El símbolo perdido

simbolos Por: Harold Cárdenas Lema

Cuba necesita una dosis muy grande de patriotismo, nacionalismo e identificación con su cultura e historia. La realidad da síntomas de que hemos perdido terreno en este sentido y las propias leyes obstruyen el camino en busca de una solución. El dogma santificador de la burocracia no permite ver que una de las posibles soluciones a esta situación pasa a través de los símbolos nacionales y su uso. Hablemos hoy de símbolos.

Los cubanos nos caracterizamos en el pasado siglo por ser un país en el que el orgullo nacional se transformaba en antimperialismo sin transitar senderos chovinistas o padecer el cáncer que en Europa asocia el patriotismo con la arrogancia de las naciones. En este sentido, Cuba parece perder terreno en los últimos años.

Sobre los símbolos nacionales textualmente: “está prohibido su uso en distintivos o anuncios, como parte del vestuario; pintada, grabada o dibujada en los vehículos (excepto en aeronaves); como réplica en cualquier material con propósitos ornamentales o comerciales”. Es decir, nada nadita de símbolos nacionales en actividades no organizadas, planificadas y programadas; nada de un pullover con tu bandera, ese es un privilegio solo para extranjeros, o en tiendas en divisas a precios exorbitantes.

El hecho es que nos morimos por usar nuestra bandera, aclaro que no en ropa interior o de forma irrespetuosa (no faltará nunca quien utilice ese pretexto para desacreditar la idea) sino en una camiseta, un abrigo o una ropa deportiva con los colores de mi patria, como mis deportistas hacen en el extranjero. Es que no se trata de algo nuevo, resulta vergonzoso ver cómo los amigos venezolanos hacen uso de sus símbolos mediante las más disímiles formas y de manera muy original, mientras nosotros nos limitamos a observar.

Quizás hasta este punto todavía no parezca muy evidente el daño que hace la moralina excesiva respecto a nuestros símbolos. En las Cartas a la Dirección que publica el periódico Granma,un lector se queja de una imagen del Che en una bandera cubana que ondea en un juego de beisbol, irónicamente, la contrarrevolución también coincide con este comentarista del Granma. ¿La bandera nacional y el Che juntos? ¡Qué va!

No hay película de Spiderman en la que este no salga junto a la bandera, no hay propaganda que utilice el capitalismo que no use todas las posibilidades que brinda la simbología, mientras nosotros nos aferramos a viejas normas que desde hace rato quedaron atrás sin que eso implique hacerle concesiones a principio o valor revolucionario alguno.

Según dice nuestra Ley 42: “los símbolos nacionales sólo pueden ser usados en los lugares, ocasiones y modos que la presente Ley y su Reglamento establecen”. Yo estoy muy de acuerdo con eso, lo que nuestro reglamento es muy conservador y poco revolucionario en este sentido. Ya nos hemos referido anteriormente al elevado número de banderas inglesas y brasileñas en las calles cubanas, para no hablar de canadienses o norteamericanas. Podríamos cambiar esa proporción, es solo cuestión de comprensión, consenso colectivo y luego voluntad política.

Cuba necesita una dosis muy grande de patriotismo, nacionalismo e identificación con su cultura e historia. En la solución a estos problemas los símbolos del país juegan un papel importante, daremos los primeros pasos el día que comencemos a utilizar mejor no solo la bandera o el escudo sino toda la simbología revolucionaria. La pelota está en nuestra cancha.