema complejo, muchos confundidos no estarán de acuerdo contigo y pensarán que estás agrediendo a uno de ellos. La gran preocupación aquí es la preparación que tengan los funcionarios que enfrenten el problema, en provincia es mucho más preocupante. En el momento de tomar una decisión algunos piensan más en cuidarse las espaldas que en hacer lo correcto. A juicio de ellos es mejor “cortar por lo sano”, antes de que “pase algo”.

El que acepte un cargo de dirección en Cuba debe hacerlo por convicción y si algún día se siente cansado pues da un paso al lado y que otro siga trabajando. Lo que es imperdonable es que alguien piense primero en cuidar sus espaldas que en hacer lo correcto. Esta es otra de las enseñanzas de las elecciones en Venezuela. Amigos que han estado allá me cuentan que no siempre la política de la Revolución Bolivariana se implementa en la base y eso hace mucho daño, por algo Maduro está llamando a hacer la política de calle, para conocer las inquietudes del pueblo.

Donde no llegue un médico a tiempo a su consulta, cuando tener un turno no importe porque primero entran los amigos, donde no se presten buenos servicios, donde los burócratas campeen por su respeto, ahí estamos perdiendo espacio. No puede haber frase más hiriente para un revolucionario que cuando alguien ante una indolencia dice: “Esto no lo arregla nadie…”

Cada día se hace más evidente que sin una prensa activa, profesional, seria y sobre todo revolucionaria, no se pueden realizar con éxito las transformaciones que nos hemos propuesto para perfeccionar nuestro sistema social, para hacerlo cada día más justo. No puede ser que la realidad vaya por un lado y la prensa por otro y no me estoy refiriendo solo a los famosos racimos de plátanos del noticiero. Por supuesto tampoco todo depende de la prensa, el tema es más complejo.

Recuerdo que en un documental sobre el golpe de estado contra el presidente Hugo Chávez en el 2002 en Venezuela hay una escena en la que él se reúne con sus compañeros y les insiste en la importancia que tiene acudir a los medios de información cuando se visita un estado, una ciudad y critica a los que no lo hacen. En Cuba tenemos mucho que aprender de eso y esa otra de las enseñanzas de este 14 de abril.

En una carta dirigida a Haydée Santamaría y Melba Hernández, encargadas de imprimir La Historia me Absolverá, Fidel les decía: “Si queremos que los hombres nos sigan hay que enseñarles un camino y una meta digna de cualquier sacrificio. Lo que fue sedimentado con sangre debe ser edificado con ideas”. Nuestro pueblo es revolucionario y tiene confianza en que su gobierno se preocupa por sus problemas pero no podemos olvidar que hay una campaña mediática dedicada a decir lo contrario.

No puede ser que cada vez que aparezca en la televisión un dirigente nuestro, lo haga “peleando” porque hay cosas mal hechas. Hay que crear espacios para que se le hable al pueblo, se les diga cuáles son las proyecciones, por dónde andan los resultados de las transformaciones que se realizan en fin mostrarles no solo la meta sino también el camino, es muy importante conocer el camino. Sé que hay cosas que “han de andar ocultas” no soy ingenuo con eso, pero se nos está yendo la mano con el secretismo.

Los detractores de nuestro sistema nos dicen que debemos abandonarlo para convertirnos en un país “normal” y esto se traduce en privatizar, eliminar políticas sociales, en fin poner el país en manos de las transnacionales. Por muchas razones nosotros no somos un país normal, en cualquier sentido que se emplee esta palabra y tampoco podemos aspirar a serlo, las decisiones que tomemos deberán ser bajo esa realidad.

No se trata de seguir recetas y modelos ajenos, de importar lecciones de democracia o buscar la solución fuera del país, las soluciones deben venir de nuestras propias fuerzas. No nos interesa legitimarnos ante nadie por lo que estamos haciendo en estos momentos, sino sencillamente, hacer lo que nos toca para lograr ese socialismo sustentable y próspero del que tanto habla Raúl y tanto miedo le tienen en el norte. Estas son algunas consideraciones al respecto: ¿qué cree usted?