El fantasma de Stalin y La Joven Cuba

Por: Darío Alejandro Escobar

“ … Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento.”

                                                                        José Martí en carta a Máximo Gómez.1884.

 

Stalin Suena el timbre del último turno de clases. El profesor de Historia Contemporánea se retira recordando las lecturas para el examen de la próxima semana.  Fernando todavía no se ha levantado de su silla. No puede, está en shock intelectual. La conferencia del profesor sobre el estalinismo soviético lo ha dejado anonadado. No puede creer todavía lo que acaba de escuchar sobre la censura, la prensa apologética, el testamento político de Lenin, los procesos de Moscú, la Colectivización Forzosa, el asesinato de Trotsky.

 

No logra asimilar la información. Es como si su cerebro se negara a aceptarlo. Él, que había crecido con la literatura rusa de la Gran Guerra Patria. La habitación de su abuelo había sido su templo y  el librero alto de roble, su altar.  ¡Cuánto lo había disfrutado!  Los tanques avanzan en rombo, Un hombre de verdad, Así se templó el acero, A solas con el enemigo, Diecisiete instantes de una primavera… Todos esos títulos lo habían atrapado en innumerables ratos después de la escuela. Llegaba, daba un beso a su madre, comía un pan con guayaba y zás, de cabeza para el libro.  Casi puede decir hoy,  a sus 22 años, que se hizo ruso con aquellas novelas.

La Unión Soviética había sido un gran país, casi perfecto, el paraíso terrenal. Fernando nunca entendió bien por qué se desintegró, las explicaciones apuradas del profesor del preuniversitario lo dejaron siempre con ganas.

Un día, cuando se llenó de valor y le preguntó a su abuelo, esperando argumentos convincentes, a éste le cambió el semblante y respondió furioso: “Gorbachov fue el que lo jodió todo. Nos traicionó coño, nos traicionó el muy cabrón.”  Y se fue maldiciendo en dirección al patio, a fumarse un cigarro. Fernando obtuvo su respuesta. La madre le advirtió que no hablara de eso nunca más, porque era un tema muy sensible para él. Además, al viejo hay que cuidarlo finalizó.

Pero resulta que a la altura de tercer año viene este viejo pesa´o, el Doctor Ponce,  y le dice muy rampante que la Revolución Rusa estuvo condenada desde que Stalin llegó al poder. A Fernando se le hincharon las venas y repitió casi automáticamente: “Gorbachov fue el que lo jodió todo… nos traicionó.” El profesor lo miró, sonriendo con el cinismo de quien ha escuchado el argumento muchas veces y continuó la clase: “a propósito de Stalin dice Hobsbawm…”

Cuando el Doctor Ponce  terminó la conferencia, Fernando no podía pararse de su silla. Entonces se dio cuenta de que estaba solo en el aula y empezaba a tener hambre, justo cuando se iba a levantar, llegó Luis:

-Chama apúrate que conseguí una máquina en el laboratorio.

Corrieron hacia el local, donde los esperaba Javier, que nada más llegar les soltó:

-Asere, un poquito más y entre el Doctor Ponce y ustedes, casi no clasifico. He tenido que jinetear mucho esta máquina.

Fernando y Luis se sientan. Abren el Mozilla, utilizan la cuenta de Fernando porque la de Luis ya se agotó. Cuando San Google aparece, Luis teclea rápido ESPN Deportes.

Fernando lo reprende:

-Siempre estás en lo mismo. Quita eso y abre Cubadebate,  y después el blog de la Cara Larga a ver qué dice. Lo del Barza lo vemos después. Ah!!!!! Abre también el blog de La Joven Cuba que esa gente la echan buena.

Durante el tiempo que demoró cargando Cubadebate y Generación Y, discutieron sobre fútbol hasta que Javier tuvo que intervenir.

–   Caballero, no discutan más. Me tienen la cabeza echa un yogurt. Fútbol pa´ aquí Fútbol pa´ acá, vamo´ a hablar de pelota por lo menos.

Generación Y abre flamantemente en solo diez minutos. Cubadebate se demora un poco más, leen el post de Yoanis y entonces Luis, que casi nunca comenta sobre los textos, fue el primero en hablar.

–  Asere, esta jeva no escribe mal, pero siempre está para soltarle el veneno a uno, ño!

Cerraron la pestaña, leen rápido Strike 3 de Michel Contreras y no logran ver más nada que les interese en ese momento,  cierran la pestaña y queda el link de La Joven Cuba… hasta que la página dio error. Repitieron varias veces la acción hasta que decidieron preguntarle al de al lado:

-Jávico, ¿se cayó la conexión?

-No asere. Está lenta pero está, como la guagua de la beca.

-Mira a ver esto socio.

Javier se levanta y va hacia donde sus amigos:

-Ah mijo, es que ustedes están marea´os. La Joven Cuba está bloqueada.

-Pero y eso…- pregunta Fernando

-No sé. Está bloqueada y ya, como todo.- respondió Javier.

Fernando baja la cabeza por unos segundos y en un ademán resuelto le dice a Luis:

-Chama, abre ESPN y chequea qué hizo el Barça. Voy a ver una cosa ahí.

-Oye no te demores que tenemos que almorzar.

Fernando sale del laboratorio y va hacia el final del pasillo donde está la oficina del administrador de redes. Justo lo ve saliendo y casi a boca jarro lo interroga:

-Profe, ¿qué pasa con La Joven Cuba que no abre?

El joven, que no es profesor,  pone mala cara y dice:

-Está bloqueada…-

-Pero por qué? – dispara Fernando sin dejarlo terminar.

-Porque sí compadre, porque sí. Porque el Rector lo manda, vaya.- y termina la frase con un dedo apuntando hacia el cielo.- Está bloqueada y ya no preguntes tanto, que tú no eres policía.- Da la espalda, deja a Fernando consternado y sale caminando  en dirección al comedor con zancadas largas y torpes.

Fernando se quedó de pie junto a la puerta, sin acabar de entender todo lo que le acaban de decir.

-“¿Cómo es posible que Generación Y esté disponible y La Joven Cuba no?”

Su estómago le avisa otra vez sobre el almuerzo y se dispone a regresar al laboratorio para recoger a Luis. A mitad del camino pasa por un balcón, se detiene un momento y recuerda la frase y la sonrisa cínica del Doctor Ponce: “a propósito de Stalin dice Hobsbawn…”.